escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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febrero 14, 2014

cuerpo divino...

Lucien Clergue

El peso de tu cuerpo
sobre mi cuerpo
piel sutura cifrada
saliva Verde
sobre la espalda
vértebra entre vértebra
piernas anudadas
untados de laca fosforescente
los huesos
iluminan la habitación de muros negros
volúmenes articulándose
s'emboîtant
entrando
en silencio
aceitados
lentamente
unos en otros
unos en otros
resplandor
que desciende
por el muro
a lo largo del muro
astros muertos cayendo
hasta el mármol
de la sábana.
____________________
[Cuerpo divino. Severo Sarduy] 

***


septiembre 25, 2012

la jaula...


Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé de la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
______________________
La Jaula, Alejandra Pizarnik
[De Las aventuras perdidas, su tercer libro de poemas, editado en 1958]

***
Un día como hoy pero de 1972, la intensa poeta argentina decidió irse de este mundo por propia mano. Presente en este blog sin necesidad de aniversarios luctuosos, hoy la recordamos.

~Alejandra Pizarnik: Buenos Aires, 29 de abril de 1936-Ibíd. 25 de septiembre de 1972~

***


julio 18, 2012

un caminar de río que se curva...


quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.

_____________
Octavio Paz. Piedra de Sol [fragmento]


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Saludos a quienes ya están gozando sus vacaciones de verano. [No saben cuánto los envidio. Sí, envidio, aunque sea pecado mayor. :P]

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junio 30, 2012

josé emilio...


José Emilio, fotografiado por César Durione


Alta traición: a un día de las elecciones, este poema de José Emilio Pacheco viene bien para dar una idea de la intensa relación de amor-odio que los mexicanos tenemos con esa entelequia llamada Patria Mexicana. 

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
  varias figuras de su historia,
montañas
y tres o cuatro ríos.

Pero no sólo mediante el amor-odio nos relacionamos los mexicanos con nuestra patria. Hay también, una especie de aceptación callada de la desgracia, resignación ante un destino manifiesto, ante la desgracia como sino. [Quizá por eso hemos sido lo suficientemente apáticos, aguantadores e indolentes, para dejar que nuestros políticos y gobernantes hicieran lo que han hecho con nuestro país...]

Mi único tema es lo que ya no está
y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.

Contraelegía
—José Emilio Pacheco, Feliz cumpleaños!
[30 de junio de 1939]



***


mayo 23, 2012

en busca del sueño perdido...



Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?



¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora



de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra



y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

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Sueño, Jorge Luis Borges
  

febrero 01, 2012

este silencio...



Este silencio,
blanco, ilimitado,
este silencio
del mar tranquilo, inmóvil,

que de pronto
rompen los leves caracoles
por un impulso de la brisa,

Se extiende acaso
de la tarde a la noche, se remansa
tal vez por la arenilla
de fuego,

la infinita
playa desierta,
de manera

que no acaba,
quizás,
este silencio,

nunca?

........
Eliseo Diego, Calma

***

enero 01, 2012

otro mar




Dices: "Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí".

No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques –no la hay–
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

[Konstantino Kavafis, La Ciudad ]

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Que tengan un gran año 2012. Gracias por ser lectores de este blog.


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diciembre 08, 2011

circeriana

Circe ofreciendo su porción, de Moon Spiral (inspirada en Klimt.)



A estos hombres
los transformé en versitos
y los confiné libros y revistas
porque, con los tiempos
que corren, no es cosa
de andar encima procurándoles bellotas ni margaritas, para los días
de guardar.
En cuanto al Ulises, ese, de Ítaca,
díganle que de áspides, sapos
y mastodontes como él
tengo llena la sartén.
Además, el juego (circense)
de las resurrecciones
no es más una especialidad mía.
Yo ahora, tejo.
Créanme.

[Circería, Luisa Futoransky]

.....

noviembre 21, 2011

buscando sin encontrar


busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

[Octavio Paz, fragmento de Piedra de Sol]

Más de Piedra de Sol




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Es extraño cómo nuestros gustos van atemperándose con los años: cuando era adolescente renegaba de Paz en la pueril creencia de que su conservadurismo político contrariaba el espíritu revolucionario que anida [en teoría] en la poesía. Pero una crece y se da cuenta que todas las Revoluciones, en mayor o menor medida, han terminado siendo traicionadas por sus propios precursores. En cambio la poesía, sobre todo la buena poesía, permanece incólume, fiel a su esencia, impasible ante los cambios e imposiciones culturales de la inacabada modernidad.

Sumido en una de las peores crisis sociales y políticas, México celebra un aniversario más de su inconclusa Revolución sin que se avizore una mejoría en el corto ni mediano plazo. Perdido, para seguir con Octavio Paz, en un laberinto del cual se ignora la salida. Sumido, dijo en otro momento el poeta, en un tiempo nublado sin tener remota idea de cuándo, por fin, saldrá el sol.

Mientras eso ocurre... siempre nos quedará la poesía...


Imagen de Artelena


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agosto 30, 2011

un lugar llamado utopía



Una isla donde todo se aclara.
Ahí se pisa la tierra firme
de las pruebas.
Hay un solo camino, el de la llegada.
Los arbustos encorvados se pliegan bajo el peso
    de las respuestas.
Ahí crece el árbol de la Hipótesis Adecuada
con las ramas desenredadas desde siempre.
El árbol de la Comprensión, deslumbrante, recto,
junto al manantial que susurra: "Es así."
Más se interna en el bosque, más se abre
el Valle de la Obviedad.
Si surge una duda, la desvanece el viento.
El eco, sin que nadie se lo pida, toma la palabra
    con ganas,
y aclara los misterios del mundo.
A la derecha, una cueva donde hay sentido.
A la izquierda, el Lago de la Profunda Convicción.
La verdad se desprende del fondo y ya flota en la
    superficie.
La Seguridad Intocable domina el Valle.
Desde su cumbre se contempla la esencia de las cosas.

A pesar de tantos atractivos la isla está despoblada,
y las pequeñas huellas de los pies, reconocibles
en la orilla,
se dirigen todas, sin excepción, al mar.
Como si sólo se hubieran ido desde allí
para volver a sumergirse, sin remedio,
en una vida inconcebible.

[Utopía, Wislawa Szymborska]




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agosto 08, 2011

hay siempre a una ciudad


Quiet Flight, foto de Denis Grzetic

Hay siempre una ciudad, con huellas de poetas
que entre sus muros han cruzado sus destinos
agua por todos lados, la memoria murmura
nombres de gente, nombres de ciudades, olvidos.
Y siempre recomienza la misma vieja historia,
horizontes deshechos y salas de masaje
soledad asumida, vecindad respetuosa,
hay allí, sin embargo, gente que existe y baila.
Son gente de otra especie, personas de otra raza,
bailamos exaltados una danza cruel
y, con pocos amigos, poseemos el cielo,
y la solicitud sin fin de los espacios.
El tiempo, el viejo tiempo, que urde su venganza,
el incierto rumor de la vida que pasa
el silbido del viento, el goteo del agua
y el cuarto amarillento en que la muerte avanza.

[So long, Michel Houellebecq]

julio 12, 2011

nocturno a la alcoba



La muerte toma siempre la forma de la alcoba
que nos contiene.

Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.

Los dos sabemos que la muerte toma
la forma de la alcoba, y que en la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos en muro, un cristal, un silencio.

Entonces sólo yo sé que la muerte
es el hueco que dejas en el lecho
cuando de pronto y sin razón alguna
te incorporas o te pones de pie.

Y es el ruido de hojas calcinadas
que hacen tus pies desnudos al hundirse en la alfombra.

Y es el sudor que moja nuestros muslos
que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.

Y es la frase que dejas caer, interrumpida.
Y la pregunta mía que no oyes,
que no comprendes o que no respondes.

Y el silencio que cae y te sepulta
cuando velo tu sueño y lo interrogo.

Y solo, sólo, yo sé que la muerte
es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos
y tus involuntarios movimientos oscuros
cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.

La muerte es todo esto y más que nos circunda,
y nos une y separa alternativamente,
que nos deja confusos, atónitos, suspensos,
con una herida que no mana sangre.

Entonces, sólo entonces, los dos solos, sabemos
que no el amor sino la oscura muerte
nos precipita a vernos cara a los ojos,
y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y
náufragos,
todavía más, y cada vez más, todavía.
  
[Xavier Villaurrutia]





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