escribir
Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]
septiembre 25, 2012
la jaula...
agosto 17, 2012
un témpano mal tragado...
octubre 09, 2011
entre brumas
agosto 20, 2009
perdiendo la cabeza
La luna y ella tenían su historia, una muy larga. En su mente siempre la había visto como la eterna compañera de la soledad; cómplice de amores prohibidos; hadas, duendes y gnomos; hombres lobos y lobos que no son hombres pero que depredan lo mismo; idóneo telón de fondo, imaginario y real, de sucesos tocados por el velo del misterio. Ya no recordaba cuántas veces había sido su única acompañante, cuando alguna situación desafortunada la obligó a huir intempestivamente en medio de la noche. Incontables también, las madrugadas en que bajo el influjo de su luz se dejó llevar por la pasión en brazos de desconocidos. Muchos eran los hombres que presumían haberla tenido. Eso querían creer ellos, pues en realidad era ella quien había tenido a todos los que quiso, cuando y como lo quiso. Ella la seductora; dueña de una belleza letal, al decir de sus detractores; demasiado inteligente, fría y calculadora, apuntaban otros; una mujer licenciosa, peligrosa y enferma, según todos los demás.
La trama parecía ser siempre la misma: la luna en todo lo alto y ella en una nueva huída; para no variar, esta noche el astro iluminaba y guiaba sus presurosos pasos, a cada tranco más débiles a causa del cansancio acumulado. No sabía con exactitud cuánto tiempo llevaba corriendo… sólo que sus piernas empezaban a acalambrarse, sensación agravada por el frío de la madrugada calándole hasta lo más hondo. En circunstancias distintas, el escenario habría resultado ideal para otro tipo de escapada, una amorosa.... tantas en su haber. Ahora, esas historias aparecían demasiado lejanas, cubiertas por una espesa bruma que le impedía ordenar con precisión rostros, hechos específicos, así como las sensaciones experimentadas en cada ocasión. En este momento la única sensación de que era consciente, amén del cansancio, era la del miedo; sabía que ellos no tardarían en darle alcance, por más que los hubiera tomado por sorpresa, su ventaja no podría durarle mucho.
En medio de un silencio casi aterrador, apenas matizado por su jadeante respirar y el suave fluir del río a la vera del camino, aguzaba el oído intentando adivinar, antes que escuchar, el ruido que anunciara la cercanía de sus persecutores; pero por más que se concentraba no lograda distinguir nada y eso, lejos de calmarla, le infundía mayor temor. Los conocía bien y no dudaba que entre más tiempo tardaran en encontrarla, peor sería su reacción. Impulsada por ese temor, pareció recobrar fuerzas y continúo corriendo, abriéndose paso entre las brumas de la madrugada y las sombras del espeso bosque. Estaba exhausta, tenía los pies casi congelados, las piernas entumecidas y por más que corría y corría, sentía que no avanzaba nada, como si sus zancadas, cada vez más torpes, se enredaran con alguna hiedra, impidiéndole progresar en su carrera.
Y de pronto, perdió contacto con el suelo y con el espacio que la rodeaba; presa de un desguanzamiento general, ya no tuvo control sobre sus movimientos; todo se volvió negro, mientras un estremecimiento le recorría el cuerpo provocándole un inusitado sudor frío... lo último que sintió, antes de sumirse en la inconsciencia...
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PS Hablando de la delgada línea que separa a la locura de la normalidad, hoy aparece un articulo en la sección cultural de La Jornada, sobre un monodrama operístico que suena interesante.
Exploran en un monodrama la ambigüedad entre razón y locura
imagen fleur de lys de Ardid ( http://ardides.blogspot.com/)
junio 05, 2009
terapia impersonal
En el mundo de hoy todo es light, desde los alimentos hasta los amores, pasando por los ideales y los compromisos... y el agua. Nada de complicaciones, ni pesadeces. Al eliminar azúcares naturales, sales, grasas y demás componentes de los alimentos procesados, dice la publicidad light, seremos más ligeros. Viendo los felicísimos y hermosos rostros que los promueven, es de suponer que también, bastante más felices. Y como pocas cosas son más complicadas que las relaciones humanas y/o la interacción personal, habrá que buscar su versión light. Para qué andarse desgastando y perdiendo tiempo, en cosas tan anticuadas como el trato humano amable, si tenemos maquinas contestadoras, e-mails, msn, etc., etc. que nos los pueden facilitar. La atención personalizada es cosa del pasado. Especialmente en las organizaciones prestadoras de servicios, sin importar si son públicas o privadas. Quizá queden algunas cuyos teléfonos no sean atendidos por una máquina contestadora; por lo que a mí respecta, no logro recordar cuándo fue la última vez que marqué un número telefónico de ese tipo, sin ser atendida por una de esas lindas voces mecánicas. Todos esos sistemas de atención automatizada son más o menos iguales, funcionan en forma similar y casi siempre, son atendidos por una meliflua voz femenina que después de los saludos de rigor –los cuales uno sospecha fueron grabados bajo el influjo de algún sicotrópico, pues la voz parece presa de una especie de éxtasis calmoso-, pone a nuestra disposición cualquier cantidad de opciones. Confieso que más de una vez, esas maquinitas de opción múltiple, me han sacado de mis casillas. Digo, si uno llama a una empresa de servicios, es porque tiene algún problema urgente, quiere quejarse, reportar un robo, extravío, desperfecto, etc. Y en circunstancias como esas, donde el humor no es precisamente nuestro mejor acompañante, tener que lidiar con las instrucciones de la maquinita parlante, puede resultar una experiencia bastante ingrata.Finalmente, en agradecimiento por su amabilidad de leerme (ejem, espero no les molesten los chistes), un chiste ad-oc con la historia de Olguita... ojalá que los mensajes de su psicoanalista, no se parezcan a estos:
[Contestador del Hospital Psiquiátrico]
Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental, la compañía más sana para sus momentos de mayor locura.
a). Si usted es obsesivo-compulsivo, pulse repetidamente el número 1.
b). Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que pulse el número 2 por usted.
c). Si usted tiene múltiples personalidades, pulse el 3, 4, 5 y 6.
d). Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quién es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.
e). Si usted sufre de alucinaciones, pulse el 7 en ese teléfono gigante de colores que usted (y solo usted) ve a su derecha.
f). Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicara que numero pulsar.
g). Si usted es depresivo, no importa qué número marque. Nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.
h). Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de...escuchar el tono... o antes del tono.... o después del tono... o durante el tono... En todo caso, espere el tono.
i) Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están atendiendo a personas más importantes que usted
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enero 05, 2009
hará falta un poco de locura...
Una de las máximas de esta vida, invento de no sé quien, es que uno debe ser sensato y razonable; también, un winner. Porque hay de usted, si el lugar de ser esto último, se convierte en un loser. Eso resultaría casi imperdonable e inaceptable en la sociedad actual; ya de perdida para no verse tan mal, hay que aparentar serlo. Ambas cosas, sensato y winner. No resulta sencillo, pues apenas asomarse al recién iniciado año nuevo y -por más dosis de optimismo que se tengan- de solo ver el estado del mundo y mirar la clase de personas que son ciertos winner's mundiales, a uno le dan ganas de salir corriendo al lado contrario... aunque este sea el abismo. Una de las pocas cosas que medio valen la pena del libro y película Arráncame la vida (2008), son las frases pronunciadas por el cínico y corrupto cacique Andrés Ascencio (el personaje más odiable, pues refleja vívidamente a los políticos mexicanos de ayer y hoy; pero a la vez, el más auténtico y mejor delineado), una de ellas encaja perfecto aquí. Dice ese cacique y General del México rural de los años 30's:
"para poder sobrevivir en este país, hace falta estar loco o borracho".
"Somos una familia rara. En este país donde las cosas se hacen por obligación o fanfarronería, nos gustan las ocupaciones libres, las tareas porque sí, los simulacros que no sirven para nada. Tenemos un defecto: nos falta originalidad. Casi todo lo que decidimos hacer está inspirado -digamos francamente, copiado- de modelos célebres. Si alguna novedad aportarnos es siempre inevitable: los anacronismos o las sorpresas, los escándalos. Mi tío el mayor dice que somos como las copias en papel carbónico, idénticas al original salvo que otro color, otro papel, otra finalidad. Mi hermana la tercera se compara con el ruiseñor mecánico de Andersen; su romanticismo llega a la náusea."[De cronopios y de famas -Los simuladores-, Julio Cortazar]
"Quereme así piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores, que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá! ¡Vení! ¡Tralalalarará....!
¡Viva, viva, viva...!
¡Loca ella y loco yo..!
¡Locos, locos, locos...!
¡Loca ella y loco yo...! "
[de Balada para un loco, Horacio Ferrer y Astor Piazzolla]


