escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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mayo 03, 2009

ella

Nunca había estado en un Centro para mujeres sin hogar; pero aquella noche Hugo me había pedido acompañarlo a realizar su visita diaria. Después de intercambiar los saludos y comentarios de rigor con el director del sitio, iniciamos el recorrido; mi amigo entró -y yo tras de él- en cada habitación saludando y haciendo algún comentario a las ocupantes. Al terminar, volvimos a la oficina del director con quien habló brevemente acerca del funcionamiento del lugar y ya estábamos a punto de marcharnos, cuando Hugo se volvió para preguntar por alguien en especial ¿y Ella cómo está, sigue sin querer hablar con nadie? A lo que el director contestó: "mucho mejor, ha salido de su mutismo, si quieres vamos verla" Y fuimos... hasta una habitación situada al final del corredor, lejos de todas las demás mujeres y bajo llave, donde se encontraba Ella. Cuando entramos, estaba abstraída mirando el afiche de alguna paradisíaca playa; transcurridos unos minutos salió de su contemplación y nos dedicó una sonrisa lejana, como si viniera desde la playa en que había estado perdida. Al mirar su rostro me quedé muda. Ahí frente a mí, en ese sitio poblado de mujeres solas, extraviadas y abandonadas, estaba la chica más hermosa que había conocido en mi niñez.

Se llamaba Lilian y había ingresado a la escuela ya avanzado el curso; muy alta, tan diferente a las niñas de once y doce años que llenábamos el salón. A los catorce años apenas cursaría el sexto grado, debido a que el trabajo de su madre les obligaba a viajar constantemente dentro y fuera del país, con la consecuente interrupción de los estudios de la chica. Cuando
Lilian nos fue presentada por la maestra, todas las miradas se quedaron clavadas en ella, admiradas ante su extraña y precoz belleza. No nos convertimos en las grandes amigas -imagino que yo era demasiado niña y boba para ella-, pero si llevamos una buena relación y solía acudir a mi casa a hacer tareas, llegándome a contar de su vida en otras ciudades, del divorcio de sus padres y sobre todo, de su novio Miguel, Un aprendiz músico y pintor con el que me la encontré varias veces cerca del parque y a quien mis imberbes once años veían demasiado viejo para ella. Como era de esperarse, Lilian se convirtió en el sueño de todos los niños de quinto y sexto año; una especie de símbolo sexual adolescente; la chica más popular dentro y fuera del colegio. A ella parecía darle igual, quizá porque esos mocosos de once y doce años, se le hacían demasiado infantiles. Fue reina de la primavera, del equipo de futbol... algo que no le disgustaba y sin embargo, denotaba un cierto desapego por ese tipo de cosas; por casi todo. La única asignatura en la que mostraba entusiasmo era música. Le gustaba mucho cantar y cuando lo hacía, sus azules ojos reflejaban una emoción contagiosa. Desconozco cuáles habrán sido sus sueños, pero recordando el intenso brillo de su mirada mientras cantaba, repaso algunos comentarios sobre los planes (o amenazas) de su madre, quien quería mandarla a vivir con su abuela a Chihuahua; idea que ella aborrecía. Y entonces, fantaseo que Lilian soñaba con cantar y recorrer el mundo... volar.

Tantos años después, cuando ya ni me acordaba de ella, volverla a ver y encontrarla así. ¿Qué hacía la diosa adolescente de mi escuela primaria, refundida en un hogar mantenido gracias a las donaciones públicas y a las buenas intenciones de algunas personas? ¿Qué habría vivido, sufrido y gozado durante todos esos años, para estar convertida en esa mujer ausente? Aparentaba varios años más de los que tenía y su imagen distaba mucho del glamour sexy, con que yo la fantaseaba cantando arriba de un escenario. Cierto que su mirada no había perdido del todo aquel brillo azulino, pero lejos quedaban los destellos de sus ojos mientras cantábamos en el coro de la escuela primaria. Mi amigo y el director del Centro le hicieron algunas preguntas, a las que dio respuestas incoherentes. Unos minutos más tarde salimos del lugar y yo me obligué al silencio, pero cuando ya no pude más le pregunté a Hugo qué sabía de Ella. Su respuesta, totalmente común, no dejó de impactarme: Dieciocho meses atrás, una madrugada Lilian había sido encontrada vagando en el centro de la ciudad, vestida con ropa de cóctel que parecía llevar puesta hacía semanas, hablando incoherencias y totalmente intoxicada por una ecléctica mezcla de drogas. Después de una breve estadía en un hospital, la llevaron al Centro donde permaneció un tiempo en absoluto silencio; inmóvil como un fantasma. Poco tiempo después, se escapó pero uno de los voluntarios se dio a la tarea de encontrarla y lo logró; la regresaron al Centro y por eso ahora la tenían bajo llave y aislada. Ya no había vuelto a intentar escapar, ni daba problemas de ningún tipo; se pasaba el día ensartando chaquiras en hilo y contemplando su afiche de la playa de ensueño; no preguntaba por nadie y en todo ese tiempo nadie la había buscado, pese a que habían publicado sus datos y fotografía en alguna gaceta ciudadana, pues extrañamente Lilian traía identificación, pero no respondió ningún familiar o amigo... como si ella no existiera; como si a nadie le importara.

Ella... convertida en una mujer totalmente extraviada, vaciada de emociones; sola y olvidada. Cualquier futuro, menos ese, habría yo imaginado para la adolescente que cantaba a todo pulmón, mientras sus inmensos ojos azules brillaban intensamente, haciendo volar a más de un ingenuo corazón infantil...

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ADENDA: Estimados y amables visitantes siento mucho no ser capaz de historias divertidas; me encantaría poder ser alegre y jovial en mis relatos. Pero no se me da; la comicidad no es lo mío... salvo que se trate de reírme de mi misma. Por ello, me disculpo si esta historia, de la vida real, les ha causado pesar. En verdad lo lamento.



fotograma de The dreamers, Eva Green.

julio 06, 2008

¿A poco no es una belleza?

La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza. Charles Baudelaire
“La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad”. Simone de Beauvoir


Breve anécdota. Ayer en casa de una amiga vimos una película que a ella le gusta muchísimo, casi tanto como la enloquece uno de los dos actores protagonistas, Robert de Niro; según ella, gua-pí-si-mo. Me encanta que mi amiga, ya con hijos adultos, se entusiasme así con un actor, anoche a media película de pronto se voltea y me pregunta con cara de éxtasis: "ay Chuyita, a poco me vas a decir que no es una belleza" y la Chuyita que siempre ha tenido gustos medio raritos, apenas atinó a contestarle algo así como “es buen actor”....

Y es que siendo la belleza humana algo esencialmente subjetivo, como el arte, es básicamente una cuestión de apreciación. Creo que fue Sócrates quien dijo que la belleza le importa a quien la aprecia, a quien la mira, no a quien la posee; él concibió la verdadera belleza como algo interno –Carlos Fuentes dice que esto se debe a que Sócrates se sabía feo. El caso es que la belleza ha sido objeto de innumerables discusiones bizantinas, acercamientos teóricos filosóficos o meramente superficiales; cientos de libros y poemas se han escrito en su nombre; a su alabanza se han construido esculturas, se han pintado lienzos y se han establecido estándares de medición [los expertos en arte dicen que la escultura de La Victoria de Samotracia –asentada en el Louvre- es el epitome de la belleza, de la gracia y perfección en proporciones, en ángulos; de la belleza hecha mujer]. Y a la belleza se le persigue, se le añora, se le imagina, se le idealiza, se le inventa, se le crea; se intenta explicarla; se imponen criterios y conceptos para determinar quien es bello y quien no lo es.

¿Qué importa así del cielo vengas o del infierno,
Belleza, monstruo enorme, ingenuo y atrevido,
si tu mirar, tu pie, tu faz me abren la puerta
de un infinito que amo y nunca he conocido
"Himno a la belleza"
Charles Baudelaire
[fragmento]

Los acercamientos superfluos y frívolos corresponden a nuestra época, merced a la publicidad y a la mercadotecnia; pero la belleza importó antes que a nadie a los griegos; ya en el siglo V A.C., el escritor, filósofo y político Jenofonte, tuvo tiempo de ocuparse de la belleza y quizá haya sido el primero en concebirla como algo relativo, estableciendo tres categorías diferentes para el concepto:

1. La belleza ideal: basada en la composición de las partes
2. La belleza espiritual: el alma, que se expresa a través de la mirada
3. La belleza funcional: las cosas son bellas en tanto que son útiles.

Siento que la forma de mirar a la belleza por parte de Joenofonte era casi moderna... y pragmática; a su tercera categoría, yo agregaría que las cosas, en este caso las personas, son bellas en tanto lo que nos hacen sentir.

En tanto para su paisano Platón, la belleza es algo independiente de lo físico, que no necesariamente corresponde a una imagen visual: “la belleza reside en una suerte de luz ininteligible de la cual el mundo sensible es una mera aproximación” [...] “de la justicia, pues, y de la sensatez y de cuanto hay valioso en las almas no queda resplandor alguno en las imitación de aquí abajo, y solo con esfuerzo y a través de órganos poco claros, les es dado a unos pocos, apoyándose en las imágenes, intuir el género de lo representado.” (Platón, Fedro). En pocas palabras, para el filósofo griego no todos tenemos la sensibilidad necesaria para captar, entender y sentir la belleza.

Y quizá porque los simples mortales del siglo XXI no estamos capacitados para tan elevados menesteres, a veces nos dejamos influir y seguimos el juego de revistas, sitios de Internet, programas de televisión, etc; de esos que eligen a “Las cien personas más bellas del mundo”; elegidos que son dados a conocer anualmente y que casi siempre están determinados desde el punto de vista anglosajón, pretendiendo imponer un modelo ideal de belleza, ante el cual el resto de la humanidad tiene que medirse, ajustarse, rendirse, admirarse, acomplejarse?.... ¿o solo se trata de vender?

Cuando veo esas listas de bellezas mundiales, no puedo dejar de preguntarme ¿quienes son ellos para decidir que zutanita o menganito son la mujer y el hombre más bellos del planeta? Digo, cada quien tenemos nuestros propios estándares de belleza, filias y fobias; tenemos preferencias por ciertas características, que quizá no sean tan elevadas como las concebidas por Platón, pero con un poco de suerte si están alejadas de las arquetipos impuestos por la mercadotecnia anglosajona.

Y yo, que estoy de acuerdo con doña Simone de Beauvoir, me quedo con el concepto de Baudelaire... aunque por ahí dicen que lo raro es medio pariente de lo feo, me tiene sin cuidado,. Al final de cuentas, lo que vale es lo que uno sienta al mirar los ojos, la sonrisa, de alguien; porque uno ve cosas que quizá nadie más logra entender; uno experimenta sensaciones, emociones, estremecimientos que nadie más. Y eso es lo que cuenta. Que más da que nuestro bello, o nuestra bella, no se parezca en nada al que encabeza las listas anuales del People, porque... ¿a poco no es una belleza?

PS 1 Dispensen que siempre me alargue, por más que lo intento... lo sucinto no se me da
PS 2 Y hablando de subjetividades, ¿poco no es una belleza esta canción? a mi me encanta, será por mi innata cursilería.

Caruso, Luciano Pavarotti y Lucio Dalla (1992)

abril 02, 2008

Sévérine y Tess d'Urberville

Imágenes de dos hermosas mujeres

Lo mío son los hombres, pero eso no quita que admire y hasta envidie –a qué negarlo- la belleza y personalidad de algunas representantes de mi sexo. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, quien sabe si en todos los casos... En el cine, las más de las veces ocurre así; claro, con las excepciones y los asegures del caso.

No voy a hacer ninguna apología, ni reseña, ni nada parecido, de Sévérine y Tess d'Urberville, es decir de las mujeres que hay detrás de ambos personajes. Simplemente mencionaré que ambas quedaron marcadas por dichos personajes, por algunas imágenes de los mismos... para siempre y para bien o para mal, según se mire. En general, la “critica especializada” -lo que sea que este término tan odiosito signifique- nunca las ha considerado como grandes actrices. No obstante, en algún momento de sus respectivas carreras, antes o después, ellas hicieron click con el director, el personaje y el film indicados y entonces, su desempeño actoral estuvo a la par de su belleza.


Porque la hipocresía y la simulación social no pasan de moda. DOS PELÍCULAS tan distintas y distantes; sin embargo, con algo en común: tratar sobre hermosas mujeres que desde distinto lugar y estrato social, son víctimas tanto de sus miedos y frustraciones, como de la hipocresía y los perjuicios sociales de su entorno y de su tiempo.
















Belle de jour (1967) - Catherine Deneuve/Sévérine. (Luis Buñuel/1967) Una película sobre el deseo femenino, donde las fantasías eróticas de una mujer insatisfecha e infeliz, son llevadas hasta los limites de la perversión, en medio de la hipocresía de la pequeña burguesía parisina.




















Tess (1979) - Natassjia Kinski/Tess d'Urberville (Roman Polanski/1979) Una película sobre la inocencia traicionada; en donde el giro que dará la vida de la joven campesina Tess la llevará a la desgracia. A ella, que apenas intentaba sobrevivir en medio de la hipócrita y clasista sociedad de la Inglaterra victoriana.

septiembre 10, 2007

el beso en la colina

Digo que hay que ser
vidente, hacerse vidente.
El poeta se hace vidente
mediante un largo
inmenso y razonado
desarreglo de todos los sentidos...

Arthur Rimbaud
en una carta a Paul Demeny



Como en otras ocasiones, había olvidado que era domingo de octubre, cuando se celebra una especie de vendimia, por lo que el lugar estaba atestado; lo bueno era que ella no pensaba tomar ninguna foto, le parecía tan típicamente turística, la foto que todo mundo toma. Ese día solo le apetecía caminar y mirar, sin hacer ninguna otra cosa, si acaso ir hasta el puesto de los bretones y comerse una crepa. Era una hermosa tarde otoñal y el sol crepuscular le confería un encanto singular a la blanca iglesia situada en la cima del Monte los Mártires; como si esa idílica imagen no fuera lo suficientemente arquetípica, los viejos árboles que la rodeaban creaban un juego de sombras muy interesante, “como de foto”, pensó. Cavilaba esto mientras esperaba a su prima, quien aún continuaba ascendiendo calmudamente las escalinatas. Instalada en la duda de si sacar, o no, su cámara fotográfica, vio aparecer, entre el mar de gente, el rostro masculino más hermoso que había visto en mucho tiempo. El hombre debía tener unos 35 años, muy alto, con el oscuro cabello cortísimo y caminaba conversando con otro muchacho, también atractivo, ligeramente más joven. En ese momento le vino una idea para atenuar la cursilería de su foto: se la tomaría al par de bellos hombres; así, la iglesia, con todo y sus arbolíneas sombras otoñales, solo sería un elemento más, no el central. Entonces se apresuró en sacar la cámara del estuche, pero la tapa se le cayó y tuvo que agacharse a recogerla; al incorporarse, su vista se encontró con dos manos masculinas entrelazadas, siguió elevando sus ojos... y... ahí estaban los dueños de las manos, sus fotografiables muchachos hablando animadamente. De pronto, el más joven le dijo algo al otro, llamándolo Thierry; en respuesta, Thierry lo pegó a su costado y comenzaron a besarse. Ella, la turista, no podía evitar mirarlos como hechizada, o embobada, o ambas; la amorosa caricia masculina se prolongaba, mientras ella pensaba que esa si sería una gran foto: dos hombres besándose con tal pasión y teniendo a sus espaldas la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (casi como Le Baiser de l'Hotel de Ville, de Doisneau, pero en postmoderno, se dijo); no obstante, continuaba sin moverse imaginado un montón de historias. Ellos, ajenos a su mirada y a todo lo demás, terminaron de besarse y continuaron bajando la colina abrazados.

La turista aún seguía en babia cuando, ¡por fin!, su pachorruda prima llegó a su lado y muy quitada de la pena le dijo:

"¿qué onda, no habrá una mesa libre por allá arriba para tomarnos un vinito? Es que yo ya estoy cansada, hace cuatro días que tu me andas arrastrando por las calles de la ciudad, como si no hubiera taxi ni metro; o sea, ten consideración mi reina, recuerda que no estoy acostumbrada, que en México nomás camino de la puerta de mi casa a la del coche..."

Como respuesta, ella le inquirió: ¿viste a esos muchachos?

¿Cuáles? yo le estaba tomando una foto panorámica a la ciudad, ¿ya viste que clarita se ve?

Así que no hubo foto, ni de la iglesia, ni mucho menos de los amorosos hombres.

Epílogo
Meses mas tarde ella leyó que el beso gay del film Brockeback Mountain había sido elegido el mejor beso de la historia del cine; entonces rememoró aquel beso dado en otra montaña… y a plena luz y pensó que no siempre los besos de película son los mas apetecibles…


agosto 16, 2007

Rudolf Jametovich Nureyev, espíritu en libertad.

La historia de Rudolf Xämät uli Nuriev, también conocido como Rudolf Jametovich Nureyev, pareciera la de un cuento de hadas: nació a bordo de un tren mientras su madre se trasladaba a Vladivostok -donde su padre, un comisario del Ejército Rojo, había sido destinado-, el 17 de marzo de 1938; quizá fue el vaivén del tren lo que marcó su futuro como exiliado, su continuo deambular por el mundo; sus legendarios pas de deux.

Aunque Nureyev recibió sus primeras lecciones dancísticas a los 11 años, fue hasta 1955 (con 17 años) cuando llegó al Instituto Coreográfico de Vaganova, dependiente del Ballet Kirov; pese a este comienzo tardío, muy pronto fue reconocido como el bailarín más talentoso surgido en muchos años en esa escuela. Aunado a ese enorme talento y férrea autodisciplina, Rudy destacó por su temperamental carácter; según su biografía, continuamente era sancionado por su mal comportamiento. En la primavera de 1961, para variar Rudy estaba castigado y no fue convocado para la gira europea del Ballet Kyrov; sin embargo, el azar, el destino o la diosa fortuna, le tenían reservado otro derrotero: días antes de la presentación de la compañía en Paris, el primer bailarín Konstantin Sergeyev sufrió un accidente y Nuereyev fue llamado de emergencia para sustituirle.

Cuentan que su actuación en Paris fue extraordinaria y que el público asistente quedó prendado del virtuoso bailarín; cuando la tourne concluyó, cual film gringo de la "guerra fría", Rudy no se presentó en el aeropuerto y así, aquel 17 de junio de 1961, al desertar de la ex Unión Soviética, iniciaba la leyenda de quien más tarde sería reconocido por muchos especialistas como el más talentoso, carismático e influyente bailarían del Siglo XX, solo equiparable a -o superado por, según el crítico en cuestión- su paisano Vaclav Nijinsky [quien murió en 1950, pero retirado desde 1919 debido a su penoso padecimiento de esquizofrenia]. Después sucedió lo que todo mundo sabe: conoció a la gran bailarina británica Margot Fonteyn, quien lo llevó al Royal Ballet de Londres y con quien entabló una relación amistosa y profesional, formando una de las parejeas dancísticass más famosas y exitosas.

Nureyev interpretó decenas de personajes clásicos y transitó con igual gracia a la danza moderna, haciendo gala, según los especialistas, de una depurada técnica y notables dotes interpretativas. Yo no soy conocedora de técnicas dancísticas, solo he visto algunos ballets asombrosos (rusos, ingleses y franceses) y pese a que a Rudy solo lo he apreciado en video, ningún bailarín me ha maravillado como él. Para mi, Nureyev no solo poseía la depurada técnica adquirida y pulida a través de los años; detentaba, sobre todo, algo que ningún maestro enseña: pasión, vehemencia. Al bailar este hombre desplegó una sensualidad y un magnetismo pocas veces visto. Dicen que su mayor aportación al ballet fue la reivindicación al papel del hombre arriba del escenario, hasta entonces condenado a ser generalmente solo el acompañante de las primeras bailarinas; fue Rudy quien le otorgó el protagonismo absoluto al bailarín masculino.

Siendo bailarín también se desempeñó como coreógrafo de sus propios personajes; más tarde fue maestro y conductor; entre 1983 y 1989 fue el director artístico del Ballet de la Ópera de París, donde además continuó bailando. Como todo genio, la leyenda a su alrededor está poblada de chismes, anécdotas, rumores; unos falsos y otros ciertos; dicen que su temperamental carácter le orillaba ser pedante, arrogante, obsesivo, perfeccionista y muy exigente; isoportable para quienes lo rodeaban. Es probable que sus detractores digan cosas peores. También se dice que era un amante promiscuo y que por su cama desfilaron muchos jóvenes bailarines, aún durante su larga y tormentosa relación amorosa con el bailarín danés Erik Bruhn, 10 años mayor que él.

Dolorosamente cierto es que Rudy contrajo SIDA quizá a principios de los 80's; y no obstante que a finales de ésa década su enfermedad estaba muy avanzada, continuó al frente del Ballet de la Ópera de París, donde trabajó incansablemente y produjo algunas de las obras coreográficas más revolucionarias de su época. El gobierno de Françoise Mitterrand lo condecoró como Chevalier de la Legion d’Honneur (1988) y Commandeur des Arts et des Lettres (1992). Aún recuerdo la imagen transmitida por la televisión en 1992, cuando efectuó su última aparición pública en el Palais Garnier de París, muy demacrado pero tocado con su característico turbante que tan bien le iba, Rudy recibió por parte del público, puesto en pie, una apoteósica ovación que nos humedeció los ojos…a él y a mi.

Meses mas tarde, el frío 6 de enero de 1993 tuve uno de mis mas amargos días de reyes, al escuchar en el noticiero de Javier Solórzano el audio original francés donde su medico personal confirmaba ante los medíos de prensa que Rudolf Jametovich Nureyev había fallecido a los 54 años en París; días mas tarde, sería sepultado en el cementerio de Sainte-Genevieve-des-Bois, al sur de la capital francesa.

agosto 08, 2007

Un poco de hedonismo

Últimamente ando parca en inspiración, ¿serán las lluvias, el calor; será el asco y tristeza que me produce el circo político mediático mexicano? A saber. La cosa es que so pretexto de mi alicaida inspiración, mientras que casi todo mundo anda de vacaciones (y yo aquí), va este post con el único y egoísta afan de proporcionarme un poco placer visual. Placer efímero, superfluo y frívolo -dirán las “almas puras”-, pero perfecto para mi, que no tengo vocación estoica, ni creo que padeciendo de más voy a expiar culpas, que por otro lado ni siento. Mucho menos que piense que sufriendo en exceso aminorará la penitencia a mis pecados. A reivindicar el hedonismo se ha dicho.























Un poco de hedonismo… varias veces al año, no hace daño. Me encanta Olivier Martinez, no importa que desde su llegada a Hollywood se haya dedicado a filmar churrillos que lo único que hacen es servirse de su inapelable belleza (en Infiel, como seductor y seducido de/por Diane Lane, con la consecuente cornamenta al aburrido marido, Richard Gere; o en Antes que anochezca, donde funge como uno de los hombres en la vida de Reynaldo Arenas). O qué, ¿acaso solo los hombres pueden permitirse discurrir sobre los portentos anatómicos de féminas -a quienes, además, generalmente confieren escasas luces intelectuales-, para luego venir a justificarse ante sus colegas pseudointelectuales mediante lindezas harto misóginas, del tipo “si no la quiero para filosofar sobre Hegel”?















Las mujeres también tenemos ese derecho, sin que ello signifique calificar como bobo al bello Olivier Martinez (aprovecho para hacer una llamadita a Nicolas Sarkozy ¿ya vio la clase de maravillas producidas por la mezcla racial?; o sea, M. le Président, bájele a sus ansias xenofóbicas); nada de eso, simplemente que este hombre está… exquisito. Y por por ende, para lo efectos de este fútil post no me hace falta otra cosita… bueno si me falta algo: ¿por qué no me lo topo un día por la calle?... Digo, solo sería con fines científicos… nada más para comprobar si en vivo y en directo está tan bien como se ve en pantalla.

A eso llamo yo practicar la equidad de género. Aqui dons links interesantes:

El estilo de vida hedonista

Las mujeres prefieren hombres de rasgos afeminados; son más fieles - La Jornada

mayo 08, 2007

Buena pinta, pero nada más

Se llama Olivier Martínez, nació en París en 1966 y se dedica a actuar en cine. Desde luego no va a pasar a la historia como un gran actor, tampoco como protagonista de grandes películas, la mayoria de su carrera cinematográfica la ha hecho en USA en filmes de poco valor artístico y en papeles segundones, En ese país quizá su papel y titulo “mas reconocidos” correspondan al filme de Adrian Lyne, Infiel (remake de la película francesa de Claude Chabrol La mujer infiel de 1968), en donde es causante de la infidelidad de Diane Lane [se entiende que la Lane le ponga el cuerno al aburrido Gere con este bombón]. En su país de origen (Francia) su mejor trabajo es quizá en la película de Jean Paul Rappeneau El húsar en el tejado en la que hace pareja con Juliette Binoche; pero de eso ya llovió pues el filme data de 1995. De entonces para acá ha filmado un buen de películas hollywoodenses sin la mayor trascendencia. Últimamente su mayor notoriedad estuvo asociada al largo noviazgo sostenido con la cantante pop australiana Kylie Minogue. Esas son todas sus gracias, y es una lástima porque no pintaba como mal actor. Lo que si es un hecho es que es guapetón y sexi. Y quizá ahí estuvo su desgracia, pues al parecer se dedicó a explotar esa imagen en detrimento de su trabajo histriónico