escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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junio 18, 2008

Deseando amar...?

Vivimos llorándolo, extrañándolo, maldiciéndolo; soñándolo, anhelándolo. Unos más, otros menos. De manera casi genérica los seres humanos buscamos el amor. Y en el proceso, tendemos a idealizar al ser que deseamos amar y que nos ame; lo visualizamos, los imaginamos aún antes de conocerlo. Como Madame Bovary, confeccionamos el traje “perfecto” que deberá vestir el objeto -hombre-mujer- amoroso de nuestros ensueños. A los 14, 15 años, creo normal que una(o) sueñe con un amor ideal, física y emocionalmente; casi el príncipe azul de los cuentos de hadas. A los 15, después es absurdo. Y en contrasentido de idealizaciones, otras veces somos crudamente realistas, no soñamos un ideal amoroso y es posible que lleguemos a concebirse el amor, no como un sentimiento vital, sino como mero alivio a la soledad, carente de pasiones y angustias. No sé que sea más dañino, si esperar demasiado del amor, de una relación; o no esperar nada; llegar a descreer, pensar que conforme se avanza en la adultez, para que las relaciones funcionen y perduren deben poner en segundo plano el romanticismo, la pasión y vehemencia adolescentes, dando lugar al equilibrio y sosiego amorosos.


Y quien sabe hasta que grado sea cierto que el amor, el acto de amar a otro, nos hace mejores seres humanos pues requiere despojarse de egoísmos y miedos; porque encarna entrega y renunciación. Lo que si cierto es que, en ocasiones el amor, una relación amorosa, es algo profundamente egoísta. Mientras escribo esto, compruebo una vez más que no soy la más indicada para hablar del tema, me falta sentido poético, romanticismo, para expresar claramente lo que siento y pienso mientras escribo. Y es que por alguna deformación o limitación, o las dos cosas, cuando quiero hablar de relaciones amorosas, casi siempre acabo ejemplificando con una película. Ups, esto debe ser peor que soñar con el príncipe azul…


Hablando de mis deformaciones y limitaciones, como el titulo de ese post es el de un film, recuerdo algunas historias de amor; elección que no se pretende quintaesencia de nada; solo una personalísima listita de algunas de “mis películas de amor favoritas”; casi todas de amour fou; me encantan, quizá, por cierta identificación con uno o varios de sus elementos; no son las mejores, o más representativas, apenas una minúscula aproximación al vasto universo cinematográfico amoroso


Desando Amar [Fa yeung nin wa (2000] - de Won Kar Wai – Hong Kong | France 2000/ con Tony Leung Chiu Wai y Maggie Cheung.-Una bellísima historia de amor/desamor; conmovedora, delicada y melancólica. Un hombre y una mujer engañados por sus respectivos cónyuges se vuelven amigos, llegando a sentir una pasión intensa, un amor en estado puro sin atreverse a ir más allá, un poco por los reparos morales, otro por un extraño sentido de ética y de negación a vulgarizar su amor, a ser como los demás. Este film es de una sensualidad sutil, exquisita, asombrosa y conjuga maravillosamente emotividad, intensidad, contención, tristeza; además, posee una apreciable banda sonora.


La princesa y el guerrero (Krieger und die Kaiserin, Der (2000)-, de Tom Tykwer. Alemania 2000/ con Franka Potente y Benno Fürmann. Cuento de hadas postmoderno, originalísima variante del amour fou; los enamorados viven en un pabellón psiquiátrico. Él es un asaltabancos obligado a hacerse pasar por loco; ella, una enfermera no muy cuerda, que se asume como protectora de los huérfanos de amor. Ambos son un poco como el héroe dispuesto a salvar a su amada(o), aún así sea de si mismo. Amar requiere de valor y arrojo; jugársela por una relación es como un salto al vacío.


Jeux d'enfants (2003) (Juego de niños/Atrévete a amar) de Yann Samuell. Francia-Bélgica; con Guillaume Canet y Marion Cotillard. Provisto de un manejo de cámara audaz, Samuell cuenta una historia de amor-amistad a medio camino entre la fantasía y la dura realidad que impone el miedo al amar. Por momentos, romántica y hasta dulce; en otros, rayana en la crueldad. Es la historia de dos que se aman desde la infancia, pero que se viven negándolo, retándose y dañándose… amigablemente, como en un juego de niños, cada vez más fuerte . Pero ellos, como en La princesa y el guerrero, tendrán que perder sus miedos, jugársela literalmente, para permanecer juntos.


Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) (Eterno resplandor de una mente sin recuerdos/ de Michel Gondry/ USA/ con Jim Carrey y Kate Winslet. Dos locos talentosos, Michel Gondryy Charlie Kaufman, se juntaron y crearon una singular trama; una historia de amor tan romántica, como diferente y por momentos, dolorosa. La premisa de que el ser amado un día decida borrarte… para siempre; borrar todo vestigio tuyo, aunque para ello tenga que defragmentar su cerebro, debe ser lo más doloroso que hay. Gondry, un loco con una gran imaginación y talento visual, me dio un logro mayúsculo: hacer que el insufrible Jim Carey, por una vez me fuera casi querible.


En el tintero quedan varias, tantas que no terminaría, desde L’amour fou, (1969), de Jacques Rivette; La femme d'à côté - (1981), de François Truffaut-, Oci ciornie (1987), de Nikita Mikhalkov, hasta Un homme et une femme (1966)-de Claude Lelouch -quizá la única de mi listado que podría considerar con “final feliz”. Faltan muchísimas, tantas como formas de ver y entender el amor hay, que en el amor cinematográfico no hay limites; ejemplo? dos filmes de loco amor, más allá de la preferencia sexual: Chun gwong cha sit (Happy Together), Hong Kong (1997), de Won Kar Wai con Tony Leung Chiu Wai y Leslie Cheung -atribulado, apasionado y tormentoso amor entre dos jóvenes hongkoneses; y Les Nuits fauves, (1992) (Las noches salvajes, Francia-Italia/ de Cyril Collard, con Cyril Collard y Romaine Bohringer), de la que ya he comentado. Doliente y vital, carente de cualquier atenuante, esta singular historia de amor tiene al SIDA como un participante más.

[y no incluyo Secreto en la Montaña, que a todo mundo gusta].