
Según la Organización Mundial de la salud, el bienestar individual es fundamental para el buen desarrollo de la sociedad. El bienestar, entendido como el equilibrio entre los aspectos materiales, emocionales, psicológicos, físicos, entre otros… incluido el sexo. Leo eso y luego doy una hojeada a las noticias diarias que no son nada optimistas. Por ejemplo, dicen los cables informativos que el tsunami económico global "posiblemente se prolongará durante tres años" y a nivel nacional… y mejor ni hablar de nuestras desgracias mexicanas. No obstante, en medio de ese desalentador panorama informativo me encuentro con notas más atractivas, aunque no necesariamente más alentadoras. Sucede que hace unos tres años, el British Medical Journal publicó las conclusiones de un estudio que no pecaba de novedoso y bien pudo haber sido dado a conocer por "la biblia de las mujeres gringas", Cosmopolitan, pero aún así no dejaba de ser interesante: tener sexo tres veces por semana alarga la vida diez años. Entre otros aspectos no tan novedosos, uno de los médicos del Royal Hospital de Edimburgo - responsable del estudio efectuado entre 3500 personas de 18 a 102 años- recordaba que un buen orgasmo resulta más efectivo que dos cafiaspirinas… por aquello del "hoy no, porque me duele la cabeza"; otro tópico mencionado fue el ya muy vendido de que la actividad sexual es buenísima para quemar calorías. Hasta aquí nada nuevo, creo. Pero según investigaciones realizadas en el Instituto de Hamburgo –ya saben, los alemanes siempre a la vanguardia- hacer el amor nos vuelve más inteligentes. Al menos eso ha declarado el Dr. Werner Habermehl quien concluyó que el aumento de adrenalina registrada durante el acto sexual es un gran estimulante para la… materia gris. Aunque a diferencia del estudio efectuado en Escocia, el médico alemán solo menciona la frecuencia pero no dice nada referente a la calidad de los encuentros sexuales. Es de suponer que eso también influye.
Esas son las buenas notas. Pero... siempre hay un pero... según encuestas y estudios más recientes llevados a cabo tanto en Europa como es USA y otras partes, en la actualidad se registra una grave crisis sexual, pues un alto porcentaje de hombres y mujeres –sobre todos estas últimas- experimentan una considerable disminución en su apetito sexual, así como de la satisfacción asociada al sexo. Una encuesta dada a conocer a principios de este año en España determinó que cerca del 40 por ciento de las madrileñas (¡cuarenta por ciento!) no encontraba emocionante su vida sexual, a tal grado de que preferían no tener sexo pues ya no sentían deseo. Y de este lado del Atlántico, el panorama no parece mejor; según dice Esther Perel una conocida terapeuta estadounidense –famosa en su tierra, pues he de confesar mi desconocimiento de la susodicha- paradójicamente, el que hoy día vivíamos en una sociedad hipersexualizada y supuestamente libre de tabúes y prohibiciones, no garantiza que tengamos una vida sexual plena y placentera. Un dato curioso dado a conocer por esta doctora refiere a las principales causas del poco excitante panorama sexual, las cuales, contrario a lo que pudiera pensarse no son necesariamente el cansancio o la "falta de aspirinas p'al dolor de cabeza"... sino el miedo. Miedo a fallar, a no llenar las expectativas de la pareja. Y como en un círculo vicioso, la relación se vuelve aburrida y desgastante porque los amantes se abstienen de intentar juegos novedosos… por miedo de ser juzgados o ridiculizados.
Y para que no digan que solo vemos del lado occidental, en el Japón las cosas no parecen ser diferentes. La Organización Mundial de la Salud dio a conocer el siguiente dato: durante 2007 el 25 por ciento de las parejas japonesas (de entre 30 y 45 años) casadas no tuvo relaciones sexuales. Pero a la inversa de lo expuesto por la terapeuta estadounidense, en la tierra del sol naciente la causa principal fue el cansancio y stress: los japoneses están demasiado ocupados trabajando para el futuro, produciendo cada día un nuevo invento… como para tener el ímpetu o el deseo de algo tan improductivo… como tener sexo.
No obstante lo anterior y aunque usted no lo crea... en ese mar de datos poco optimistas los mexicanos teníamos que dar la nota excepcional: según la "encuesta global" –si puede llamarse global a un universo de 26 mil personas encuestadas vía Internet- de la Empresa de Condones Durex, el 73% de los mexicanos piensa que su vida sexual es excitante y placentera. Aunque como apuntó un observador, una cosa es que así lo piensen y otra muy diferente... que en realidad lo sea.
Será?
Letras Libres - "En busca del sexo perdido" por Brenda Lozano -
Héroes del silencio Bendecida




