escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

junio 01, 2020

Confinados



Hace taaanto tiempo que no pasaba por aquí, que casi olvidaba cómo es esto de postear.

Extraño tanto poder escribir aquí, aporrear el teclado con singular alegría como antes. Extraño el intercambio de opiniones con mis generosos lectores-visitantes. Extraño muchísimo las pláticas virtuales, telefónicas y en persona con mi amigo Champy [aún me cuesta creer que su reino ya no es de este mundo😥]. Extraño tanto ciertas cosas y a ciertas personas. Aunque ahora, después de 62 días de confinamiento (arresto domiciliario le llama el escritor mexicano Enrique Serna) lo que más extraño es a mi familia, ver gente, ir al cine (por más que Netflix y el site de la Filmoteca de la UNAM, más algunos canales de tv de cable paleen un poco la falta de cines, para mí todavía no hay nada que sustituya la sensación de ver una película en alguna de las pantallas de la Cineteca Nacional o de Cinépolis), mis largas caminatas. Hay días en los que el encierro me resulta muy deprimente y me pongo muy triste (con todo y que he tenido mucho trabajo casi todo el tiempo), pero luego recuerdo que más deprimente será todo cuando nos pasen el costo de la recesión económica que el maldito COVID-19 ha provocado y entonces me deprimo más.

En fin, sólo espero que esto termine pronto y que la nueva normalidad no nos resulte peor que el encierro.

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diciembre 10, 2018

tiempos idos…



Dicen que las cosas materiales van y vienen. Eso dicen (no necesariamente todas las pérdidas materiales se recuperan). Con las personas es otro cantar. Si bien hay quienes van y vienen a lo largo de nuestra vida, hay otros que se van sólo una vez y jamás regresan. Curiosamente, o no, casi siempre son esos seres a los que más añoramos, aun a sabiendas de que no hay nada que podamos hacer para cambiar eso. Tengo una amiga que siempre está recordándome lo importante que es aprender a dejar ir. Ojalá fuera tan fácil como se dice o escribe. 

 

De todas las pérdidas, descontando a las personas queridas, quizá la del tiempo sea la más dura. Duele añorar tiempos idos y el tiempo perdido. También añoro los días en que posteaba tres veces por semana e intercambiaba opiniones e ideas con otros blogueros. Fueron buenos y enriquecedores tiempos. Difícil no recordarlos con nostalgia.


Estos meses he recordado mucho una frase que mi abuela acostumbraba repetirme de tanto en tanto: "al tiempo perdido, los santos le llorar". Cuando era niña esa frase no me decía gran cosa, sólo con el paso de los años empecé a darle la importancia debida. Tal vez un poco tarde pero qué le voy a hacer. Y aunque lloriquear por esas pérdidas no conduce a nada, no puedo evitar lamentarme por el tiempo que perdí preocupándome innecesariamente, el tiempo que gasté peleando batallas sinsentido, el tiempo invertido en nimiedades, el tiempo desperdiciado en gente que me lastimó irremediablemente o a quien yo lastimé, el tiempo que pasó sin darme cuenta, el tiempo que no volverá…


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febrero 16, 2018

sacudidas…


Trabajo en un ambiente tenso, bajo presión constante y soy aprehensiva. Y hay días peores. Hoy fue uno de esos. Entre presiones laborales y contratiempos adicionales, me sentía muy angustiada pensando en cómo resolver varias cosas (todas a la vez, por supuesto, porque aprehensiva y terca). Hasta que sonó la alerta sísmica, luego llegó el temblor —que pareció más largo de lo que fue— y el nerviosismo extremo de una compañera. Y con ello, como por arte de magia, la claridad que me permitió ver las cosas en su justa dimensión. Los contratiempos laborales, tecnológicos y monetarios, así como los malos modos de mi prepotente jefe, se vuelven ceniza ante el poder de la naturaleza, ante las imágenes de la tragedia que vienen a la mente nomás escuchar el “alerta sísmica, alerta sísmica…” 

Y sí, la vida es demasiado corta, y los temblores tan constantes e impredecibles, como para malgastarla preocupándose por contratiempos laborales. 


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