escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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mayo 20, 2009

mientras dormías

La primera imagen de un sonámbulo que viene a la mente, es la de alguien dormido caminando torpemente y con los brazos extendidos al frente. Es decir, la imagen difundida en películas de bajo presupuesto, como las de Capulina y de El Santo. Y con la ayuda de presupuestos más elevados, el cine y la televisión estadounidense, ofrecerán variantes más elaboradas sobre el mismo tema. Por ejemplo: una mujer que vive sola y no tiene novio, marido o amante, repentinamente descubre estar embarazada sin que recuerde o admita haber tenido relaciones sexuales -sean forzadas o consensuadas. La mujer llega a un hospital dónde después de un sinfín de complicados estudios, el héroe de la película -un Dr. House cualquiera-, venturosamente descubrirá que la dama si tuvo relaciones sexuales, pero lo hizo bajo los influjos del sonambulismo y por eso no recuerda nada. Bien para capítulo de teleserie gringa. Pero para la vida real, suena demasiado complicado o forzado. "Es solo de ficción; cómo alguien va a tener una relación sexual y luego no acordarse. Eso solo ocurre en la imaginación de escritores y guionistas", podría pensar alguien ajeno al estudio de los trastornos del sueño.


Pero la ciencia siempre… llegando lejos. Cuando en septiembre del año pasado, los investigadores del Instituto Karolinska (Suecia), difundieron las conclusiones de un estudio que demostraba el origen genético de la infidelidad masculina, definido por la presencia, en algunos hombres, del llamado alelo 344, el gen masculino de la infidelidad (y que dio origen a uno de los post más divertido en la historia de este blog, gracias a la alta participación femenina -extrañamente casi no hubo comentaristas hombres) las escépticas de este mundo expresamos nuestras dudas. Quizá la reacción fue motivada más en razón de la "exclusividad masculina" de dicho gen, que de su existencia misma. Y probablemente, de haberse descubierto que el gen de la infidelidad solo se presentaba en las féminas, la reacción habría completamente distinta tanto en hombres como en mujeres.


Y ahora, también desde la óptica científica, se establece la existencia de un padecimiento, variante del sonambulismo, llamado sexomnia. Dicho padecimiento se presenta durante la tercera etapa del sueño –en lo más profundo de la inconsciencia- y provoca que un individuo, hombre o mujer, tenga actividad sexual mientras duerme sin ser consciente de ello, razón por la cual no recuerda nada y es el primer sorprendido cuando alguien le señala lo… activo que estuvo la noche anterior.

"Es probable que se ingrese al lapsus donde usualmente las personas se excitan. En esta etapa puede haber una respuesta sexual y éste parece ser el mecanismo fisiológico que despierta el deseo en algunos noctámbulos",*/

indicó el Dr. Reyes Haro Valencia, Investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

aquí el boletín completo */B: 302 El SONÁMBULO PUEDE TENER ACTIVIDAD SEXUAL Y NO RECORDARLO


Quizá el padecer este tipo de trastorno del sueño, no implique necesariamente que uno salga de su casa y vaya por ahí teniendo aventuras sexuales, cuyas consecuencias puedan ser hasta un embarazo no deseado. Pero lo cierto es que este padecimiento, mirado con un poquito de imaginación, bien puede prestarse a nuevas variantes de infidelidad y sin que el infiel pueda ser señalado. Una infidelidad no culposa, podríamos tipificarla y tendrá a la ciencia en su defensa. Pero... y el compañero sentimental ¿cómo podrá estar seguro de que su pareja es en realidad víctima de la sexomnia y no un vil mentiroso e infiel? Digo, está claro que habría que efectuar un diagnóstico médico, pero entre que son peras o manzanas… la duda queda...



octubre 16, 2008

poeta, hedonista y gourmet



Una mala comida no se recobra nunca.
El águila en su roca ni el tigre en su espelunca,
ni el hombre que no fuere de condición adunca
gozan de amor a medias ni de merienda trunca.

Alfonso Reyes

El amor como la comida, o se hace bien… o mejor no se hace, pareciera decirnos Don Alfonso Reyes; hombre que cruzó más de una frontera y ejerció más de una profesión, más allá de la abogacía. Como escritor desarrolló lo mismo poesía, que narrativa, crónica y ensayo; aunque es conocido sobre todo por su obra Visión de Anáhuac, él ejerció hasta la crítica de cine; hay quien lo considera el primer crítico mexicano de cine, aunque también está Salvador Novo [ya lo decía François Truffaut, todos –o casi todos- tenemos dos profesiones: la propia y la de críticos de cine]. Fue amigo de personalidades como André Guide, José Ortega y Gasset, Rainer Maria Rilke o Carlos Pellicer y tuvo como “discípulos” a Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes y Octavio Paz. Pero quizá, antes que cualquier cosa, Don Alfonso fue un gran humanista; miembro y/o fundador de instituciones como la Academia Mexicana de la Lengua, la Casa de España en México -más tarde Colegio de México-, del Instituto Francés de América Latina (IFAL) y del Colegio Nacional. No menos destacable fue su labor como diplomático, siendo embajador de México [cuando los embajadores mexicanos era prestigiado y el desempeño del cargo requería un gran nivel de preparación y cultura; no como ahora… que cualquiera puede ser embajador] en Argentina, Brasil España y Francia.


Muchas cosas más habría de hacer a lo largo de su vida este hombre… una de ellas, cultivar el hedonismo; ser un bon vivant en el mejor sentido del término [lo digo porque a veces se toma como sinónimo de vividor, vaquetón, mantenido]. Don Alfonso gozaba y sabía de la buena comida y el buen vino… y escribió deliciosamente al respecto. Hace algún tiempo me encontré con una edición bellísima de sus Memorias de cocina y bodega. Minuta, editada por FCE [casa editorial que tiene compiladas sus Obras completas en 28 volúmenes]. Y el libro desde la misma edición es una maravilla plena de nostalgia tanto en papel, y las ilustraciones, como la añoranza por el tiempo en que comer era un placer acompasado, que debía gozarse sin las prisas de la actualidad; con un disfrute sensual y cadencioso. Don Alfonso enaltece la cocina y la comida como una de las expresiones más elevadas del quehacer humano y así lo deja ver en este libro, donde cuenta desde anécdotas de sus tiempos vividos en España y Francia y obviamente del disfrute de la cocina de ambas naciones, hasta permitirse la transcripción de alguna receta de platillos mexicanos, españoles y franceses. también resultan una delicia esos textos en los que evoca aventuras gastronómicas, como el recuento “cierta dichosa excursión o cuesta de la Omelette Mont-Saint-Michel”, la remembranza de sus andanzas en busca de caracoles borgoñones y de trufas perigordinas, la hechura del mole de guajolote o la preparación del cabrito en su tierra, Monterrey... Aquí un fragmento del proemio escrito por el mismo:
“También yo he pagado mi tributo al arte de cocina y bodega: ya un poema sobre la confitería de Toledo, o una rápida alusión a las sevillanas y murillescas yemas de San Leandro; ya unas páginas sueltas sobre las tierras castellanas, andaluzas, vascongadas y bordelesas...”
El libro se divide en dos partes, la primera y más extensa se integra con 17 Descansos y es como una guía de viaje culinario, donde las más de las veces hay dicha y gusto, en el andar por una variedad de cocinas regionales; no obstante, también hay espacio para el lamento por la pérdida, o la decadencia, de ciertas tradiciones culinarias, que a su entender no siempre se explica ni justifica -Don Alfonso se volvería a morir al ver la sopa Maruchan o las hamburguesas de McDonald's. En el Descanso XII, donde se dedica a hablar del chocolate que aún se acostumbra tomar en México -diluido en agua-, hay un párrafo con el cual no pude dejar de sentirme identificada:
Lo que nunca he podido aceptar es ese pelmazo de harina al que llaman chocolate en España…”
[una cosa intomable e incomible, agregaría yo].

Y la segunda parte no podría ser mejor: una Minuta integrada por 38 poemas y hasta una “oración” a San Pascual Bailón:
Cocinero… cocinero,
que en vino de consagrar
emborrachas y cocinas
la fritanga espiritual…”
En fin, como ni este es un blog especializado en reseñas, ni quien lo escribe una experta en la materia, solo comentaré que el libro es una lectura muy enriquecedora –a lo largo del mismo se hacen referencias a más de cien autores, cincuenta personajes, treinta tipos de vinos y cientos de sustancias y platillos- y apetitosa, que viene a resultar como un viaje por lugares y tiempos idos.

Por último diré que hoy día podría parecer un poco fuera de lugar escribir un libro así. Hoy, cuando cientos de miles de seres humanos mueren de hambre, mientras otros tantos padecen desnutrición y otros muchos más sufren de obesidad; hoy que comer parece haber dejado de ser un placer para transformarse casi en un pecado; hoy que la modernidad nos ha traído anorexias y bulimias, un libro como este puede resultar démodé, pero como el mismo lo dice al inicio del Descanso V:
Dicen que el arte de la mesa está llamado a desaparecer. Más bien creo que nuestra capacidad de comer y nuestro apetito evolucionan, y cada época trae nuevas necesidades y nuevos gustos. Los hábitos de ayer nos resultan ya primitivos, en esto como en tantos órdenes […] Hoy los imperativos higiénicos se abren paso […] mezclando todo ello con los novísimos empeños estéticos, el afán de esbeltez –que ya preocupó a los cretenses de la era minoica, muchos siglos antes de Grecia- y el deseo de preservar la línea vertical…”


Alfonso Reyes (Monterrey, Nuevo León; 1889 - Ciudad de México, 1959). Escritor, poeta y diplomático mexicano. Se le conoce también como el "regiomontano universal".

octubre 12, 2008

hedonismo puro... ¿egoísmo puro?

Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás por esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño... [P. Aelius Hadrianus]
Bloguear tiene sus bemoles y uno de ellos consiste en el cumplimiento de inesperadas "tareas" dejadas por otros colegas blogueros, en este caso la aguerrida Kix quien siguiendo la cadenita iniciada -en el circulo bloguero que yo navego- por Mafalda, me ha dejado una tareita consistente en un meme de seis cosas "intrascendentes" que me den placer o que me ayuden a hacer más soportable mi día... en estos tiempos en que pareciera no haber muchos motivos para ello [creo que esta entrada sería más divertida si se refiriera a mis guilty pleasures... tengo tantos placeres inconfesables]. Intencionalmente he dejado de lado en esta lista, las cuestiones referidas a la convivencia familiar y amistosa; parto de una muy personal forma de ver el tema: en primer lugar de la cotidianeidad, de suyo hartante y pesada, de ese "pan nuestro de cada día" que significa hacer, con sus respectivos matices, casi lo mismo de lunes a viernes; en segundo, no soy partidaria de descargar mis enojos o malestares en los demás, prefiero buscarles apaciguamiento sola. Egoísta? Es posible, pero siempre he pensado que los seres que nos rodean no tienen por qué cargar con nuestras pequeñas tormentas; con las suyas tienen. Yo soy más de escuchar las penas ajenas, que de andarlas platicando.

Me costó escribir esto, más que hacer listados, disfruto leyendo los que hacen otros... creo que como al eguito, todos llevamos dentro a un voyeur. No obstante, debo confesar que ya entrada en materia, me vinieron a la cabeza muchas más... pero la instrucción indicaba solo seis:


1.Café y música. Desde el momento en que el aroma del grano empieza a emerger de la cafetera, con solo aspirarlo ya me siento bien. Para iniciar bien mi día, de nada sirve mi mañanero regaderazo, si no me tomo un enorme tarro de café recién hecho con grano de Coatepec; simplemente siento que no despierto. Y con el mismo valor y de preferencia al mismo tiempo, escuchar música [desde las Cuatro estaciones de Vivaldi, la Piaff, U2, el irreverente Manu Chao, Joaquín Sabina, etc.; según el momento y el estado anímico, la música siempre es un excelente acompañante].

2.Leer. Un libro, o poesía -Charles Baudelaire, Mario Benedetti, Borges o algún otro. En ocasiones, el leer un poema me ayuda a soportar mejor el árido ambiente laboral en el que me desenvuelvo. O releer algún fragmento de las Memorias de Adriano; hay quienes acostumbran leer la Biblia buscando respuestas, bueno, pues yo tengo a ese libro de Mme. Yourcenar, como mi Biblia personal.

3.Escribir. Lo que sea y cuanto sea. Pueden ser un par de párrafos, una página completa o más; pero escribir me funciona muy bien cuando el estrés empieza a acumularse. No se trata de algo profundo, ni nada trascendental, pero dejar que mi mano siga los impulsos de mi mente me relaja y a veces, hasta me divierte…

4.Caminar… sola. Muy importante, caminar sola me ayuda a ordenar pensamientos, sacar estrés y sobre todo, a alejar mi mente –así sea por ese breve lapso de tiempo- de cosas enojosas, problemáticas o tristes.

5. Navegar en la Web. Como en mi oficina tengo bloqueado el acceso a un sinnúmero de sitios Web interesantes, suelo desquitarme haciéndolo en mi casa por las noches o en la mañana antes de salir a trabajar. Visito los blogs amigos e infinidad de sitios de la más diversa índole. Eso hago en lugar de ver TV y así consigo olvidarme de lo que no me gusta. Pura evasión, pero también una forma de aprendizaje.


6.Y last but no the last, VER UNA PELÍCULA. No imagino que haría yo si el cine no existiera. Para mi es un refugio, un conjuro contra la monotonía; una vía para desarrollar mi imaginación; el escape para la tristeza, el mal humor y el aburrimiento; un mundo de ensoñación; una catarsis... será porque a veces, como decía Don Emilio García Riera, EL CINE ES MEJOR QUE LA VIDA.






PLUS. Viajar, esto si que es un gran placer; pero no es cosa del diario, ni intrascendente, ni barata... y ahora, en pleno tsunami económico, nada fácil

Buena semana

septiembre 20, 2007

Dos hombres, dos

Dejaré un poco de lado a las maravillosas –y a veces trágicas mujeres-, y hablaré brevemente de los seres que más me gustan en esta vida: HOMBRES. Ana (http://www.agavetequil-ana.com/wordpress/) me comentaba hace días que, para aligerar la cotidianeidad, nos caería bien algo de hedonismo. Yo, “atenta a las insinuaciones” (por no decir que nada más estaba esperando el pretexto), tomo nota de su agradable sugerencia y dejo este post sobre dos hombres que, pese a ser muy diferentes entre sí, guardan similitudes. Ambos han destacado en sus respectivos quehaceres profesionales y, también, están de muy buen ver. La razón de su selección es por simple equidad, al tenista lo escogió Ana y al cineasta yo.

Roger Federer, o la maestría tenística personificada.

Servicio potente, derecha fuerte, revés preciso y bolea certera. Son las características determinantes para el posicionamiento como number one del tenis mundial, de este hombre nacido en Basilea Suiza un 8 de agosto de 1981.



















A los 26 años de edad, Roger Federer es el tenista más exitoso de los últimos tiempos; su palmarés luce impresionante, incluyendo triunfos en las citas tenísticas más importantes del mundo. En este 2007, de los cuatro torneos que constituyen el Grand Slam (Abierto de Australia, Roland Garros en Francia, Abierto de USA y Wimbledon), solo se le escapó el torneo de Roland Garros pues perdió la final ante el español Rafael Nadal, quien ha dominado el torneo parisino en los últimos tres años. Ello quiere decir que (exceptuando la arcilla francesa, que no se le ha dado muy bien), el suizo es casi imbatible en cualquier tipo de cancha


François Ozon, le enfant terrible ecléctico

De este réalisateur parisino, próximo a arribar a la cuarentena (nació el 15 de noviembre de 1967), podría decirse que en cada nuevo film se presenta como un cineasta diferente. Lo mismo aborda la tragicomedia (Sitcom, donde, sin la menor concesión saca del clóset los esqueletos de una familia clasemediera); el cine de horror (Amantes criminales); la seducción que pone en jaque las preferencia sexuales, en Gotas de agua sobre rocas calientes, film basado en una pieza teatral de Rainer Werner Fassbinder; la admiración-codicia-odio- como motivadores del crimen en Regardé la mer; el musical-camp de Ocho mujeres, en donde tras una aparente frivolidad, se escarba en las opacidades femeninas, dándose el lujo de conjuntar a ocho estrellas del cine francés de 3 generaciones; el drama de misterio en Bajo la arena, en donde explora el dolor del abandono amoroso; el juego de espejos y transposición de personalidades, en el thriller engañoso de Swimming pool; la amargura y dureza de la ruptura amorosa, por no decir la inviabilidad de la pareja a largo plazo, en Cinco veces dos, 5X2; la melancolía minimalista en el drama terminal de El tiempo que queda; o el melodrama novelesco de Angel, film presentado este año en el festival de Berlín, donde se relata el ascenso y caía de una joven escritora inglesa durante la época victoriana.

Además de esos largometrajes, François Ozon tiene en su haber una serie de buenos cortometrajes, siendo el más reciente Un lever de rideau (que no conozco) y uno de los mejores, Un vestido de verano (una joyita de cine abiertamente gay).



Pese a su eclecticismo, creo que el cine de François Ozon conserva ciertas características distintivas, más allá de la provocación de sus primeros trabajos, o de la casi perenne acidez de su mirada. Considero que dichas constantes serían: su hábil dirección de actores; su inclinación hacia las mujeres, pues salvo Le temps qui reste, protagonizada por el guapo Melvil Poupaud (en esta foto, en medio del cineasta y de Jeanne Moreau ), en la mayoría de sus filmes, las mujeres son el eje de la historia; que en casi todos sus trabajos la música juega un papel importante, logrando un maridaje perfecto con la trama, enfatizando así los distintos matices de las historias (se desataca la armonía lograda con las composiciones del que parece ser su músico de cabecera, Philippe Rombi; aunque también está su gusto por el estonio Arvo Part); finalmente, la exploración de la ambigüedad sexual.

Sobra decir que François Ozon es uno de mis cineastas favoritos, aunque directamente nunca haya ganado ningún premio importante (sus actores sí), a mi me encanta; me gustan todas sus películas, unas más que otras, pero todas. En mi opinión son especialmente recomendables, Regardé la mer, Bajo la arena, Swwiming pool y Cinco veces dos. Sobre Le temps qui reste, en lo personal me gustó mucho, una parte de la crítica le crucificó por ser demasiado minimalista y suave. Creo que se excedieron, si bien es cierto que comparada con Regardé la mer, la mirada del cineasta es menos ácida, de ninguna manera llega a la lacrimogenería y sensiblería propias de los dramas terminales gringos
.

Filmografía de Ozon

Un lever de rideau ( corto de 30 min, 2006), Angel (2006), Le Temps qui reste (2005), Swimming pool - Juegos Perversos (2004), Cinco veces dos, 5 x 2 (2003), 8 Mujeres (2001), Gotas de agua sobre piedras calientes (2000), Bajo la arena (2000), Regardé la mer (mediometraje de 55 min, 2000), Amantes criminales (1999), Sitcom (1998),





agosto 08, 2007

Un poco de hedonismo

Últimamente ando parca en inspiración, ¿serán las lluvias, el calor; será el asco y tristeza que me produce el circo político mediático mexicano? A saber. La cosa es que so pretexto de mi alicaida inspiración, mientras que casi todo mundo anda de vacaciones (y yo aquí), va este post con el único y egoísta afan de proporcionarme un poco placer visual. Placer efímero, superfluo y frívolo -dirán las “almas puras”-, pero perfecto para mi, que no tengo vocación estoica, ni creo que padeciendo de más voy a expiar culpas, que por otro lado ni siento. Mucho menos que piense que sufriendo en exceso aminorará la penitencia a mis pecados. A reivindicar el hedonismo se ha dicho.























Un poco de hedonismo… varias veces al año, no hace daño. Me encanta Olivier Martinez, no importa que desde su llegada a Hollywood se haya dedicado a filmar churrillos que lo único que hacen es servirse de su inapelable belleza (en Infiel, como seductor y seducido de/por Diane Lane, con la consecuente cornamenta al aburrido marido, Richard Gere; o en Antes que anochezca, donde funge como uno de los hombres en la vida de Reynaldo Arenas). O qué, ¿acaso solo los hombres pueden permitirse discurrir sobre los portentos anatómicos de féminas -a quienes, además, generalmente confieren escasas luces intelectuales-, para luego venir a justificarse ante sus colegas pseudointelectuales mediante lindezas harto misóginas, del tipo “si no la quiero para filosofar sobre Hegel”?















Las mujeres también tenemos ese derecho, sin que ello signifique calificar como bobo al bello Olivier Martinez (aprovecho para hacer una llamadita a Nicolas Sarkozy ¿ya vio la clase de maravillas producidas por la mezcla racial?; o sea, M. le Président, bájele a sus ansias xenofóbicas); nada de eso, simplemente que este hombre está… exquisito. Y por por ende, para lo efectos de este fútil post no me hace falta otra cosita… bueno si me falta algo: ¿por qué no me lo topo un día por la calle?... Digo, solo sería con fines científicos… nada más para comprobar si en vivo y en directo está tan bien como se ve en pantalla.

A eso llamo yo practicar la equidad de género. Aqui dons links interesantes:

El estilo de vida hedonista

Las mujeres prefieren hombres de rasgos afeminados; son más fieles - La Jornada

septiembre 01, 2006

Placeres y pecados... alimenticios

Visto de manera simplista, casi toda la comida rica engorda, así como para algunas personas los mejores placeres de la vida, representan -en términos religiosos judeo cristianos- una forma de pecado. Quizá por ello, en estos tiempos de cultura light, comida y bebida light, hombres y mujeres también light, el disfrutar de una buena comida sin el menor pudor, se ha vuelto asunto de mal gusto y, para muchas anoréxicas, equivale a un cometer un pecado mortal. En lo que a mí respecta, he seleccionado mis platillos y bebidas favoritas valorando si, además de contribuir al embodoquecimiento, resultan un pecado.

1. Vino tinto -especialmente uva pinot noir-saboreado con lentitud; de preferencia en buena compañía; invitante y delicioso; aunque no me traumo si alguna vez lo disfruto a solas (su aporte será de unas ¿120, 150 kilocalorías?). El mareo de un par de copas bien servidas, apenas se siente, pero es riquísimo, como que aligera todo, todo.

2.Ensalada de varios tipos de lechuga orejona, con un buen de queso roquefor o cabra -a mi gustan los dos-, pera crujiente y una porción generosa de nueces de la india, bañados con vinagreta de balsámico, jugo de naranja y miel. Deliciosa, saludable pero engordante por las nueces y el queso.

3.Spaghetti a la puttanesca, de preferencia acompañado con un buen vino tinto (aporte de muchas kilocalorías, quizá 600, más las del vino)

4.Fetuchini con hongos de lluvia, exquisito (ideal en esta época del año), como lleva crema, un poco de mantequilla y aceite de olivo, no ha de ser nada dietético.

5.Pizza vegetariana, cocinada en horno de leña (como sólo se le agrega un poco de aceite de olivo, finas hierbas, la base es delgada y no lleva mucho queso, una rebanada mediana debe engordar menos que el fetuchini).

6.Pescado a la talla, como lo preparan en Puerto Marqués, en la costa guerrerense (ha de ser lo más ligero y saludable de esta lista).

7.Quesadillas de huitlacoche y queso oaxaca, preparadas con maza de maíz verde ¿o es azul? y asadas en comal, no fritas; me gustan acompañadas con sopa de hongos (no se cuántas calorías aporten, pero creo que no tantas siempre que no se coman más de dos.

8.Chocolat noir, pero très noir; degustado lentamente, de preferencia en la cama y a solas, escuchando una musiquita rica (unos 20 gramos aportan 100 kilocalorías y cuesta mucho no ingerir un poco más). Dicen que es afrodisíaco; para mí es placentero, un poquito pecaminoso, una verdadera delicia.

9.Pastel de chocolate amargo y nuez (una rebanada mediana debe contener como unas 600 kilocalorías y cuando lo llego a comer me siento una pecadora)

10.Tarta tatin, con la pasta bien delgadita y tostada; las manzanas bien caramelizadas con suficiente mantequilla y un poco de azúcar mascabado (ni idea de su aporte calórico, pero no ha de ser nada Light)

11.Café, café y más café; bien cargado (de preferencia de Coatepec). No engorda pero dicen que no es saludable; para mí el día no inicia hasta que ingiero el primero, al que agrego un chorrito de leche evaporada. Si no bebo más de 4 tarros al día, es por no hacerme un hoyo en el estómago, pues con gusto me tomaría otro antes de ir a la cama (a dormir, se entiende).