escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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junio 25, 2008

Mua, mua, mua… con el alma y con mucho sabor

Hay momentos en que el alma más serena, la más dueña de sí misma, se abandona a violencias que le exigen las potencias subalternas de la imaginación.
Alexandre Dumas

Yo no sabría decir con exactitud si mi alma es la más serena, la más dueña de sí misma; pero casi podría aventurar que no es tal. Pero tampoco violenta, creo; en todo caso se mueve más hacia la intensidad… aunque no siempre. Eventualmente he llegado a sentir que mi alma se queda como en pausa. No. No en pausa, más bien como en piloto automático. Y en esas ocasiones, contadas pero no por ello menos indeseables, las cosas que hago, únicamente las hago porque tengo que hacerlas, porque no me queda de otra. Muy triste, pero así es. No hay nada mejor que hacer todo poniendo en ello el alma; se disfruta más, se goza haciendo las cosas, uno se siente mejor, no pesa hacer nada por arduo que sea. Pero no siempre puede ser así.

Supongo que es como besar. Ca dépend pero no se besa siempre con las mismas ganas… a la misma persona; o no siempre se tienen ganas de besarla. Ya no se diga besar a personas, conocidos, que no son ni sus familiares ni sus amigos. Besos sociales, se les llama y son terribles, pero no siempre se pueden evitar. No resulta fácil rechazar el ósculo que algún conocido intenta darnos como saludo o como despedida… delante de todo mundo, sin quedar como un grosero, así que se aguantan el deseo de evadirlo y va el muac al aire… aunque salga más falso que una moneda de tres pesos. Y ya no sabe que es peor, si ser grosero o ser hipócrita.


Caray, con lo bonito, agradable y rico que es besar… y tener que andar simulando hasta en eso. Debería estar contraindicado dar besos desganados, insípidos o forzados. Mejor no besar y san se acabó. Aunque no siempre se pueda besar “con toda el alma”, eso que no quita que se bese con ganas, con cariño, con emoción; o con muuuchas ganas, muuucho cariño, muuucha emoción… con mucho sabor. Con eso de que ahora hay saborizantes artificiales hasta para los besos, imagino que uno puede comprarse o comprarle a su pareja (o mejor, traerlo en la bolsa… por si acaso, nunca se sabe cuando pueden necesitarse ciertos adminículos), una barra de su sabor preferido para darse una pasadita antes de… y a besar con mucho sabor se ha dicho. Medio artificioso me parece esto, pero resulta que a muchas personas le gusta. De no ser así, el mercado no ofrecería tanta variedad de sabores: fresa, kivi, menta fresca, moras, cítricos, cereza, chocolate, caramelo, miel, anís, canela, a distintos licores (a mi se me antojó un grand marnier… nomás porque hace frío) y un sinfín de sabores más que honestamente desconozco. ¿Y habrá labiales que provoquen ganas de besar; algo así como el equivalente a las drogas estimulantes? Sería interesante conocerlas; mera curiosidad científica, por supuesto.

Pero hay otras variedades de besos que quizá –todavía- no tengan sucedáneos artificiales: castos, delicados, dulces, empalagosos, intensos, tiernos, cariñosos, amorosos, apasionados, furiosos, quemantes, gélidos, insulsos (como café descafeínalo, se me figuran estos), besos que matan y besos que dan vida (como el de la bella durmiente, supongo), besos con sabor a olvido y besos con sabor a mentira; besitos, besos y besotes, etc.

Uf, creo que necesito hacer un Diplomado en besos… porque me falta conocer cientos de arquetipos; mejor aquí paro… dejo la palabra a mis amables visitantes… ilústrenme por favor

Lo que si me queda claro sin necesidad de ningún diplomado, es que un buen beso, un beso dado y compartido con ganas, no necesita de saborizantes artificiales; un gran beso, un beso así, no tiene precio…
… y para todo lo demás está MasterCard…


Y sin embargo... me envenenan los besos que no he dado. Joaquín Sabina [Hugo Benitez, mil gracias]




junio 18, 2008

Deseando amar...?

Vivimos llorándolo, extrañándolo, maldiciéndolo; soñándolo, anhelándolo. Unos más, otros menos. De manera casi genérica los seres humanos buscamos el amor. Y en el proceso, tendemos a idealizar al ser que deseamos amar y que nos ame; lo visualizamos, los imaginamos aún antes de conocerlo. Como Madame Bovary, confeccionamos el traje “perfecto” que deberá vestir el objeto -hombre-mujer- amoroso de nuestros ensueños. A los 14, 15 años, creo normal que una(o) sueñe con un amor ideal, física y emocionalmente; casi el príncipe azul de los cuentos de hadas. A los 15, después es absurdo. Y en contrasentido de idealizaciones, otras veces somos crudamente realistas, no soñamos un ideal amoroso y es posible que lleguemos a concebirse el amor, no como un sentimiento vital, sino como mero alivio a la soledad, carente de pasiones y angustias. No sé que sea más dañino, si esperar demasiado del amor, de una relación; o no esperar nada; llegar a descreer, pensar que conforme se avanza en la adultez, para que las relaciones funcionen y perduren deben poner en segundo plano el romanticismo, la pasión y vehemencia adolescentes, dando lugar al equilibrio y sosiego amorosos.


Y quien sabe hasta que grado sea cierto que el amor, el acto de amar a otro, nos hace mejores seres humanos pues requiere despojarse de egoísmos y miedos; porque encarna entrega y renunciación. Lo que si cierto es que, en ocasiones el amor, una relación amorosa, es algo profundamente egoísta. Mientras escribo esto, compruebo una vez más que no soy la más indicada para hablar del tema, me falta sentido poético, romanticismo, para expresar claramente lo que siento y pienso mientras escribo. Y es que por alguna deformación o limitación, o las dos cosas, cuando quiero hablar de relaciones amorosas, casi siempre acabo ejemplificando con una película. Ups, esto debe ser peor que soñar con el príncipe azul…


Hablando de mis deformaciones y limitaciones, como el titulo de ese post es el de un film, recuerdo algunas historias de amor; elección que no se pretende quintaesencia de nada; solo una personalísima listita de algunas de “mis películas de amor favoritas”; casi todas de amour fou; me encantan, quizá, por cierta identificación con uno o varios de sus elementos; no son las mejores, o más representativas, apenas una minúscula aproximación al vasto universo cinematográfico amoroso


Desando Amar [Fa yeung nin wa (2000] - de Won Kar Wai – Hong Kong | France 2000/ con Tony Leung Chiu Wai y Maggie Cheung.-Una bellísima historia de amor/desamor; conmovedora, delicada y melancólica. Un hombre y una mujer engañados por sus respectivos cónyuges se vuelven amigos, llegando a sentir una pasión intensa, un amor en estado puro sin atreverse a ir más allá, un poco por los reparos morales, otro por un extraño sentido de ética y de negación a vulgarizar su amor, a ser como los demás. Este film es de una sensualidad sutil, exquisita, asombrosa y conjuga maravillosamente emotividad, intensidad, contención, tristeza; además, posee una apreciable banda sonora.


La princesa y el guerrero (Krieger und die Kaiserin, Der (2000)-, de Tom Tykwer. Alemania 2000/ con Franka Potente y Benno Fürmann. Cuento de hadas postmoderno, originalísima variante del amour fou; los enamorados viven en un pabellón psiquiátrico. Él es un asaltabancos obligado a hacerse pasar por loco; ella, una enfermera no muy cuerda, que se asume como protectora de los huérfanos de amor. Ambos son un poco como el héroe dispuesto a salvar a su amada(o), aún así sea de si mismo. Amar requiere de valor y arrojo; jugársela por una relación es como un salto al vacío.


Jeux d'enfants (2003) (Juego de niños/Atrévete a amar) de Yann Samuell. Francia-Bélgica; con Guillaume Canet y Marion Cotillard. Provisto de un manejo de cámara audaz, Samuell cuenta una historia de amor-amistad a medio camino entre la fantasía y la dura realidad que impone el miedo al amar. Por momentos, romántica y hasta dulce; en otros, rayana en la crueldad. Es la historia de dos que se aman desde la infancia, pero que se viven negándolo, retándose y dañándose… amigablemente, como en un juego de niños, cada vez más fuerte . Pero ellos, como en La princesa y el guerrero, tendrán que perder sus miedos, jugársela literalmente, para permanecer juntos.


Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos/ de Michel Gondry/ USA/ con Jim Carrey y Kate Winslet. Dos locos talentosos, Michel Gondryy Charlie Kaufman, se juntaron y crearon una singular trama; una historia de amor tan romántica, como diferente y por momentos, dolorosa. La premisa de que el ser amado un día decida borrarte… para siempre; borrar todo vestigio tuyo, aunque para ello tenga que defragmentar su cerebro, debe ser lo más doloroso que hay. Gondry, un loco con una gran imaginación y talento visual, me dio un logro mayúsculo: hacer que el insufrible Jim Carey, por una vez me fuera casi querible.


En el tintero quedan varias, tantas que no terminaría, desde L’amour fou, (1969), de Jacques Rivette; La femme d'à côté - (1981), de François Truffaut-, Oci ciornie (1987), de Nikita Mikhalkov, hasta Un homme et une femme (1966)-de Claude Lelouch -quizá la única de mi listado que podría considerar con “final feliz”. Faltan muchísimas, tantas como formas de ver y entender el amor hay, que en el amor cinematográfico no hay limites; ejemplo? dos filmes de loco amor, más allá de la preferencia sexual: Chun gwong cha sit (Happy Together), Hong Kong (1997), de Won Kar Wai con Tony Leung Chiu Wai y Leslie Cheung -atribulado, apasionado y tormentoso amor entre dos jóvenes hongkoneses; y Les Nuits fauves, (1992) (Las noches salvajes, Francia-Italia/ de Cyril Collard, con Cyril Collard y Romaine Bohringer), de la que ya he comentado. Doliente y vital, carente de cualquier atenuante, esta singular historia de amor tiene al SIDA como un participante más.

[y no incluyo Secreto en la Montaña, que a todo mundo gusta].

febrero 27, 2008

Amor, comida y sexo ¿o puro materialismo?






















Amor y sexo ¿o puro materialismo-consumismo?

Una lo sabe, por más que intente ocultarlo, de alguna u otra forma con sus más y con sus menos, casi toda mujer lleva dentro a una pequeña materialista que de pronto amenaza con salir y arruinarlo todo. Pero vamos, esto pude ser solo un lapsus temporal o funcionar como una catarsis, una especie de cura para la depresión post-rompimiento amoroso; o en un terreno más amplio, una cura para contrarrestar la incertidumbre emocional. Pero de ahí a preferir los objetos materiales -en este caso ropa y accesorios-, al contacto físico, amoroso, erótico, me parece que hay una gran distancia.

Digo, está bien que sea cierto que en esta época abundan los corazones solitarios, ya sea por elección propia o no. Que sea real la tan mentada crisis de la pareja; o que nunca como en la sociedad globalizada e hiper-comunicada y mediatizada, los seres humanos somos más individualistas y nos comunicamos menos. Pero vamos, creo que hay límites.

Al menos eso pensaba yo. Pero ahora resulta que no siempre es así; según una encuesta aplicada en Estados Unidos a mujeres de entre 18 y 54 años, la mayoría de estas declaró preferir comprar ropa y accesorios a tener un buen sexo (MinutoUno · Las mujeres prefieren comprar ropa antes que tener buen sexo) Entre las razones esgrimidas dos de las más socorridas:

  • su prenda favorita puede durar mucho más tiempo que su relación de pareja más larga; y que
    es más fácil encontrar una prenda de vestir a la medida que una pareja adecuada.

Que tal!!!

No sé, creo que hasta para ser una encuesta tipo Chica Cosmo, es un poco absurda esta comparación-sustitución. O sea, imaginarme que cuando una chava sienta necesidad de un apapacho, en lugar de un hombre... va a abrazarse a su bolso Louis Vuitton… eso en el hipotético caso de que tenga dinero para pagar uno de estos nada baratos adminículos.

En defensa de la comida casera y contra la comida chatarra












Todos lo sabemos, nuestra mamá, nuestra abuelita, nuestra tía, los doctores, los nutriólogos, todos nos lo han dicho: es preferible y más sano comer la comida hecha en casa que comer la llamada fast food, o dicho sea en nuestro idioma, la comida chatarra

A ese respecto creo que no habrá mayor discusión, pero será igual de aceptada esta “máxima” establecida por una mujer de 40 años, la cual extrapola lo referente a la superioridad de la comida casera, pero en relación con el sexo.

“El sexo con amor es como la comida casera. El sexo sin amor, el sexo placer, es como la comida chatarra”.

¿Será?

Mientras decidimos si preferimos un hermoso vestido a una incierta relación de pareja; o bien si comeremos por siempre sopa casera, en lugar de fast food (uf, aquí si que, por muy seguidora de Mafalda que sea, a comer sopa se ha dicho porque a mí las hamburguesas de McDonald's, NO me entran), les dejo un vídeo con una canción harto melancólica, que quizá explicaría porque a veces el consumismo funciona como un consuelo, temporal y tramposo, pero consuelo al fin.


Ou sont tous mes amants
[disculpas por el tipo y origen del mismo, pero como la canción data de los años treinta, no encontré más que esta versión de un programa televisivo tipo "Academia"]




febrero 07, 2008

Y el Grinch de San Valentín como se llamará?

En estos días no he podido evitar la tentación de invocar a un salvador, algo así como el grinch del San Valentine’s day. Y es que no hay centro comercial –supermercados incluidos-, anuncios de coches, celulares, etc., que no te quieran meter, te guste o no, la celebración del día del amor y la amistad. Los super’s, reciclan los chocolates que les sobraron de las fiestas decembrinas y los reempacan en cajitas re-que-te-lin-das, en forma de corazoncito; por todos sitios aparecen, crecen y se multiplican, los moñitos rojos, los globos rojos, los globos en forma de corazón; se anuncian paquetes especiales de hoteles, cenas-baile en restaurantes; los celulares aparecen en ediciones especiales de color rojo alusivo al amor, las distribuidoras automotrices promueven sus modelos propios para regalar a tu amor; ah y los perfumes, por supuesto que no podían faltar, hasta hay uno llamado así, AMOUR, AMOUR (dice Luis Luna que huele rico).

Y entre más publicidad me encuentro, más pereza me causa esta celebración. Para colmo -como si no fuera suficiente con el aluvión mediático, sino más bien como si se tratase de un castigo divino para sancionar mi aciditis naturalitis-, hoy por la mañana en mi oficina, llegó la secretaria del Gerente y me dijo “Estamos organizando un convivio e intercambio para el día 14, el regalo es de tanto$$$; si vas a entrarle verdad, porque ya puse tu nombre en un papelito para el sorteo”. Yo sentí ganas de mandar a la pobre Paty (la secretaria) a un paseo muy, pero muy lejano, nada más porque me cae bien me aguanté y solo le respondí: "Ay Paty, a mi esos show’s de corazoncitos y demás monerías me dan una hueva tremenda… "

Eso no quita que los chocolates me encanten… eso si, très noir, amarguitos pues; digo, para no desentonar, no vaya a ser que hagamos corto circuito.

Ah y esto de ninguna manera significa que no me guste o que desdeñe el amor; desde luego que no. Tampoco quita que las historias de amor trágicas, siempre me hayan atraído mucho, algunas me entristecen, pero no dejan de llamarme la atención como la de esta bella joven
Jeanne Hébuterne - quien a los 19 años se suicidó por amor y dolor, tras la muerte de su amante el pintor Amadeo Modigliani -

Quizá por eso, como me dijo una amiga: “los festejos de corazoncitos y caramelos del día de San Valentín se me hacen tan re-que-te Hello Kitty "


octubre 11, 2007

M. Butterfly, David Cronenbergh antes de mafiosos y violentos

En estos días se ha estrenado Eastern Promises, la más reciente película de David Cronenbergh, en la cual aborda desde su muy particular punto de vista la operación de la mafia rusa en el Londres de hoy (tema por demás actual… y delicado, justo cuando la relación entre los gobiernos de ambos países no está como para “partir un piñón”). Pero no es a esta película a la que me referiré aquí, sino a otra mucho más antigua y probablemente de las menos famosas del realizador canadiense. Sucede que hace casi 15 años, antes de que Vigo Mortenssen se cruzara en su camino e hiciera su aclamada Una historia violenta, el cineasta realizó una película un tanto atípica en su filmografía, M. Butterfly; una película cruda y dramática, por no decir trágica; pero al mismo tiempo, sutil y enigmática.

M. Butterfly;: Drama USA-1993-Director: David Cronenberg. Intérpretes: Jeremy Irons, John Lone, Barbara Sukowa, Ian Richardson.


[Vi esta película hace años y como en México no se consigue en DVD, no he podido volverla a ver, por lo que seguramente se me escapen muchos elementos].

Primer Acto. La historia se desarrolla en la China de los años 60’s -la época de Mao Tse-tung, cuando los gringos no tenías relaciones diplomáticas formales con el gobierno chino y sus asuntos eran atendidos a través de la embajada francesa- y gira en torno a René Gallimard (Jeremy Irons, en una muy buena actuación), un francés felizmente casado que trabaja en la embajada de su país en Pekín; la vida laboral y familiar de este hombre transcurría sin mayores altibajos hasta la noche en que asiste a una representación de la ópera de Puccini "Madame Butterfly", durante la cual Gallimard queda a tal grado embelesado por la actriz protagonista, Song Liling (John Lone impresionante en su doble papel), que sin importarle ni el protocolo, las costumbres orientales o su esposa, busca acercarse a la delicada actriz, la empieza a cortejar y a frecuentarla en su casa. En tanto ella, al fin actriz, interpreta a la perfección el papel de damisela recatada, estableciéndose entre ambos un seductor juego de tira y afloja; la chinita es invitante, pero al mismo tiempo evasiva; obvio, Gallimard cae redondito y se enamora como adolescente inexperto; y claro, después de hacerse un poco la interesante, la doncella accede a las pretensiones amorosas del francés, iniciando así una perturbadora y ambigua relación, que viene a ser algo así casi como su propia recreación de la tragedia de Puccini.

Hasta aquí la cosa no pasaría de ser un film atractivo, pero previsible; pero no es así, en manos de Cronenbergh el asunto se torna muy sugestivo, por momentos francamente perturbador.

Segundo Acto. Como es sabido, en la ópera china los papeles de mujeres eran representados por hombres; ergo, la impoluta chinita, no era una ella, ni una señorita; mucho menos inocente. Y sin embargo, el verdadero inconveniente no radica en su naturaleza masculina, sino en otra situación que acarreará consecuencias infaustas para René Gallimard: su amorcito operístico resulta ser un espía al servicio del gobierno chino, puesto ahí como anzuelo para conseguir que el subyugado y seducido galo ejerciera el espionaje. Y claro que Gallimard -absolutamente obnubilado y desprovisto de cualquier raciocino- espía y sustrae información confidencial. Y aquí otro gran atractivo de la película, pues el asunto político y de espionaje, por si mismos, no son lo que importa, son meras circunstancias en las que se desarrolla la historia; a Cronenbergh lo que le interesa es mostrar como un hombre inteligente y experimentado pierde toda su capacidad de razonamiento, dejándose llevar únicamente por la pasión y lo que el cree un amor puro; aunque son amantes, estamos en el entendido de que “Song Liling” es una señorita púdica, por lo tanto, sus relaciones íntimas se efectúan bajo su particular código de conducta, tras el velo del misterio y el recato; algo así como hacer el amor en la oscuridad, de ladito y con camisón. Pero hay algo que mueve a la incredulidad del espectador, pues hemos de creer que mientras duran sus relaciones, Gallimard no se percata de que su amante es un hombre y no una delicada mujer. Entonces uno se pregunta si esto es posible, o si por el contrario, lo que se está planteando es que un hombre (o una mujer) ama, no a un ser real sino a la imagen idealizada que de él se construye. Que uno ve lo que quiere ver, y no lo que en realidad es. O que Gallimard se autoconvenció de que su amante era una mujer y cerró sus ojos y su razón ante cualquier otra posibilidad.

Desenlace. Será hasta el último acto, cuando Gallimard reciba un doble y duro golpe, primero será detenido por la policía, para más tarde ser juzgado y enfrentar cargos debido a sus labores de espionaje. Pero lo más terrible no será eso, sino ser exhibido en su intimidad, en el juicio estará su amada Song Liling ataviada como el hombre que en realidad es; ahí, ella(el), mostrará una mascara de frialdad y dureza mientras trata de descargar en su amante francés toda la culpa con tal de salvar un poco su propia posición. Gallimard, derrotado, deshonrado y traicionado, ni siquiera se conduele por la sentencia que le espera, solo por la traición amorosa y el abandono de que ha sido objeto; al verse en esta situación buscará como única salida su propia auto-inmolación. El final de la película es impresionante con René Gallimard representando, no como una actuación, sino como un acto real, el mismo desenlace del personaje de la Madame Butterfly en la ópera de Puccini.

Epílogo. Y resulta que en medio de todo este drama, al menos para mi, M. Butterfly, es básicamente una historia de amor, irracional y trágico, pero también, intenso y a su modo, lleno de pureza.

septiembre 10, 2007

el beso en la colina

Digo que hay que ser
vidente, hacerse vidente.
El poeta se hace vidente
mediante un largo
inmenso y razonado
desarreglo de todos los sentidos...

Arthur Rimbaud
en una carta a Paul Demeny



Como en otras ocasiones, había olvidado que era domingo de octubre, cuando se celebra una especie de vendimia, por lo que el lugar estaba atestado; lo bueno era que ella no pensaba tomar ninguna foto, le parecía tan típicamente turística, la foto que todo mundo toma. Ese día solo le apetecía caminar y mirar, sin hacer ninguna otra cosa, si acaso ir hasta el puesto de los bretones y comerse una crepa. Era una hermosa tarde otoñal y el sol crepuscular le confería un encanto singular a la blanca iglesia situada en la cima del Monte los Mártires; como si esa idílica imagen no fuera lo suficientemente arquetípica, los viejos árboles que la rodeaban creaban un juego de sombras muy interesante, “como de foto”, pensó. Cavilaba esto mientras esperaba a su prima, quien aún continuaba ascendiendo calmudamente las escalinatas. Instalada en la duda de si sacar, o no, su cámara fotográfica, vio aparecer, entre el mar de gente, el rostro masculino más hermoso que había visto en mucho tiempo. El hombre debía tener unos 35 años, muy alto, con el oscuro cabello cortísimo y caminaba conversando con otro muchacho, también atractivo, ligeramente más joven. En ese momento le vino una idea para atenuar la cursilería de su foto: se la tomaría al par de bellos hombres; así, la iglesia, con todo y sus arbolíneas sombras otoñales, solo sería un elemento más, no el central. Entonces se apresuró en sacar la cámara del estuche, pero la tapa se le cayó y tuvo que agacharse a recogerla; al incorporarse, su vista se encontró con dos manos masculinas entrelazadas, siguió elevando sus ojos... y... ahí estaban los dueños de las manos, sus fotografiables muchachos hablando animadamente. De pronto, el más joven le dijo algo al otro, llamándolo Thierry; en respuesta, Thierry lo pegó a su costado y comenzaron a besarse. Ella, la turista, no podía evitar mirarlos como hechizada, o embobada, o ambas; la amorosa caricia masculina se prolongaba, mientras ella pensaba que esa si sería una gran foto: dos hombres besándose con tal pasión y teniendo a sus espaldas la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (casi como Le Baiser de l'Hotel de Ville, de Doisneau, pero en postmoderno, se dijo); no obstante, continuaba sin moverse imaginado un montón de historias. Ellos, ajenos a su mirada y a todo lo demás, terminaron de besarse y continuaron bajando la colina abrazados.

La turista aún seguía en babia cuando, ¡por fin!, su pachorruda prima llegó a su lado y muy quitada de la pena le dijo:

"¿qué onda, no habrá una mesa libre por allá arriba para tomarnos un vinito? Es que yo ya estoy cansada, hace cuatro días que tu me andas arrastrando por las calles de la ciudad, como si no hubiera taxi ni metro; o sea, ten consideración mi reina, recuerda que no estoy acostumbrada, que en México nomás camino de la puerta de mi casa a la del coche..."

Como respuesta, ella le inquirió: ¿viste a esos muchachos?

¿Cuáles? yo le estaba tomando una foto panorámica a la ciudad, ¿ya viste que clarita se ve?

Así que no hubo foto, ni de la iglesia, ni mucho menos de los amorosos hombres.

Epílogo
Meses mas tarde ella leyó que el beso gay del film Brockeback Mountain había sido elegido el mejor beso de la historia del cine; entonces rememoró aquel beso dado en otra montaña… y a plena luz y pensó que no siempre los besos de película son los mas apetecibles…


agosto 27, 2007

Carta de una incoforme a otra

Querida Emma

Te escribo desde el año 2007, lo que significa que han pasado 150 años desde que viste la luz en abril de 1857; sin embargo, parece que no has envejecido y no has sido olvidada. Y esto lo he comprobado ahora que volví a tus páginas, después de tanto tiempo, lo cual además, me provocó deseos de escribirte y platicar contigo sobre el amor, los hombres y la felicidad, verdaderos motores de tu existencia. Quiero que sepas que una vez que terminé de releer tu historia y como hace años, me puse totalmente de tu lado. Sigo pensando que tú eres una de las más ingenuas, inocentes y, sobre todo, inconformes heroínas de la literatura universal; lo que más me gusta de ti es que no detentas una actitud culposa, sabes que no eres victimaria, que sólo respondes y te rebelas ante las circunstancias que te rodean.

Cuando te conocí, a mis 16 virginales años, compartía muchas de tus sublimadas y hasta cursis expectativas amorosas; a estas alturas de la vida –como seguramente te sucedió a ti y por ello decidiste tomar aquella letal dosis de arsénico- los desencantes de la vida me imposibilitan seguir suscribiendo tales ensoñaciones. Hoy las mujeres tenemos clarísimo que el amor suele ser sombrío y que los caballeros valientes dispuestos a rescatar a una joven dama ansiosa de amar, soñar y volar… solamente existen en las novelas o en el cine (lástima que estés en otra dimensión, te encantaría un film llamado La science des rêves –La ciencia del sueño-, en el que los sueños de amor se materializan y el caballero logra escapar con su dama en un caballo alado… hecho de tela rellena de algodón; ello, gracias a la mágica y desbordada imaginación de un paisano tuyo llamado Michel Gondry, un loco oficiante del invento de los Hermanos Lumière. Por cierto, lamento mucho que no conocieras el cine, te habrías aficionado al maravilloso mundo cinematográfico; aunque es posible que fuese contraproducente para tu romántica imaginación, creo que te habría permitido evadirte de la monótona y desmotivante realidad que vivías y créeme, de vez en vez los asideros fantasiosos resultan muy útiles para sobrellevar nuestra existencia).

Es cierto que el mundo que te tocó vivir se parece poco al actual, que los avances tecnológicos se suceden con tal velocidad, que nos rebasan. No obstante querida Emma, hay cosas que no han cambiado casi nada desde tus tiempos; o en todo caso, sólo han sufrido modificaciones en la apariencia, pero la esencia se mantiene casi igual.

Aunque no todas las mujeres lee la diversidad y cantidad de cosas que tú leías, hay muchas adeptas a las revistas femeninas, pero tus Corbeille y La Sylphe des Salons ahora se llaman Marie Claire, Vogue y Hola y en algunos casos -no todos, afortunadamente- los escritos de Victor Hugo, George Sand y Voltaire que solías leer, han sido sustituidos por los libros de Dan Brown. Por lo demás Emma, si bien se disimula, aún persisten la gazmoñería, doble moral, hipocresía y doble rasero con que la sociedad califica los actos de mujeres y hombres. La infidelidad masculina no se mira con la misma dureza con la que se ve la femenina; aún hay muchos que admiran y hasta envidian a un hombre que tiene una o dos amantes. A las mujeres no; mientras un adúltero es considerado un hombre listo por engañar a una o varias mujeres, una mujer adúltera es juzgada, adjetivándosele con un epíteto que pone de relieve “el carácter disoluto e inmoral” de su proceder, se le llama PUTA.

Lo que sí se ha modificado, afortunadamente, es la forma en que las mujeres vemos y conducimos nuestras vidas, hoy vamos a la universidad, trabajamos para mantenernos, en muchas cosas somos autosuficientes, por lo que ya NO abundan las que veamos en el matrimonio una salida, una solución.

En cuanto a los hombres, por supuesto que los hay semejantes al egoísta y cobarde Rodolphe; ese que no tuvo los suficientes arrestos para decirte de frente que no era capaz de escapar contigo porque eso trastocaba sus planes y prefirió comunicártelo por medio de una estereotipada misiva, siendo además, lo suficientemente cínico para lamentarse por tener que prescindir de tus fervores amorosos. No querida, los hombres no han cambiado; así que tampoco faltan los parecidos al miedoso e inconstante Lyon o a tu noble, pero anodino esposo Charles Bovary.

No obstante las fallas y cobardías de esos hombres y los errores que pudiste haber cometido, creo que el mayor equívoco fue esperar demasiado del amor, de la vida y sobre todo, de los hombres. Me da la impresión que elaboraste idílicos modelos imposibles de encajar en la realidad; como que confeccionaste le tailleur de un hombre perfecto: romántico, apasionado, intenso (esperabas que le sacara chispas a tu corazón); que tuviera todas las respuestas; que te guiara en el devenir de tu existencia, que te ensañara a amar y a gozar; que se atreviera a soñar contigo; que leyera tanto o más que tú. Y entonces con ese perfecto atuendo revestías a los hombres que te tocaron, pero sucedió que a todos les quedó grande le tailleur; muy grande, mi querida Emma. Y es esa la principal diferencia que veo entre tu época y la mía: que hoy día las mujeres ya no esperamos casi nada de los hombres y así, la posible decepción… ya no es tan dolorosa; digamos que es una medida preventiva muy práctica. Tan es práctica, que actualmente no abundan las mujeres desilusionadas del amor… buscando el suicido; eso sería de un romanticismo exacerbado, algo incompatible con un mundo tan materialista e individualista como el que vivimos.

Finalmente, quiero decirte dos cosas: primera, que estoy segura que sigues sin sentirte culpable, en todo caso no tienes motivo; al contrario, tu mostraste un tesón admirable en la búsqueda de la felicidad a través del amor, la belleza y la libertad. Eso no es ningún pecado, todo lo contrario, es un sueño hermoso, aunque irrealizable la mayoría de las veces; pero tu empeño y persistencia en su obtención lo ennoblecen aún más; segundo, has de saber que hoy, a pesar de todos los pesares, los seres humanos -mujeres y hombres-, seguimos buscando eso llamado felicidad y aunque de pronto desistamos, esa fortuita obtención es lo que nos mantiene de pie en un mundo convulso.

Bueno ya te dejo mi querida inconforme Emma, sigue descansando; ya es tarde y yo también me voy a dormir, espero soñar algo bueno.

Marichuy


“Antes de casarse, ella había creído estar enamorada, pero como la felicidad resultante de este amor no había llegado, debía de haberse equivocado, pensaba, y Emma trataba de saber lo que significaban justamente en la vida las palabras felicidad, pasión, embriaguez, que tan hermosas le habían parecido en los libros”


Bibliografía mínima
Madame Bobary Flaubert, Gustave, Edit Alianza. España 1997.
La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, Mario Vargas Llosa, Alfaguara. México.

abril 16, 2007

Chocolates, besos y balas

El chocolate, más excitante que un beso apasionado: estudio
AFP 16/04/2007 14:15 Londres. Un beso puede ser más romántico e inspirar poemas y boleros, pero no es tan excitante como el chocolate derretido en la lengua, asegura un estudio publicado este lunes por científicos británicos. Un equipo de investigadores dirigido por el psicólogo David Lewis, del centro de investigación Mind Lab, efectuó el estudio comparativo que demostró la superioridad del chocolate sobre el beso, incluso el más apasionado. En aras del estudio científico, varias parejas de jóvenes, a quienes se les colocó electrodos en la cabeza y monitores cardíacos, derritieron trozos de chocolate oscuro en sus bocas y luego se besaron, con pasión.

Los resultados fueron tajantes: el chocolate duplicó los latidos cardíacos de los 12 voluntarios, todos veintiañeros, lo que llevó a los científicos británicos a concluir que la excitación provocada por el chocolate es mayor que la generada por el beso. "No hay duda de que el chocolate superó al beso, sin abrazo, al provocar un estímulo corporal y cerebral mayor", explicó Lewis. Según los resultados del estudio, el estímulo causado por el chocolate oscuro o amargo fue en muchos de los participantes "hasta cuatro veces tan prolongado como el beso más apasionado", y afectó todas las regiones del cerebro. Las palpitaciones causadas por el beso no duraron tanto como las provocadas por el chocolate, que causó que los latidos del corazón aumentaran de 60 por minuto a 140, indicó el investigador.

Aunque dijo que ya se sabía que sustancias presentes en el chocolate tienen un efecto estimulante, Lewis destacó que los resultados habían "dejado sorprendidos e intrigados" al equipo de investigadores. "Aunque esperábamos que el chocolate, particularmente el chocolate oscuro, aumentaría los latidos cardíacos debido a que contiene sustancias altamente estimulantes, ninguno de nosotros había anticipado la duración e intensidad del estímulo" causado por el chocolate, "junto con los poderosos efectos que tuvo en la mente".
Lewis subrayó que el chocolate utilizado en el experimento había sido chocolate oscuro, con 60 por ciento de cacao. El científico, que antes trabajaba en la Universidad de Sussex, recalcó que el secreto para una mayor excitación podría radicar en dejar derretir el chocolate en la boca, sin masticarlo. Tanto las mujeres y los hombres respondieron igual al chocolate, indicó el investigador británico
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Lo que nos faltaba, si en estos tiempos globalizados, de la moda de comida light, mujeres anoréxicas y hombres… también muy light, el amor no andaba tan cotizado como los negocios del “harbano” Carlos Slim, uno pensaría que por lo menos los juegos o preámbulos sexuales si lo estarían, pero ahora resulta que ni eso, que es más excitante, para mujeres y para ¡hombres!, un pedazo de buen chocolate derretido en la lengua. Con que al rato no nos salgan los científicos que un pedazo de buen chocolat noire produce mejores orgasmos que un buen encuentro sexual. Eso sí, pese a lo engordante que es, el chocolate es uno de los alimentos más exquisitamente "pecaminosos" del mundo, pero más excitante que un buen beso, eso si se me hace difícil. Para colmo, la Rayuela de hoy en La Jornada:

Recuento del día:
En Estados Unidos, 33 ejecuciones;
en Irak, 13; en Afganistán, 9
y en México, 23.
Ahí la llevamos.

Mejor, comamos chocolates (aunque sean engordantes), besemos mucho y hagamos el amor con singular alegría, antes que pasar a formar parte de los "recuentos" del día




marzo 05, 2007

De amores y olvidos

Me refugio nuevamente en el cine como quien se refugia en un amante fiel e intento el tema del amor fílmico, pero oh! sorpresa, mi acervo memorial en la materia es tan escaso, pues me doy cuenta que no tengo muchas favoritas, al menos no de amor con final feliz. Quizá mi actual escepticismo me ha provocado una especie de desmemoria selectiva –espero sea eso y no Alzheimer prematuro-, lo cierto es que no recuerdo muchas y para colmo hace rato que no veo una película de amor que me “llegue”- No obstante, me puse a rebuscar en memoria fílmica (que mamiblu soné) y esto es lo que encontré. Pueden no estar en las listas top ten de ningún cinéfilo (bueno, la primera debe estar en casi todas), seguro no tienen gran cosa en común y probablemente tampoco son consideradas las más románticas por la mayoría de los cinéfilos; pero en ellas yo encontré un hilo comunicante: la lucha contra el dolor del desamor a través de la preservación del recuerdo.

Casablanca (USA 1942, dir. Michel Curtiz, act. Ingrid Bergman y Humprey Bogart).- ¿Habrá algún cinéfilo que no haya visto Casablanca? El amor y el idealismo en estado puro. Los ex-amantes Rick e Ilsa encarnan a la pareja romántica por antonomasia. El amor como sacrificio, en plena segunda guerra mundial; dos frases inolvidables: “Siempre estará Paris“ y “Sam tócala otra vez”. La memoria contra el dolor: las frases simbólicas de esta película representan la lucha de los amantes condenados a la separación, por preservar en su memoria el amor vivido; con Siempre estará Paris Rick le está diciendo a Ilsa “pueden separarnos, puedes irte con él, pero nadie podrá quitarnos el recuerdo de los días de amor en París."

Ojos negros (Ochi chyornye Italia-URSS 1987, dir Nikita Mikhalkov, act Marcello Mastroianni, Yelena Safonova).- El ruso Mikhalkov dirige una historia de amor irrealizable debido a la cobardía y mitomanía del felizmente casado arquitecto Romano Patroni -encarnado por un Marcello Mastroianni extraordinario- quien se enamora de Ana, una joven rusa de “ojos negros” (Yelena Safonova). Filmada mayoritariamente en hermoso escenarios de las estepas rusas, la película es una maravilla visual y tiene, a mi humilde entender, dos momentos ejemplares de amor peliculesco: 1.Romano Patroni vestido de impecable blanco se mete en una fuente lodosa para rescatar el sombreo que el viento ha desprendido de la cabeza de su amada Ana; 2.los ex-amantes se encuentran en Rusia en la casa matrimonial de ella y mientras se miran a los ojos, ella sostiene una charola con copas que tintinean fuertemente, reflejando los estremecimientos apenas contenidos que ese encuentro produce en ambos. Complementa esta bellísima película la música de Francis Lai. La memoria contra el dolor: al final Romano Patroni, caído en desgracia palea su tristeza y sus desdichas recordando y relatando su historia al barman del lugar donde sirve de mesero.

Cyrano de Bergerac. (Francia 199o, dir. Jean-Paul Rappeneau, act. Gérard Depardieu, Vincent Pérez y Anne Brochet).- La historia del triángulo amoroso integrado por Cyrano (un Gerard Depardieu sublime) quien ama callada e intensamente a su bella prima Roxanne y el joven Christian (un Vincent Perez guapísimo), la obra en que se basa, escrita por Edmond Rostand, fue llevada al cine en forma por demás extraordinaria por el director francés Jean-Paul Rappeneau. La adaptación, la puesta en escena y el guión son tan buenos que ni siquiera el rebuscado lenguaje teatral se hace pesado (el guión es de Jean-Claude Carriere, quien entre otros, ha sido guionista de Luís Buñuel) la película no tiene un solo pero, todo está a punto, bueno si tiene uno: ya nadie ama así, ya nadie escribe esas cosas a su amada y mucho menos cede sus versos a un bello pero tonto galán, para que éste se quede con la amada. La memoria contra el dolor Una vez muerto Christian, Roxanne se consuela leyendo los versos que supone escritos por su amado, versos que Cyrano le repite de memoria no solo porque él los escribió, sino porque ha sido la preservación de los sentimientos que los inspiraron lo que lo ha mantenido de pie ante el desamor.

La Reine Margot (Francia 1995, dir. Patrice Chereau, act. Isabel Adjani, Virna Lisi, Daniel Autieul, Jean Hugues Anglade y Vincent Pérez). Aparentemente este filme es todo menos una historia de amor, el punto de partida es la cruel matanza de hugonotes en la noche de San Bartolomé, ordenada por la gobernante -de facto- de Francia, Catalina de Medicis hacia 1569. Chereau retrata sin piedad todas las inmundicias del poder, la corrupción y la decadencia de la corte francesa. Pero en medio de todo este lodazal, transita la desventurada, compleja y pródiga amante, Margot de Valois (Isabelle Adjani exquisita e intensa), hija de Catalina, quien al ser obligada por su madre a casarse por razones de estado con el protestante Enrique de Navarra (Daniel Autueil), pasa su noche de bodas en la calle y en brazos de un desconocido y apuesto revolucionario de apellido La Mole (Vincent Perez). Ahí donde empieza la historia de amor imposible, La Mole es un idealista que lucha contra las prácticas autoritarias de Catalina, además, es un romántico, ambos se enamoran apasionada e irremediablemente, pero ¿a quien se le ocurre enamorarse del enemigo político de su despiadada y poderosa familia (madre y hermanos)? Obvio, no hay futuro, es más, no hay presente. La memoria contra el dolor: una súplica, La Mole -después de hacerle el amor intensamente a Margot-, presintiendo su trágico destino le dice a su amada: ”Algún día descubrirás quien eres en realidad, quiero que me jures que entonces, pase lo que pase, me preservarás en tu memoria, que nunca me olvidaras”. Cuando al final de esta película, Margot sola y derrotada marcha hacia el exilio y sosteniene en sus temblorosas manos la bella cabecita de su amante muerto, está cumpliendo ese juramento, mientras, suenan los maravillosos acordes musicales de Goran Bregovic, para un final estremecedor.

Eternal sunshine of the spotless mind (USA 2004, dir, Michel Gondry; act. Jim Carrey y Kate Winslet). Quien me lo iba a decir a mi, yo tan mamiblu, conmovida por esta sui géneris historia de amor. Yo que normalmente no soporto a Jim Carrey me resistía a ver esta peli, pero la vi y me encantó. A Joel (un Jim Carrey muy convincente, lo cual es merito del director Gondry) le sucede lo que todos tememos más: ser olvidados por nuestro amado, cuando su excéntrica ex-novia Clementine -Kate Winslet- se somete a un revolucionario tratamiento para borrarlo de su memoria, Joel siente tanto dolor que en venganza decide hacer lo mismo, pero en el proceso busca manipular su cerebro y preservar en su memoria los buenos momentos vividos con Clementine. Cuentan que esta idea deconstructiva y de manipulación cerebral salió la cabecita loca del francés Michel Gondry, quien la platicó a su cuate guionista gringo Charly Kaufman y este escribió un guión esplendido y muy original. El resultado es la antítesis del amor edulcorante que tanto gusta a los gringos, la pareja es atípica en una historia de resistencia a esa desmemoria. La memoria contra el dolor: no obstante que el tema es el olvido inducido, la película retrata la lucha desesperada de Joel por la preservación de su memorial amoroso. Así, pese a su aparente anti-romanticismo es muy conmovedora; contando además, a con una resolución visual muy bella debida a la desbordante creatividad de Michel Gondry.

marzo 02, 2007

L'amour est un oiseau rebelle

Una alondra reposa sobre un alambre de púas congelado en una cerca aledaña al aeropuerto internacional Great Falls, en Monterrey, California. Foto Ap publicada en el diario mexicano La Jornada

Si, el amor suele ser como un pájaro, volátil y rebelde, llega donde y cuando menos lo esperamos y suele emprender el vuelo, sorpresivamente




En algún lugar de París un temerario practicante del Parkour






Dos damas después de la lluvia




Paris en el ocaso

















Paris à la obscurité
Trois allumettes, une à une allumées dans la nuit
La première pour voir ton visage tout entier
La seconde pour voir tes yeux
La dernière pour voir ta bouche
et l'obscurité toute entière pour me rappeler tout cela
en te serrant dans mes bras
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Jacques Prévert

febrero 07, 2007

Entre la Apocalipsis y el Amor Milenario

“Roma, 6 de febrero. Llámenlo el abrazo eterno. Arqueólogos en Italia descubrieron una pareja sepultada hace 5 mil a 6 mil años, abrazada. Es un caso extraordinario, dijo Elena Menotti, quien lideró un equipo de excavación cerca de la ciudad de Mantua. No se había encontrado un sepelio doble del Neolítico, mucho menos dos personas abrazadas, y ellos están realmente abrazados, agregó.”
En estos días he andado más apocalíptica que nunca. Digo, no es para menos: a) en mi país, los jueguitos de guerra desatados por los soldaditos de plomo comandados por el preciso Calderón, tan impreciso, están de terror; b) la hermosa foto que sirve de portada al Milenio diario de hoy, donde se ve al impreciso preciso gozando en compañía de la eterna prócer del magisterio Elba Esther; c) Bushito dando palos de ciego y jodiendo al mundo, que es lo que mejor sabe hacer, mientras Tony Balir se hace el ofendido; estos más un largo etcétera de sucesos deleznables no son como para sentir muchas esperanzas.

No obstante mis alicaídos ánimos, aún permanece intacta mi adhesión absoluta a Los Niños del Hombre –apocalíptica, contundente, fascinante- aunque la p… Academia de Hollywood la haya menospreciado, para mi el filme de Cuarón es una maravilla, tanto, que casi consigue desplazar de mis preferencias al Laberinto del Fauno. Bueno pues junto a estas filias cinematográficas, hoy la noticia aparecida en primera plana de La Jornada me encantó, vamos que casi me conmovió. (Si, ya se que esto suena too much, pero igual lo admito me gustó mucho esta noticia)