escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

mayo 07, 2015

elecciones 2015…



Tal como se ve el proceso electoral mexicano con vistas a las elecciones intermedias de junio de 2015, en un descuido, estos gatitos nos dan una lección a los mexicanos… :P



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abril 17, 2015

hace un año fue jueves santo…


Hace un año el 17 de abril cayó en jueves de semana santa, yo estaba en la Cineteca Nacional viendo la película de Hayao Miyazaki cuyo fotograma adorna esta entrada y mientras en la pantalla transcurrían los créditos finales, alguien muy querido me enviaba un sms avisándome de la muerte de Gabriel García Márquez. Confieso que contra todo pronóstico sentí feo. Más de lo que hubiera creído tratándose de un escritor que tal vez nunca fue el amor de mis amores, pero a quien debo algunos momentos de lectura memorables (con sus obras menos reputadas, dicho sea de paso; por ejemplo, debo ser de las poquísimas personas que amó su visión de Simón Bolívar —El General en su Laberinto— y que, por si fuera poco, en esa historia nada edificante del libertador atisbó muchos de los dramas que aún cargan nuestros países latinoamericanos). Quizá la tristeza que me invadió en ese momento fue provocada no sólo por saber que con su muerte se iba, ahora sí, una época de la literatura latinoamericana y, sobre todo, de mi vida como lectora. También debió influir la infinita tristeza que me provocó el film que recién terminaba de ver. Se levanta el viento es una película hermosa, por momentos muy romántica y naïf, pero muy triste. Una especie de elegía a los sueños que —dicen que dijo Proust— se realizan cuando ya hemos perdido la pasión que nos llevó a concebirlos y la ingenuidad que nos hizo confundirlos con el sentido de nuestra existencia.

Curioso relacionar a dos seres tan distantes, el japonés Hayao Miyazaki y el colombiano Gabriel García Márquez. No, curioso no. También los caminos de la melancolía y de la imaginación son insondables

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abril 01, 2015

yo soy maría carlota, emperatriz de méxico y de américa…



Leí Noticias del Imperio hace años. Fue un obsequio de navidad. Aún recuerdo la impresión que me causó ese regalo: un ejemplar de pasta dura color negro, envuelto en papel metalizado dorado y adornado con un lazo rojo. Alguien me dijo: y si no lo lees, bien puede servirte para hacer pesas. Empecé a leerlo con cierto temor, por el grosor (700 páginas), por el tema histórico y, por si fuera poco, monárquico pero terminé fascinada. Al fin cursi sin remedio, los monólogos desquiciados de Carlota me atraparon. Llegué a sentir una mezcla de ternura y pena por esa mujer tan sola, lejos de su patria, locamente enamorada

 

En fin, el punto es que justo hoy cumple 80 años de edad Fernando del Paso, autor de esa novela memorable y so pretexto de ello, dejo este pequeño fragmento sus Noticias del Imperio:

 

"Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina Victoria de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardovéneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas bajo las alas del águila bicéfala de la Casa de Habsburgo. Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños y me decía que yo era la pequeña sílfide del palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Clementina, hija de Luisa María de Orleáns, la reina santa de los ojos azules y la nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los jardines de la Tullerías. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, sobrina del Príncipe Joinville y prima del Conde de París, hermana del Duque de Brabante que fue Rey de Bélgica y conquistador del Congo y hermana del Conde de Flandes, en cuyos brazos aprendí a bailar, cuando tenía diez años, a la sombra de los espinos en flor. Yo soy Carlota Amelia, mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, Emperador de México y Rey del mundo, que nació en el Palacio de Schönbrunn y fue el primer descendiente de los Reyes Católicos Fernando e Isabel que cruzó el mar océano y pisó las tierras de América, y que mandó construir para mí a la orilla del Adriático un palacio blanco que miraba al mar y otro día me llevó a México a vivir a un castillo gris que miraba al valle y a los volcanes cubiertos de nieve, y que una mañana de junio de hace muchos años murió fusilado en la ciudad de Querétaro. Yo soy Carlota Amelia, Regente de Anáhuac, Reina de Nicaragua, Baronesa del Mato Grosso, Princesa de Chichén Itza. Yo soy Carlota Amelia de Bélgica, Emperatriz de México y de América: Tengo ochenta y seis años de edad y sesenta de beber, loca de sed, en las fuentes de Roma. […]"
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—Fragmento de Noticias del Imperio, de Fernando del Paso. México, FCE. 1987


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