escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

febrero 16, 2018

sacudidas…


Trabajo en un ambiente tenso, bajo presión constante y soy aprehensiva. Y hay días peores. Hoy fue uno de esos. Entre presiones laborales y contratiempos adicionales, me sentía muy angustiada pensando en cómo resolver varias cosas (todas a la vez, por supuesto, porque aprehensiva y terca). Hasta que sonó la alerta sísmica, luego llegó el temblor —que pareció más largo de lo que fue— y el nerviosismo extremo de una compañera. Y con ello, como por arte de magia, la claridad que me permitió ver las cosas en su justa dimensión. Los contratiempos laborales, tecnológicos y monetarios, así como los malos modos de mi prepotente jefe, se vuelven ceniza ante el poder de la naturaleza, ante las imágenes de la tragedia que vienen a la mente nomás escuchar el “alerta sísmica, alerta sísmica…” 

Y sí, la vida es demasiado corta, y los temblores tan constantes e impredecibles, como para malgastarla preocupándose por contratiempos laborales. 


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diciembre 31, 2017

my way…


En en el último día del año, una canción que ha devenido todo un cliché cada 31 de diciembre. No importa. Esta versión (en voz de la gran Shirley Bassey) tiene la particularidad de ser parte de la película más controvertida que vi en 2017: Nocturama. No necesariamente la mejor, pero sí la más impactante. Filmada en 2015 con la intención de ser incluida en el Festival de Cannes 2016, lo cual —dado el tema y la ocurrencia de los terribles atentados del 13 de noviembre de 2015 en Paris— no sucedió, la película fue condenada a una muy reducida distribución comercial (a México ni siquiera llegó hasta que Netflix la subió a su plataforma). El punto es que a tres días de haberla visto no logro sacarme de la cabeza varias secuencias, una de ellas la de este video.


Sobre Nocturama: Un grupo de jóvenes se erigen en “enemigos del Estado (francés)” cuando deciden poner cuatro bombas en igual número de sitios emblemáticos de París. Lo interesante, e imagino que inaceptable para todos sus detractores, es que ninguno de estos jóvenes es un yihadista, ni siquiera abiertamente religioso y, peor aún, entre ellos hay varios, digamos, "100% franceses", clasemedieros y universitarios. Con estos elementos, coctel perfecto para un film tendencioso y moralino, el director consigue algo diferente y notable. Un retrato que no sólo evita la sordidez, el chantajismo y la condescendencia, sino que además pone sobre la mesa algo por todos conocido pero que a nadie le gusta escuchar: el capitalismo neoliberal será salvaje y seductor o no será; así como que los motivos del terrorismo son insondables. Pues aunque a muchos les cueste entenderlo, como a buena parte de la opinión pública y crítica especializada estadounidense, no todos los terroristas buscan alcanzar el paraíso mediante sus actos (tal como los escolares estadounidenses que matan a medio centenar de compañeros nomás porque esa mañana amanecieron deprimidos, o de malas). En pocas palabras: Nocturama no es, ni pretende serlo, la película más encantadora del mundo. Pero tampoco es una provocación sin sentido. En fin, ya saben lo que dicen: cada quien su cine...

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Que 2018 sea un buen año para todos (y que los mexicanos sobrevivamos a las insufribles campañas electorales y a la elección presidencial, por supuesto).

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agosto 25, 2017

regreso…


Me gusta releer pasajes de Memorias de Adriano, aunque me entristece. Hay tanta melancolía en las palabras que Marguerite Yourcenar pone en labios (más bien, en la pluma) del Emperador Adriano, que es imposible no contagiarse aunque sea un poquito. Lo contradictorio es que él no parece triste. Suena como un hombre más que convencido de que su fin está por llegar, en paz consigo mismo y con la vida; demasiado inteligente como para siquiera esbozar un mínimo reproche a su inexorable destino. La cursi y melodramática soy yo. En fin. Pero me gusta releerlo… aunque me ponga melancólica.

 

 

"(…) Soy el que era; muero sin cambiar. A primera vista el robusto niño de los jardines de España, el oficial ambicioso que entra en su tienda sacudiendo de sus hombros los copos de nieve, parecen tan aniquilados como lo estaré yo cuando haya pasado por la pira; pero sin embargo están ahí, soy inseparable de ellos. El hombre que clamaba abrazado a un muerto sigue gimiendo en un rincón de mí mismo, pese a la calma más o menos humana de la que ya participo; el viajero encerrado en el enfermo para siempre sedentario se interesa por la muerte puesto que representa una Partida. Esa fuerza que fui parece todavía capaz de instrumentar muchas otras vidas, de levantar mundos. Si por milagro algunos siglos vinieran a agregarse a los pocos días que me quedan, volvería a hacer las mismas cosas y hasta incurriría en los mis errores; frecuentaría los mismos Olimpos y los mismos Infiernos. Una comprobación semejante es un excelente argumento en favor de la utilidad de la muerte, pero al mismo tiempo me hace dudar de su total eficacia. (…)"

 

—Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano



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