A punto de iniciar el viernes escucho música, medio leo y medio escribo, distrayéndome de cuando en cuando con la bellísima luna llena que espía mi ventana. Y de pronto, casi sin pensarlo, emito un lamento -impublicable por respeto a sus castos oídos-, pues en lugar de estar frente a la computadora escribiendo estas tonteras, yo debería estar en algún lugar de Portugal disfrutando de mis anheladas vacaciones otoñales. Pero la desaceleración financiera, como eufemísticamente llaman los neoliberales a la actual recesión económica, me dio un sentón de realismo nada mágico obligándome a ser prudente… y dejar para mejor ocasión mis inmensas ganas de caminar por las empinadas calles de la melancólica Lisboa, beber vino verde y saborearme un bacalao como el descrito por José Saramago en su maravilloso "Viaje a Portugal" y ya de paso… y solo para desquitar el precio del boleto de avión, sacrificarme y dar una caminada por les rues parisiennes. Pero no, la prudencia pudo más que mis deseos viajeros y esta noche… heme aquí, arrepintiéndome de semejante e inusitado ataque de sensatez.Ella no se arrepentía
Su canción más famosa, cantada y repetida fue La vie en rose. Pero para Edith Piaf, cuya vida fue todo... menos color de rosa, la chanson que mejor retrataba su forma de ser y hacer; su andar por el mundo; sus goces y dolores; triunfos y fracasos fue No, Je ne regrette rien. Y posiblemente sea la interpretación que hizo de ésta en el legendario Olympia de París, por ahí del año 1962 y ya muy cercana su muerte, la que perviva en el sentir de todos nosotros los memoriosos nostálgicos... que no habíamos nacido en ese tiempo.
Quisiera poder suscribir totalmente convencida el No, Je ne regrette rien de la Piaf, pero aún no es tiempo; todavía no estoy preparada. Periódicamente hago balances, pequeños cortes de caja y como consecuencia de ellos suelo experimentar lapsos de culpabilidad y no puedo evitar sentir algún arrepentimiento... no por las cosas que hice, pues bien o mal, hechas están... sino por aquellas que dejé de hacer a causa de un inexplicable temor.
Non, rien de rien[Non, Je ne regrette rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé
Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd'hui
Ça commence avec toi...
Letra Michel Vaucaire
Música Charles Dumont]