escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

Mostrando las entradas con la etiqueta mujeres al borde de un ataque de cursilería. Mostrar todas las entradas
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septiembre 22, 2012

esperando al otoño



Vendrá el otoño y aquí nos encontrará. Un poco más viejos, menos crédulos, pero esencialmente los mismos...



En llamas, en otoños incendiados, 
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta! 

Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros... 

Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo, 
de ti, mi Dios y mi adversario.

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Otoño, Octavio Paz


Yves Montand, Les feuilles mortes


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agosto 03, 2008

Dejémonos de azotes pues...

Este post está dedicado a Champy, por su persistencia en el optimismo, aún en esta realidad poco optimista; y a Jolie, por ser una Penélope que teje historias y confía en la aparición de un Ulises moderno.

Sé que he andado muy poco optimista, que mis azotes no invitan nada a la complacencia; me he azotado y sé que a la mayoría no le gusta leer -en un blog- cosas desagradables, quejas y azotes sobre su país... que para eso basta con abrir los periódicos. Estoy absolutamente consciente y por ello casi nunca toco esos temas, lo cual no significa que las cosas dejen de pasar o que yo no me de cuenta de que suceden; y a veces no puedo evitar hacer algo de catarsis y despotricar un poco... o un mucho. No sería yo ni no lo hiciera, que una no pude renegar de quien es y hacerse cocowash así como así; yo al menos no puedo... ni quiero. Como sea, trataré de evitarlo en lo sucesivo... hasta donde pueda.

Así que a dar vuelta a la página e intentar cosas más gratas o por lo menos distintas.

Me gustan las historias de amores trágicos, desde niña me han llamado la atención; seguro que por eso los filmes harto melosos y con happy end, no me gustan mucho y hasta me parece que ciertas películas se echan a perder con un final feliz. En la historia de nuestro mundo,-siempre contada por los ganadores y nunca por los perdedores- el amor de Cleopatra y Marco Antonio, distorsionado, embellecido y envilecido, ocupa un lugar destacado pues conjuga amor, poder, inteligencia, traición; tragedia al máximo en una sola pareja. Más allá de los mitos creados a su alrededor Cleopatra debió ser una mujer fascinante y no me refiero a su físico, sino a ella en conjunto: poderosa, matriarca culta, rica, intensa y apasionada; una Diosa y no pedazos. Y viendo quien era ella, no puede evitarse preguntar ¿cómo fue posible que esa gran mujer se perdiera así por el amor de un hombre? He ahí el quid en la tragedia de Los Amantes del Nilo; quid que bien podría reducirse a un simple “y se enamoró como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota”.

De niña imaginaba a Cleopatra llorando y arrastrándose de dolor por la muerte de su amante Marco Antonio. Trágico donde los haya, ese amor debió ser intenso, complejo, envidiable... y peligroso. O a lo mejor yo lo percibo así debido a mi cursi imaginación; seguramente el tiempo lo ha transformado en un mito, en un ideal, en algo fuera de este mundo. De cualquier forma, ya sea mito, mentira o realidad, pienso que amar como se amaron ellos, aún con sus miserias, traiciones, altísimo costo político, muerte etc; vale mucho más que diez historias tranquilitas y sin grandes emociones, ni pasiones o altibajos. Mejor amar así, aunque sea una sola vez en la vida, a no hacerlo o a hacerlo como quien come porque hay que comer y no porque sienta verdaderos deseos. Será porque siempre he creído que vivir la vida sin pasión, cuidando que nada te afecte y cubriéndote de una coraza que no deje entrar ni daños ni ardores... debe ser muy triste...

En fin... y siguiendo con mi costumbre de poner videos que nada tienen que ver con los post, van dos, ambos llamados Arráncame la vida, el primero es el trailer oficial del film mexicano que pronto llegará a las pantallas y el segundo, es el tango homónimo compuesto por Agustín Lara, en la espléndida voz de Eugenia León.

Arráncame la vida (el trailer)


Arráncame la vida, el tango con Eugenia León

noviembre 19, 2007

¿amar es idiota?

¿Por que cuando una (o) está muy enamorada(o) suele decir estoy enamorada como una tonta? Acaso enamorarse, como dijo Napoleón, es una tontería hecha entre dos. O lo tonto es enamorarse en exceso. De ser así, bastaría con establecer una tabla con los parámetros “permisibles” de enamoramiento, tal como los máximos de velocidad: 90 Km. máxima velocidad permitida... antes de ser sujeto de una infracción. Su equivalente en cuestiones amorosas sería algo así como: “90% de enamoramiento máximo permitido”... antes de pasar a formar parte del grupo de tontos. O quizá, parafrasear las advertencias de los empaques de medicina: “el amor es de empleo delicado, no se consuma si se padecen deficiencias emocionales, ya que puede ser contraproducente”
Pero ¿y entonces para que tenemos el corazón, el hígado y el cerebro?, ¿semejantes órganos para tener que establecer un límite al amar? [esto me recordó una frase del film Jeux d''enfants, donde el Julien treintón se dice así mismo: “tener un auto que corre a 280 Km. y no poder conducirlo a más de 60 Km., eso es ser adulto”]
Cada quien de acuerdo a su experiencia personal tendrá una posición al respecto; habrá quienes coincidan con la tesis de la escritora gringa de Mujeres que aman demasiado (Robin Nerwood); habrá quienes no. Creo que al final de cuentas la mayoría acabamos olvidando nuestros buenos propósitos de “esta vez no me voy a enamorar a lo tarugo... primero voy a ver como funciona la cosa y luego ya decido si me conviene enamorarme o no...”. Ajá! Aún no conozco a nadie que lo haya logrado; alguien tan pragmático -bueno no sé, quizá algún hombre y eso, a medias. A veces pienso que me gustaría hacerlo, no estaría mal poder controlar de vez cuando mis sentimientos, blindar mi corazón, hígado y cerebro; vacunarlos contra el enamoramiento. Pero otras recapacito y me digo: pues ni que fuera robot, si controlo y blindo mis emociones (ya con la sutil coraza que me he ido formando a lo largo de mi vida es suficiente), voy a parecer una máquina. Este es uno de los grandes dilemas de mi vida. 
Reflexiono estas loqueras mientras en mi cabeza aún retumban las palabras de mi tía Vicky, hermana mayor de mi papá, quien el sábado pasado no se cansó de decirme “hijita que tu no piensas sentar cabeza, casarte y tener hijitos”; “mira, hija que la pasión pasa, no es importante, lo que perdura es la comprensión”; “que importa que el hombre no te haga sentir mariposas en el estómago”; “lo quieres para casarte y formar una familia, lo que necesitas es pensar con la cabeza y no con el corazón”; ý yo, ya medio harta de sus repetitivos consejos, le interrumpí diciendo ¿o sea que el matrimonio no tiene nada que ver con el amor? La pobre ya no me contestó, yo aproveché para preguntarle ¿te sirvo más café? No hija, si tomo más se me quita el sueño, me contestó mi tía y no volvimos a cruzar palabra hasta bien entrada la noche, cuando nos despedimos (de seguro a estas horas ya le habló por teléfono a mi papá y le dijo: hay mano, Marichuy es bien rara, sabrá Dios a quien salió esa hija tuya)



Después de esa reunión familiar, al llegar a mi casa me puse a buscar un viejo libro de Ángeles Mastretta Mujeres de ojos grandes, no pretendía leerlo todo a esa horas de la madrugada, mi objetivo era uno de los 40 breves relatos, uno que inicia con una frase que, pese años que tengo de haberlo leído, aun recuerdo con claridad:
“La tía Daniela se enamoró comos se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota” [como una ídem, al leerla, me sentí reconfortada porque la memoria no me falló y porque si no fuera por esto, las novelas de amor y la vida serían muy aburridas]
Leyendo esto a las tres de la mañana, concluí que lo tonto no es el amor, lo tonto es el desamor; la tonta no es la que ama, sino el tipo que no atesora ni quiere entender ese amor, ni los poemas de Guillaume Apollinaire, o los de Quevedo.

“Cuando un hombre que está vivo te hace llorar, hay que dejarlo. Sólo se llora por los amantes muertos”. Clara Obligado


*****

octubre 05, 2007

Ma vie en rose

Para Paxton, él sabe por que


Ridículamente cursi

Hoy amanecí ridículamente cursi, quiero pensar que es temporal; así que me voy a aguantar el pudor que debería sentir por la banalidad del post de hoy. Pienso que mi cursilería repentina (según yo) se debe en gran parte a la película Jeux d'enfants/ que Paxton me recomendó. No la voy a describir porque prefiero ahorrarme la pena de decir cualquier cosita, cuando aquí (Jeux) hay una magnifica y apasionada reseña.

Únicamente voy comentar brevemente que Jeux d’enfants, es una de las películas más originales, arriesgadas y agridulces que he visto en años. Puede mirarse como una supina cursilería y/o "fumada" de Yann Samauell -el director y guionista-, o bien, como una sorprendente propuesta cinematográfica; una historia de amor, romántica hasta el límite, donde dos seres que se aman -con el más puro y perverso amour fou- desde la infancia hasta más allá de la vida.

Ah, el titulo de este post y la letra y video de la chanson La vie en rose, se deben a mi cursilería y a que forman parte importante en el film Juex d’enfants


Jeux d'enfants/ France 2003
Réalisé par: Yann Samuell
Avec: Guillaume Canet, Marion Cotillard, Thibault Verhaeghe, Joséphine Lebas-Joly, Emmanuelle Grönvold, Gérard Watkins, Gilles Lellouche, Julia Faure, ...




Jeux d'enfants - Bande Annonce



Zazie - La Vie En Rose

La vie en rose

Des yeux qui font baisser les miens
Un rire qui se perd sur sa bouche
Voilà le portrait sans retouche
De l'homme auquel j'appartiens


{Refrain:}
Quand il me prend dans ses bras,
Il me parle tout bas
Je vois la vie en rose,
Il me dit des mots d'amour
Des mots de tous les jours,
Et ça m'fait quelque chose
Il est entré dans mon cœur,
Une part de bonheur
Dont je connais la cause,
C'est lui pour moi,
Moi pour lui dans la vie
Il me l'a dit, l'a juré
Pour la vie
Et dès que je l'aperçois
Alors je sens en moi
Mon cœur qui bat

Des nuits d'amour à plus finir
Un grand bonheur qui prend sa place
Des ennuis, des chagrins s'effacent
Heureux, heureux à en mourir


{au Refrain}

{Nota: variante pour le dernier couplet:}

Des nuits d'amour à en mourir
Un grand bonheur qui prend sa place
Les ennuis, les chagrins s'effacentHeureux, heureux pour mon plaisir