escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

septiembre 27, 2012

¿nace o se hace?

Anne-Julie Aubry: Il était une fois

A mediados de la década pasada, quizá un poco antes, empezó el auge de los blogs. Tener un sitio propio en el cual publicar lo que nos viniera en gana fue, me parece, un gran acontecimiento. Un sitio gratuito en línea, nuestro, en donde albergar (y poner al alcance de quien fuera) cualquier tipo de escritos, era una maravillosa novedad. Como buenos aficionados al aporreo del teclado, todos queríamos tener un blog para hacer públicas nuestras aventuras, bitácoras, recuerdos, deseos, miedos, diatribas, etc. Tener nuestro blog para que nadie nos dijera qué publicar y qué no. Tener nuestro blog para sentirnos escribidores… Por supuesto, no todos los blogueros eran meros aficionados: muchos escritores de verdad también crearon sus blogs. Y todavía mejor: en blogger uno podía descubrir a gente que sin ser profesional, no sólo escribe con pulcritud sino que está dotada de un-no-sé-qué, un toque para escribir con verdadera gracia, sensibilidad. Creo que buena parte del éxito de los blogs se debió a su pluralidad, libertad y amplitud: uno podía publicar lo que quisiera sin pensar en límites de tema, estilo, número de caracteres… ni la falta de talento escribidor. Si alguna lección aprendimos de la blogueada, fue que el tener una redacción más o menos pulida (en el mejor de los casos) no convierte a nadie en escritor. Y es aquí dónde surge la pregunta, casi un cliché: ¿el escritor nace o se hace? ¿escribir es un oficio que se aprende como cualquier otro? ¿el talento escribidor puede adquirirse por medio del estudio? ¿o bien, ninguna escuela de escritores convierte a nadie sin talento natural en escritor (sólo le provee de herramientas técnicas, gramaticales, pero fundamentalmente le sirve para pulir una habilidad existente)? ¿el escritor es resultado de una combinación de ambos (nacer y terminar de hacerse)?

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Antes que nada, el escritor debe ser un buen lector, han dicho todos los escritores. Desde Borges hasta los escritores mexicanos aquí citados. [aunque tal vez convendría acotar, y tener siempre presente, que ser un buen lector, per se, no convierte a nadie en escritor.]

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Cuatro escritores mexicanos contemporáneos contestan la clásica pregunta ¿Un escritor nace o se hace?

"Ambas cosas, pero si debo responder tajantemente diré que se nace escritor. Y después, con el tiempo, se va creando el oficio. Pero la capacidad de observación, el temperamento, la gracia se traen desde siempre. Que se desarrollen en buena narrativa es otra cosa. No creo que los talleres o escuelas sean necesarios, sólo se requiere leer mucho (sobre todo buenos libros, si se tiene suerte) y estar atento. Yo no fui a talleres, pero no me opongo a que existan, al contrario. Si los aspirantes a escritores son unos solitarios allí harán amistades o leerán en voz alta sus infundios. Por lo regular las escuelas no hacen escritores, crean plagas y estudiantes que escriben correctamente, nada más. En todo caso mi taller literario consistió en pasearme durante horas por las librerías." —Guillermo Fadanelli
 

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"Una escritora se hace, naturalmente. Escribir es un oficio y el trabajo de la escritora es leer. En mi caso, los talleres más significativos de mi adolescencia fueron las lecturas desordenadas pero voraces que emprendí a solas y las conversaciones rigurosas, alebrestadas, cariñosas y agudas con unos pocos amigos locuaces. Esos "talleres" me hicieron entender que mi pasión tenía un lugar legítimo en el mundo, es decir, que era compartida. Más que escuelas es necesaria una comunidad crítica donde la lectura cuidadosa y los comentarios a la vez rigurosos y civiles puedan devolverle a la escritora otra manera de aproximarse a la producción propia. Investigar, con otros, el mecanismo interno del producto propio es un proceso a la vez analítico y creativo. Lo que hay que cuidar es que esa comunidad no se vuelva una conversación jerárquica en la que sólo impere la dictadura del "gusto personal" y del "estilo".  […] Pero la escritora, la escritura, precisa de comunidades vivas para producir sentido, para seguir existiendo de manera significativa tanto estética como políticamente en nuestros mundos de hoy." —Cristina Rivera Garza
 

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"Una vez tomé un curso y aprendí que la formación académica no es para dedicarse a la escritura creativa aunque sí me sirvió para ampliar mis horizontes culturales, sistematizar mis lecturas y descubrir la poesía. No terminé la carrera en la Facultad de Filosofía y Letras. Sólo llegué hasta la licenciatura porque sentía que la meritocracia académica podía convertirse en una carga pesada si quería dedicarme a la narrativa. No creo que las escuelas de escritores garanticen el talento. Tuve la fortuna de que cuando trabajé como redactor publicitario en Procinemex había una tertulia que se formaba espontáneamente en la oficina. Participaban el dramaturgo Carlos Olmos, el poeta Francisco Hernández y muchas otras personas inteligentes y con buena preparación literaria. Aquellas sesiones fueron una especie de taller, aunque no leíamos nuestras obras. Un escritor se hace leyendo y escribiendo. Este trabajo puede llevar mucho tiempo; no creo en los talentos precoces, se dan muy rara vez. En mi caso, pasé por una evolución lenta antes de adquirir el oficio literario. El escritor debe forjarse solo pero no descarto que algún taller pueda ser benéfico. Sé, por ejemplo, de muchos autores que aprendieron del legendario taller de Juan José Arreola. Mi método atraviesa por la lectura de todos los géneros. Al tener una inmersión en cada uno podremos descubrir la vocación. Además, un narrador tiene que ser un poco dramaturgo o poeta, y debe tener una preparación más amplia que la de los autores de nuestros días que sólo leen narrativa. La técnica se adquiere leyendo con atención a los clásicos, a los autores que han transformado el arte de narrar en distintas épocas, pero sobre todo en la práctica. Este es un oficio en el que hay que trabajar constantemente y tener la humildad para no creer que lo primero que sale de nuestra inspiración será una maravilla." —Enrique Serna
 

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"Creo que existen ambos tipos de escritores: aquellos que nacen y se hacen, y aquellos otros que solamente son escritores gracias a su trabajo y perseverancia. No creo que sean necesarios ni las escuelas ni los talleres. Creo incluso que pueden ser un estorbo al talento. En lo personal no estudié en ninguna escuela y tampoco tomé ningún taller. Doy talleres porque me los piden y no porque crea en ellos." —Francisco Hinojosa
 
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—Extracto del reportaje ¿Para qué sirven las escuelas de escritores? [publicado en el diario Milenio.]

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18 comentarios:

Discurso Bravo dijo...

Hola,

No voy a contestar a tu pregunta por ahora, pero espero recordar acercarte, el dia que lo termine de corregir, un manifiesto llamado "el oficio de escribir".

Tengo su revision algo traspapelada, pero es uno de mis pendientes, y creo que algun dia vera la luz, en su version corregida junto con la inicial, o quien sabe, asi como esta si me canso de esperarme.

Comenzaba con algo asi como:
Puede ser pedante que yo decida escribir sobre el oficio de escribir, cuando no es un oficio que tenga, sino un oficio al que aspiro

No era tan asi, no lo recuerdo bien, estaba mejor redactada la frase.

Darío dijo...

Creo que Fadanelli dice lo preciso. Se nace escritor, el oficio, se hace.
Y usted, tiene oficio? Perdone la impertinencia...

Mafalda Om dijo...

...

Hola Marichuy.

Sólo una pregunta...

¿Alguna vez has tomado un taller literario?

Me refiero a un taller, no de un mes o dos meses, sino a un taller muy al estilo del famosísimo Juan José Arreola, o Guillermo Samperio.

Después de eso, te invito a leer lo que acabas de publicar y tú sola te contestarás.

Los garbanzos de a libra que no necesitan ir NUNCA a un taller son contadísimos...

Saludetes mija.

Mafalda

marichuy dijo...

Discurso Bravo

Esperaré ese texto.

Gracias por la visita

marichuy dijo...

Darío

Pues tengo un oficio y, a veces, hasta creo que tengo beneficio. :P

Saludos

marichuy dijo...

Mafalda

Nunca he tomado ninguna clase de taller de escritura. Ni humilde ni, mucho menos, del tipo de los de Arreola o Samperio.

Aun así, sin haber tomado ningún curso, me atrevo a contestar. el escritor se hace; es algo que se aprende y se pule con el trabajo constante. Creo que el propio Fadanelli en alguna entrevista decía que los genios precoces, à la Rimbaud, no se dan en maceta.

Saludos

Discurso Bravo dijo...

Es un poco pedante que yo decida ponerme a escribir algo que pensé en titular “El oficio de escribir”. En primera instancia porque es un oficio al que aspiro, no es un oficio que tenga. Escribo, escribo con gusto, escribo con ganas, pero no he logrado llegar a hacer de la escritura un oficio como para tener algún pergamino que acredite mi pretensión de hablar. Voy a hablar de lo que no sé, y a partir de ahí todo cuanto esté errado en lo que diga será una lógica consecuencia de este atrevimiento y mucho de lo que resulte ser cierto podrá tener en el azar una posible paternidad.

(El resto ... deberás esperar)

QUANTUM dijo...

Quizás, los seres humanos cuando son de la edad de seis años con lo primero que escriben son con esa cosa extraña que se llama imaginación. Someto a la aprobación de la sociedad de la media noche el siguiente texto que ha sido intitulado:

A,E;I:O-U.

Había una vez en alguna parte de un vecindario, en donde pasaba un tren grande que los niños se divertían arrojando piedras a los vagones, un pequeño infante que deseaba muchos juguetes, pero que por circunstancias precarias se le fueron negados. El niño sentado en algún rincón veía como pasaban las horas y se aburría. El aburrimiento hace que la realidad sea insípida. En las noches venía a su mente la imagen del planeta tierra y se preguntaba qué pasaría si ésta no estuviera, entonces su completa atención se la llevaba el universo hasta que simplemente se quedaba dormido. Una vez explorando en todos los lugares de su casa se le ocurrió subirse al ropero y encontró un pequeño libro, pero él no sabía que se llamaban así, entonces lo abrió y sus pequeños ojos brillaban de asombro con lo que estaban viendo, era la imagen de una casita en lo alto en una montaña cerca de las nubes y un ratoncito salía de ahí; dentro del libro hacía un hermoso día; el pequeño niño se quedó mirando por horas arriba del ropero absorto de la realidad.
No había juguetes, sin embargo él empezaba a nadar en sus imágenes. Tomaba alguna tabla arrumbada e imaginaba que era un músico y que era capaz de producir alguna melodía; se metía dentro de una caja de cartón e imaginaba que era una máquina del tiempo. Y un día tuvo que ir a la escuela y reprobó su primer año y se sentía un burro. Y en su siguiente intento supo cómo juntar las letras de algo que se llamaba abecedario y fue capaz de leer sus primeras palabras. Tartamudeaba mientras leía, muchas pausas para sus primeras lecturas, pero era increíble eso que estaba sucediendo; ese niño era capaz de leer.
En una infancia sin juguetes las letras nos invitan a jugar.

[... la orden del general...]

Angeek dijo...

Yo que sólo soy lectora siempre he creído que se nace. La escuela "pule", enseña la técnica (en el mejor de los casos) pero nunca podrá reglamentar, domesticar, regular (esa es la función de la "escuela") la pasión de quien trae ese don y que constituye el verdadero motor de su arte.

Jo dijo...

ah.. si ese escrito lo lei hace mucho y apenas lo volvi a tuitear. Yo creo que es válido si uno quiere o necesita aprender.

aunque también pienso un poco que tal vez si se tenia espontaneidad o frescura se perderá porque estarás pensando en todas las reglas....

mmm me gusta leer a los que son escritores de verdad y aprender pero no puedo compararme ni tantito.
:) besos marichuy

Champy dijo...

Yo creo que se nace con un Don, y se afina con la practica.
Y la lectura es imprescindible, el aprendizaje vital.
Yo también aprecio y valoro más un estilo depurado, una personalidad definida que una técnica. El cartón me aburre.

No sé..... sabes lo que disfruto romper reglas, por lo que sí, me parece que las libertades no debieran ser acotadas, en ningún sentido.

Y las calificaciones no me alimentan....me se disléxico y disfuncional, ni lo evado ni me interesa cambiarlo.

Se siente tan bonito romper lo que sea....más lo que te limita.

Bendito Blogger Comadre....te la debo.

2046

marichuy dijo...

Mafalda

PS Anoche me faltó decir algo: creo, como Darío, que Fadanelli lo dice de manera precisa: se trae la inquietud, la pasión, la sensibilidad. En cuanto a el oficio (no sé si necesariamente en una escuela) este se adquiere, es cierto, con el trabajo constante. Es decir: el escritor se hace con la suma de estos dos elementos: lo que se trae y lo que se pule.

La abuela frescotona dijo...

querida Marichuy creo que en la escritura como en las artes estamos aquellos que escribimos con el corazón ignorando,no tener conocimiento, las reglas para hacerlo, y también aquellos que aprenden y estudian las reglas. como en la pintura, todos podemos pintar, pero pocos con el espíritu del arte. y eso se da en ambas circunstancias.
es mi simple opinión, también que como el arte es libre, cada quien lo siente y expresa diferente, saludos querida amiga mia

Mafalda Om dijo...

...

Cuando se va por primer vez a un taller, te das cuenta para qué sirve.
En ninguno de los talleres (los que en realidad son buenos) te enseñan TECNICAS, ni te enseñan a ser escritor.

Es por eso que te pregunté si tú has ido a alguno.

Los talleres literarios son una cosa totalmente diferente a lo que te puedes imaginar.

Aquel que escribe de puritita inspiración y está seguro de saber hacerlo y cree que al ir a un taller le coartarán de tajo su filling, se equivoca. Ahora, si le sumamos que no lee, pues la verdad estará perdido.

Se nace escritor y se pule en un buen taller.
Creo yo...

Mafalda

Mafalda Om dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Karol A. C. dijo...

Los talleres sirven para socializar,conocer personas afines, estilos de escritura y cualquier otra razón más que no sea el aprender a escribir...

En cuanto a la pregunta, concuerdo con lo que dice Fanadelli, se nace y se hace...ya lo has dicho " el escritor se hace con la suma de estos dos elementos: lo que se trae y lo que se pule."

Saludos.

Elperroverde dijo...

Leyendo tu post tuve la sensación de recibir al mismo tiempo una bofetada y un regalo....buenas reflexiones...
Un saludo..

marichuy dijo...

“Robert Bresson —cineasta francés— decía que la creación literaria es semejante al pescador que arroja su hilo a lo profundo del mar, y lo que saca es siempre una sorpresa.”:

—El deseo como motor de la escritura. Por Jean-Marie Gustave Le Clézio: http://t.co/56gbDGGO