escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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octubre 30, 2008

bien muertos... y bien comidos

Seguro que habrá festividades mexicanas que no estén asociadas con la comida, quizá alguna cien por ciento laicas como la batalla de Puebla. Fuera de éstas… tengo la impresión de que son las menos. Para nosotros los mexicanos casi toda festividad popular tiene su acompañante comestible; en especial las festividades religiosas. Hasta celebraciones como la cuaresma tienen su contraparte comestible, misma que adquiere mayor notoriedad durante la llamada Semana Santa [la prohibición de comer carne roja es compensada con la elaboración de platillos a base de vegetales o carnes “blancas”]. En fin, que a los mexicanos nos faltan fechas festivas para inventarnos un comilón. Y la muerte no es excepción… “bien muertos pero bien comidos” [comidos con M de Muerte, diría Hitchcock]. La celebración del día de muertos, una festividad anterior a la conquista española, se vio matizada o enriquecida, según se mire, con la imposición del catolicismo. Según algunas crónicas, fueron los ocupantes y evangelizadores hispanos quienes debieron hacer alguna concesión para encajar la festividad acostumbrada en Tierra Azteca [el culto a la muerte y las ofrendas venerando a los muertos] en las fechas marcadas por el calendario católico: día de todos los santos y día de los fieles difuntos

No obstante, con todo y sincretismo cultural-religioso, la celebración del día de muertos en México todavía tiene arraigo y me resulta muy interesante. Uno de sus principales atractivos, sin duda, son las ofrendas, los altares de muertos. Aunque estos suelen integrarse con elementos variados, una fotografía del difunto, alguna imagen religiosa –o una cruz-, velas o veladoras, agua, adornos y flores, etc., a mi me llama la atención especialmente la comida ofrendada, la cual generalmente no solo contiene algún platillo que haya sido favorito del muertito, sino que se ve enriquecida con los platillos elaborados mediante ingredientes de la temporada: camote, calabaza de castilla o tejocotes etc; así como por los elaborados ex profeso para la ocasión como el Pan de Muerto. Claro que el contenido de las ofrendas varía según la región de nuestro país, pero en general, las ofrendas gastronómicas a los muertos resultan muy tentadoras. También varían los ritos, por ejemplo en mi pueblo [en la sierra de Guerrero] es común que los familiares vayan al cementerio el día primero por la tarde-noche, arreglen las tumbas y coloquen sobre éstas los alimentos y demás objetos ofrendados; esto, independientemente del Altar y Ofrendas puestos en la casa familiar. La Fe, las creencias les dicen que el alma, el espíritu de sus difuntos regresan esa noche a casa y... hay que recibirlos como se debe, ofrecerles alimento y bebida para que se repongan del largo viaje; que vean que aún se les quiere y recuerda....

Algo ha llamado la atención a nivel internacional esta celebración mexicana: hace cinco años, el 7 de noviembre de 2003, la UNESCO nombró a la Festividad del Día de Muertos "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad". Aquí unos extractos de la declaratoria:

"...una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del pais."

"Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad..."

"...aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial."



Costumbre ancestral, que para muchos resultará anacrónica en nuestro mundo de hoy, cuando la Fe no está precisamente a la alza… el culto a la muerte aún subsiste y se expresa mediante diversas manifestaciones. La celebración del 1° y 2 de noviembre quizá sea la más popular, pero no la única;. Pero más allá de la Fe y las creencias personales, esta celebración nos brinda una inmejorable oportunidad, excusa, para saborear deliciosos platillos... so pretexto de venerar a nuestros muertos y casi que no importa cual -si es que hay alguna- religión profesemos, el chiste es comer con singular alegría…


septiembre 01, 2006

Placeres y pecados... alimenticios

Visto de manera simplista, casi toda la comida rica engorda, así como para algunas personas los mejores placeres de la vida, representan -en términos religiosos judeo cristianos- una forma de pecado. Quizá por ello, en estos tiempos de cultura light, comida y bebida light, hombres y mujeres también light, el disfrutar de una buena comida sin el menor pudor, se ha vuelto asunto de mal gusto y, para muchas anoréxicas, equivale a un cometer un pecado mortal. En lo que a mí respecta, he seleccionado mis platillos y bebidas favoritas valorando si, además de contribuir al embodoquecimiento, resultan un pecado.

1. Vino tinto -especialmente uva pinot noir-saboreado con lentitud; de preferencia en buena compañía; invitante y delicioso; aunque no me traumo si alguna vez lo disfruto a solas (su aporte será de unas ¿120, 150 kilocalorías?). El mareo de un par de copas bien servidas, apenas se siente, pero es riquísimo, como que aligera todo, todo.

2.Ensalada de varios tipos de lechuga orejona, con un buen de queso roquefor o cabra -a mi gustan los dos-, pera crujiente y una porción generosa de nueces de la india, bañados con vinagreta de balsámico, jugo de naranja y miel. Deliciosa, saludable pero engordante por las nueces y el queso.

3.Spaghetti a la puttanesca, de preferencia acompañado con un buen vino tinto (aporte de muchas kilocalorías, quizá 600, más las del vino)

4.Fetuchini con hongos de lluvia, exquisito (ideal en esta época del año), como lleva crema, un poco de mantequilla y aceite de olivo, no ha de ser nada dietético.

5.Pizza vegetariana, cocinada en horno de leña (como sólo se le agrega un poco de aceite de olivo, finas hierbas, la base es delgada y no lleva mucho queso, una rebanada mediana debe engordar menos que el fetuchini).

6.Pescado a la talla, como lo preparan en Puerto Marqués, en la costa guerrerense (ha de ser lo más ligero y saludable de esta lista).

7.Quesadillas de huitlacoche y queso oaxaca, preparadas con maza de maíz verde ¿o es azul? y asadas en comal, no fritas; me gustan acompañadas con sopa de hongos (no se cuántas calorías aporten, pero creo que no tantas siempre que no se coman más de dos.

8.Chocolat noir, pero très noir; degustado lentamente, de preferencia en la cama y a solas, escuchando una musiquita rica (unos 20 gramos aportan 100 kilocalorías y cuesta mucho no ingerir un poco más). Dicen que es afrodisíaco; para mí es placentero, un poquito pecaminoso, una verdadera delicia.

9.Pastel de chocolate amargo y nuez (una rebanada mediana debe contener como unas 600 kilocalorías y cuando lo llego a comer me siento una pecadora)

10.Tarta tatin, con la pasta bien delgadita y tostada; las manzanas bien caramelizadas con suficiente mantequilla y un poco de azúcar mascabado (ni idea de su aporte calórico, pero no ha de ser nada Light)

11.Café, café y más café; bien cargado (de preferencia de Coatepec). No engorda pero dicen que no es saludable; para mí el día no inicia hasta que ingiero el primero, al que agrego un chorrito de leche evaporada. Si no bebo más de 4 tarros al día, es por no hacerme un hoyo en el estómago, pues con gusto me tomaría otro antes de ir a la cama (a dormir, se entiende).