Hay momentos en que el alma más serena, la más dueña de sí misma, se abandona a violencias que le exigen las potencias subalternas de la imaginación.Yo no sabría decir con exactitud si mi alma es la más serena, la más dueña de sí misma; pero casi podría aventurar que no es tal. Pero tampoco violenta, creo; en todo caso se mueve más hacia la intensidad… aunque no siempre. Eventualmente he llegado a sentir que mi alma se queda como en pausa. No. No en pausa, más bien como en piloto automático. Y en esas ocasiones, contadas pero no por ello menos indeseables, las cosas que hago, únicamente las hago porque tengo que hacerlas, porque no me queda de otra. Muy triste, pero así es. No hay nada mejor que hacer todo poniendo en ello el alma; se disfruta más, se goza haciendo las cosas, uno se siente mejor, no pesa hacer nada por arduo que sea. Pero no siempre puede ser así.
Caray, con lo bonito, agradable y rico que es besar… y tener que andar simulando hasta en eso. Debería estar contraindicado dar besos desganados, insípidos o forzados. Mejor no besar y san se acabó. Aunque no siempre se pueda besar “con toda el alma”, eso que no quita que se bese con ganas, con cariño, con emoción; o con muuuchas ganas, muuucho cariño, muuucha emoción… con mucho sabor. Con eso de que ahora hay saborizantes artificiales hasta para los besos, imagino que uno puede comprarse o comprarle a su pareja (o mejor, traerlo en la bolsa… por si acaso, nunca se sabe cuando pueden necesitarse ciertos adminículos), una barra de su sabor preferido para darse una pasadita antes de… y a besar con mucho sabor se ha dicho. Medio artificioso me parece esto, pero resulta que a muchas personas le gusta. De no ser así, el mercado no ofrecería tanta variedad de sabores: fresa, kivi, menta fresca, moras, cítricos, cereza, chocolate, caramelo, miel, anís, canela, a distintos licores (a mi se me antojó un grand marnier… nomás porque hace frío) y un sinfín de sabores más que honestamente desconozco. ¿Y habrá labiales que provoquen ganas de besar; algo así como el equivalente a las drogas estimulantes? Sería interesante conocerlas; mera curiosidad científica, por supuesto.
… y para todo lo demás está MasterCard…
Y sin embargo... me envenenan los besos que no he dado. Joaquín Sabina [Hugo Benitez, mil gracias]
