Soy curiosa y a veces no me puedo quedar callada; en ocasiones navegando llego a sitios en los que leo algo que ya sea que comparta o no lo haga en absoluto, pero que me motiva a expresar mi opinión. Generalmente son sitios de cine o cosas relacionadas con la cultura popular. Y hasta ahora eso jamás me ha acarreado consecuencias nocivas. Todo lo contrario, por ese medio he podido conocer a gente estupenda, con la que he desarrollado una buena y fructífera relación... pero siempre hay una primera vez. Y de esa primera vez se derivaron sucesos que me llevaron a casi recriminarme por andar opinando y sobre todo, contestando correos de desconocidos; pero lo hecho, hecho está. La WEB, que tan importante y casi imprescindible se nos ha vuelto, que nos ha posibilitado acercarnos a personas y sitios con los que de otra forma quizá nunca estableceríamos contacto, en algún momento debe pasarnos la factura, pequeños cobros que, por desafortunados o desagradables que parezcan, son solo una experiencia más.La confusión, el enojo, la desagradable sorpresa, el constatar que si el mundo es un pañuelo, este universo de la red es todavía más pequeño y puede jugarnos una mala pasada; me llevaron a sopesar la conveniencia de:
a) ausentarme de la red por un buen tiempo; no tanto por huir de él, sino para aprender un poco a no necesitar más de lo que se debe este aparato y este medio de comunicación.
b) a tal grado estaba molesta conmigo que llegué a creer que debía volverme desconfiada, algo que nunca he podido ser -tengo la pésima costumbre de creer en la gente y no esperar que detrás de un saludo amable, del envío de un abrazo o beso virtual, haya algo oscuro o retorcido.
Pero luego recapacité: la primera opción es casi imposible de llevar a cabo, debido a mi trabajo casi siempre estoy conectada a la Web -con las restricciones del caso porque en mi oficina no puedo bloguear ni ver videos. Y la segunda, más que difícil, me parece injusta para conmigo. Pienso que para bien y para mal, soy como soy, tengo una esencia y no voy a permitir que absurdos acontecimientos, o acciones de otras personas, quizá mas solas o confundidas que yo misma -por más que en un primer momento me hayan provocado molestia y llevado a proferir una que otra maldición- vengan a cambiar mi forma de pensar, afecten mi manera de ver y creer en las personas; modifiquen esa esencia. No; eso no lo voy a hacer. No lo valen, ni él, ni los hechos en sí. Y además, sigo pensando que en el fondo lo suyo no fue con mala intención, fue algo así como lanzar dardos al aire -dos que yo sepa, pero pueden ser más- con la intención de que uno, o los dos, dieran justo en el blanco. Afortunadamente ninguno lo hizo, pues en el caminos se cruzaron... en este pequeño mundo de la red.
Y no hizo blanco además, porque yo seré muy confiada y hasta absurdamente ingenua...pero soy bien tímida.
y para quitar cualquier mal sabor y azotarse con gracia y por algo que valga la pena: Calamaro al dos por uno
Algo contigo Andrés Calamaro
Nostalgia Andrés Calamaro



