escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

octubre 07, 2010

olvidos en corto

La Ciudad de México, el lunes 4 de octubre, vista desde el Castillo de Chapultepec, 
(foto Cristina Rodríguez)






estampas de una tarde sabatina.

Son las primeras horas de un atardecer algo aireado pero tibio; los rayos solares de las cinco de la tarde iluminan a plenitud, irradiando un suave calor. Todo ocurre en el parque central de una antigua colonia de la Ciudad de México, que, como en tantas otras colonias similares, se encuentra ubicado frente a la Iglesia principal cerrada a esa hora de la tarde sabatina y de espaldas a una heladería.

Si cierro los ojos, aún puedo escuchar los murmullos del viento de esa tarde, casi con la misma claridad con que resuenan los gritos de los chicos que juegan en el parque, unos pedaleando bicicletas, triciclos, y otros intentando mantener el equilibro sobre sus patinetas. Y mientras ellos corren y juegan, un pregonero ofrece nubes de algodón de azúcar y manzanas caramelizadas. La escena discurre frente a mis ojos desmesuradamente abiertos, y expectantes, ante la visión de tanto niño departiendo, algo asombroso para mis jóvenes tres años viviendo sola con mi abuela y ansiosa porque llegue el día de ingresar al Kindergarten. Miro a los chiquillos desde la altura de los brazos de un hombre que me carga como si yo fuera un bebé, mientras me pasea por las inmediaciones del parque y goza viéndome comer el helado de chocolate que acaba de comprarme. Si me concentro en ese fresco de una tarde sabatina, puedo verme vestida con un coordinado de pantalón corto y blusa camisera sin mangas color uva, confeccionado por mi abuela. El hombre que me sostiene en brazos no es mi padre, se trata de un sobrino de mi abuela que a menudo la visita y me lleva a pasear al parque, como si yo fuera su hermana pequeña, su hija o algo parecido. Las visitas y paseos continuaron efectuándose con regularidad, hasta que un día, sin que mediara motivo aparente, el sobrino dejó de visitar a mi abuela y con ello, mis paseos en sus brazos comiendo helado de chocolate se vieron abruptamente interrumpidos. Tiempo después me enteraría que él había ido a dar, con todo y motocicleta, hasta el fondo de una hondonada en la vieja carretera a Cuernavaca. Pero eso sólo lo supe cuando ya no estaba en edad de que alguien me paseara en brazos en el parque. Ese parque, cómo lo recuerdo, quizá porque hoy vivo en el extremo opuesto de la ciudad, y me da gusto saber que, por increíble que parezca en una ciudad empeñada en destruirse a sí misma, aún existe, lo mismo que la iglesia. Sólo la heladería desapareció para dejar lugar a una franquicia del mediocre y pretencioso café Starbucks.

Sucedió hace tanto tiempo y sin embargo, puedo recordarlo, revivirlo, con claridad pasmosa. Tanta, que me aterra. La paranoia me entra y viene a mi mente mi vecina quien desde antes de los 35 años, poco a poco, ha ido viendo cómo su vida se le borra. Repaso lo que me contó su pareja acerca de que sus primeros síntomas, que bien puede resumirse así: un mal día, de la noche a la mañana, empezó a olvidar el cómo y cuándo de actos cotidianos, sistemáticos y recientes: lo que había hecho el día anterior, qué había desayunado esa mañana, si se había duchado, etc. Y mientras, entre olvido y olvido del sorbo de agua bebido minutos atrás, era capaz de recordar detalles nimios de hechos acontecidos años atrás. Así, hasta que todo fue la nada salpicada de chispazos de recuerdos claros. Tan triste.

Cada que pienso en ella, me digo que aunque hay sucesos, personas y dolores de mi vida que merecen irse derechito al rincón del olvido... todavía no quiero olvidar…




*****

51 comentarios:

Tessitore di Sogno dijo...

Estupendo texto, adorada.

Dice mi master (ya sabes quién es mi master), que tener alzheimer o retraso mental es como estar muerto, estar dormido sin soñar lo mismo.
¿Y si ya no se recuerda lo que tiene valor para nosotros, se puede añorar?
Siempre he sentido cierta animadversión por alguien que se escinde de la vida, pero es que hay ciertas condiciones (como la de esta mujer), que me hacen reconsiderarlo.
Por cierto, estos últimos textos te han quedado estupendos. El otoño (nuestro otoño) te sienta tan bien. Un día de estos nos vamos juntos a ese parque, ni te voy a cargar ni habrá heladería, pero el viento y el sol (todavía) lo tenemos.

PS. Perdón por lo lacónico, pero mi laburo ha estado pesadísimo, si vieras cuanto.
PS2. Abrazos a Lecid y besazo para ti.

Jo dijo...

Que fuerte,que vaya a saber quien o de quien uno crea ... nos libre de tener eso
es decir que tod aenfermedad es ruda a veces el paso del tiempo o la ley d evida nos condena a ello

por herencia por cuidado o porque el destino es a veces drástico...

pero que triste es eso de no poder poseer tantita nostalgia o recuerdos o al menos derecho d eescoger que podemos olvidar o dejar en un cajòn por propia convición.

:( no.. . eso si es demasiado

virgi dijo...

Me has dejado un halo de ternura, querida Marichuy. Te veo en ese parque y te veo ahora en el otro lado de la ciudad. Me haces recorrer una ciudad ignota como si la viviera. Gracias.
Un abrazo.
Grande y muy afectuoso.

Curiyú dijo...

No no no...hay cosas que no merecen ser olvidadas. Y además, me gustó mirar su ciudad desde esa perspectiva. Es más hermosa aún, más allá de sus quejas!

Lola dijo...

Entonces está bien que escribas, que escribas mucho. Por si se te llegase a olvidar algo...

MI abuelita murió de Alzheimer. Una historia tan triste como fascinante. Llevar un diario es buen ejercicio para no olvidar. Así que supongo que con este blog te ejercitas todo el tiempo.

Dudo mucho que empieces a olvidar lo que no quieres.

Feliz día, otra vez

Abrazos!

malbicho dijo...

uno de mis mejores amigos padece alzheimmer y ha enfrentado esta enfermedad de una forma muy valiente y lúcida, entre otras cosas, hizo dos libros, uno sobre el desarollo de la enfermedad en él, desde el momento en que se enteró que la tenía, y otro en donde mezcla la ficción con sus recuerdos y reflexiones, hace unos meses los presentó al público y aunque literariamente no tiene un mérito trascendente, a nivel de logro personal y como testimonial creo que sí tienen un gran valor, además que la convivencia con él es harto enriquecedora, pues su forma de ver y distrutar la vida suele ampliar mis limitadas perspectivas, al grado que he dejado de sentir pena por él pues veo que exprime todo el sabor a cada vivencia desde que sabe que llegará un día en que no pueda recordarlas, al contrario de mí, que perdida en tantos recuerdos, desperdicio los momentos presentes que podría estar disfrutando

malbicho dijo...

"r"

-je-, hablando de olvidos, ahí mando la letra que me faltó en el anterior comentario

jess dijo...

Creo que la memoria universal funciona así.

No recordamos lo que hicimos hace un mes, hace una semana o inclusive ayer, pero..... la mente se empeña en recordar aquello que marcó lo que somos actualmente.

A mí me pasa exactamente lo mismo.

:)

Mmm un helado!!! mmmm me encanta comer helado aún con todo y clima frío.

Ya sé cuál será tu obsequio. ;)
Un abrazototototote Marichuy.

Este abrazo, es increíblemente especial!! ;)

Lata dijo...

Harta melancolía... sí, una no debería de olvidar... nunca.

marichuy dijo...

Querido Tessitore

Estar como anestesiado, algo así me parece. Escindirse de la vida no es, al menos no siempre, algo opcional. Y sí, es tan triste como difícil de comprender desde fuera.

Muchas gracias por tu lectura.

El otoño es 'nuestra' estación, mon cher.

Besosss

marichuy dijo...

Jolie

Fuerte y triste. Cruel. diría yo.

marichuy dijo...

Querida Virgi

Al contrario, gracias, muchas, a ti por leerme de esa manera.

Un fuerte abrazo

marichuy dijo...

Curiyú.

Estoy de acuerdo con vos: hay cosas que no deberíamos olvidar jamás.

No crea, aunque me queje... yo amo esta caótica ciudad.

marichuy dijo...

Querida Lola

Qué triste lo de tu abuelita.

Eso dicen, que llevar un diario, un cuaderno de notas es no sólo un buen ejercitador para la memoria sino también un buen antídoto contra esa enfermedad tan terrible.

Un beso y gracias por las felicitaciones

marichuy dijo...

Bichito

Wow! Qué amigo más admirable el tuyo. Aunque no creas, su caso debe ser de los menos. Deberías compartirnos en tu blog algo sobre sus libros. Digo, si no es mucha molestia.

Un abrazo

marichuy dijo...

Jess

Dice el escritor Juan Villoro que los mexicanos tenemos una pésima memoria de corto plazo, que olvidamos lo que prometimos ayer, mientras en contrasentido somos capaces de recordar agravios sufridos hace 500 años.

Pero más allá de la tara nacional, en la vida cotidiana y particular, es algo terrible. Una cosa son los olvidos producto del estrés y otra muy diferente lo de esta chica. Triste en verdad.

Un abrazote con helado de chocolate amargo... aunque sea de Santa Clara

marichuy dijo...

Latita

Así es, harta melancolía. Lo malo del olvido es que llega cuando se le pega la gana, no cuando uno lo necesita.

Stanley Kowalski dijo...

Nostalgias del tiempo lindo! Buen texto, como siempre. Yo olvido todo, sólo me importa el presente.

Muchas gracias por tu visita.

BESOTES QUERIDA MARICHUY!

La abuela frescotona dijo...

MARICHUY, TU RELATO DE HOY HIZO QUE REGRESARAN LOS MIS RECUERDOS, TAN PARECIDOS...
COMO A TI, A MI TAMBIÉN ME ATERRA EL FINAL DEL RELATO, CUANDO LA ACTIVIDAD VA DEJANDO DE GENERAR ACTOS DE VIDA, QUE SERÁN RECUERDOS UN DÍA, PIENSO QUE SERÍA DE MI,AGONIZANDO MI CUERPO, Y SIN RECUERDOS QUE ESPEREN LA MUERTE.
TE ABRAZO

LUIS TORRES dijo...

Muy a nuestro pesar esos recuerdos nunca se olvidan, siempre viene a nuestra mente y estaran alli para siempre. Ademas no creo que sea tan a nuestro pesar, los recuerdos tristes nos ayudan a conocernos mas y conocer el mundo sobre todo si somos niños aun, aquellas experiencias aydan a que se forme nuestra personalidad y para despues afrontarlos cuando ya seamos adultos que hay cosas buenas como tambien muchas cosas malas. En fin mi querida Marichy, la vida.

W dijo...

Mi Chuyis...

Yo soy un caso extraño de amnesia- selectiva-estúpida

Lo que quisiera recordar se me va olvidando (por eso soy pésima en Historia)

Y las cosas más sonzas son las que están grabadas en mi cabezota...

Pero lo que no he logrado olvidar (y yo sí quisiera) no más no se borra... arghhhhhhh

marichuy dijo...

Stanley

Lo tuyo debe ser el mejor antídoto contra la melancolía. Lástima que no todos tengamos esa facilidad.

Besos

marichuy dijo...

Querida Abuela

No me digas eso. Por lo que te leo, tú tienes una memoria privilegiada. Y además, como dicen, por eso es bueno escribir: para no olvidar Tú, sigue escribiendo.

Un beso

marichuy dijo...

Así es mi querido Luís: es la vida, que se construye de recuerdos... y algunos olvidos.

Saludos

marichuy dijo...

Mi Works

Ya lo dijo Anaïs Nin:

La Memoria... esa gran traidora.

Pero aquí hablo de otro tipo de olvidos, esos que son tristes porque te borran grandes fragmentos de la vida.

Besos p'al frío

tnf25 dijo...

no olvides, depura...

le cid dijo...

Querida Marichuy...

Mil gracias por reconciliarme incluso con mis malos recuerdos.

Después de mi última entrada en el blog me ha costado mucho escribir...

Hoy entré y leí tu comentario, y esto me permitio de volver a leer mi entrada y darme cuenta que hoy solo es una historia. Y aun si no puedo olvidar la agresión sufrida, de la cual no tienes la mínima idea de lo fea que fue, tengo memoria para recordar lo bueno.

Mil gracias por esta entrada, te prometo recordarte siempre y escribir algún día este bien que me haz hecho hoy.

Un amigo que te quiere bien...

MauVenom dijo...

El problema de olvidar y no querer olvidar es que en esa danza los hechos pueden volver con una fuerza que no sospechábamos antes y lastiman

creo que es mejor un exorcismo que deje secos recuerdos selectos y al final se vuelvan polvo

sí se puede, no es fácil, habrá que restarle pasión a las cosas

pero ahí va el no querer olvidar ... porque esa pasión nos mantiene un poco vivos.

- - -

Una persona cercana a mí tenía Alzheimer. Triste, mucho, bien dices.

Beso

Clarice Baricco dijo...

Uffffff..yo escribí cortitos por allá, acordándome del olvido y después vengo acá y me encuentro con esto.
Qué nostalgia la mía.
Felicito a sus manitas, dígales que escriben muy bien.

Besos.

marichuy dijo...

Toño

Mi vida, es lo que tendría que depurar...

marichuy dijo...

Mau

A veces envidio a la gente que es capaz de controlar sus emociones, de dosificar sus pasiones. Pero sólo a veces, pues debo admitir mi acuerdo con Honoré De Balzac:

«La pasión constituye todo lo humano. Sin ella, la religión, la historia, la novela, el arte serían inútiles»

Regular los recuerdos/olvidos, tampoco se me da.

Y sobre esa terrible enfermedad, pues qué más decir: una enorme desgracia su existencia.

Beso

marichuy dijo...

Querido Le Cid

Tu historia es tan terrible, tan cierta, tan -infortunadamente todavía- común, que nada de lo que yo te diga servirá de gran cosa. En temas así, uno desde fuera está imposibilitado para la sensatez. Lo único que sé, es que sólo el tiempo y la distancia pueden ayudar. Pero nunca será fácil. Jamás.

Te agradezco, valga la redundancia, tu agradecimiento.

Un beso hasta París

marichuy dijo...

Mi querida y nostálgica Clarice

Tan bella, tú. Mis manitas disléxicas hacen lo que pueden, pero con esta cabecita tan dispersa y emocional, las pobres no pueden gran cosa.

Besosss

karenina dijo...

que tal marichuy, suele pasar que hay recuerdos que cuestan enterrarse pero siempre es grato leer algo donde mencionas a tu abuela o recuerdos que marcan parte de la niñez pero bueno te dejo un abrazo largoycálidodesdeelsur!

saqysay dijo...

A veces no quiero tener memoria para no recordar esas cosas, que me lastiman - hacen daño. Pero debo pensar que la vida se compone de recuerdos buenos y malos.

Un abrazo gigante!!

@actvservidor dijo...

Hasta aqui he venido por un inteligente comment tuyo en el blog de Jo; qué grata sorpresa, para antes de irme a dormir, encontrar un blog como el tuyo -es decir: exquisito-.

saluos!!
(te agrego a mi google reader y te invito a visitar mi Palimpsesto, mi blog de historias)

@actvservidor dijo...

¿Blog de Jo, dije? jajá, error mío; el blog de malbixo debí decir =)

Y de paso te comento el texto:

en primer lugar muy agradable la lectura, se disfruta cada pausa, cada detalle de tu narración, me encanta

y finalmente debo confesar que yo sin duda soy un olvidadizo de primera, aunque mamá diga que en realidad sólo soy demasiado distraído a la larga da el mismo resultado: me las olvido ágilmente, las cosas.

saluos!!

Oz Vega dijo...


Hermoso como siempre ha sido...
yo tambien, como los caracoles, guardo a la espalda millones de cosas que pesan... pero que se le va a hacer, es el pasado!
Me encantó aquella frase del post pasado: Llegó Octubre y la vendimia tan lejos!!
Un beso hermosa

OZ【ツ】

Pd.Si eres libra, tu cumpleaños está cerca?... el mio es la semana proxima!

Stanley Kowalski dijo...

Muchas gracias por tu visita, y no mueras de envidia, habría que ver como están ahora!

marichuy dijo...

Karenina

Sí y más de lo que quisiéramos.

Abrazos

marichuy dijo...

Saqysay

Uno quisiera que la memoria funcionara acorde a nuestros deseos y no a sus caprichos. Lástima que no sea así.

Abrazo

marichuy dijo...

@actvservidor

Qué amable de tu parte. Y gracias, muchas, por tus conceptos.

Creo que a veces, también podemos ser olvidadizos a conveniencia.

Saludos hasta Lima

LUMPENPO dijo...

Marichuy, este post de nostalgia me recuerda que también viví con mi bisabuela a los tres años y esperaba sentado en la puerta de la casa al señor de las nieves y el ruido del tren porque tal vez llegaría mi madre. Uno olvida las llaves, pagar el recibo de la luz, hasta los trabajos escolares (siempre "olvidados" encima de la mesa) pero esas cosas que duelen y quisiera uno dejar en los rincones de la nada no se puede, no se puede contra la vida misma. Nadie queremos caer en el limbo del alzheimer. Crecer es también llevar la carga de recuerdos como único equipaje que llevaremos cuando dejemos de ser y ahí, sólo ahí los recuerdos quedarán extintos y en el cesto de la nada.

Se vuelve usted cada día más profunda en su escritura y hace que este náufrago la nostalgie, espero que las mareas me dejen arribar a este puerto, usted sabe, agitadas tormentas que uno lleva.

Abrazos y besos que es lo único que los náufragos podemos dar desde la soledad de los naufragios.

marichuy dijo...

Oz vega

Qué gusto su visita... hace tanto que no sabía nada de vos.

Muchas gracias por tu amble comentario.

Y con ese caparazón atascado de recuerdos, tenemos que vivir. No hay más.

Octubre sigue aquí... trayéndome con cada ráfaga de viento un nuevo lamento, mientras pienso en esa vendimia cada vez más lejana.

Besos

marichuy dijo...

“Abrazos y besos que es lo único que los náufragos podemos dar desde la soledad de los naufragios”

Poeta

Qué bello comentario me has dejado; pero esa frase de despedida, en especial, me ha calado muy hondo (por las razones del corazón que la razón ignora, como diría Blaise Pascal), así que -no sin pena- me la voy a apropiar, descaradamente, como la ladrona-coleccionista de versos que soy.

A cambio, yo, que nunca seré poeta, sólo puedo ofrecerte un entrañable abrazo desde la lejanía de mi propio naufragio.

Edson Lopez Lara dijo...

Guau que difrencia venir a leer a una persona.

Y no recibir noticias de 35,000 desconocidos, me fui de vacaciones al facebook pero estos blogs, los de verdad siempre estan ahi, e inundan de paz las mentes saturadas de mensajes ridiculos a reserva de no ser yo igual de ridiculo.

sigo en este planeta girando a razon de una vuelta cada 365 dias.

Saludos y en una vuleta de esas y a lo mejor nos vemos.

Edson.

marichuy dijo...

Edson!

La que dice Wow, soy yo:

Il y a longtemps...

tanto, que llegué a creer que te habías mudado de país, de continente y... hasta de planeta. Gustazo saber de ti.

Gracias por tu visita y comentario.

Saludos

Eva Magallanes dijo...

Hola Marichuy, tus palabras traspasan la nostalgia de aquellos años desdibujados con el tiempo, no la nostálgia como la idea utópica de la felicidad perdida, si no lo ido, aquello que es carne, alimento para el olvido. Funes, el memorioso (Borges) lo recordaba todo, todo, sin perder ni el más mínimo detalle ni el más mínimo instante, eso también es una tragedia enloquecedora.
Agradezco tu lectura de mis poemas en Escribidores...
Un abrazo fraterno desde el confín austral!

Ernesto dijo...

Para eso la escritura. Trascendencia de la memoria personal a la colectiva. Persistencia de las emociones.

marichuy dijo...

Hola Eva

Cierto, normalmente damos a la nostalgia ese difícil papel de portadora de la felicidad ida, perdida para siempre. Y no siempre es así. Tengo fijación con el tema de los recuerdos y la memoria, y entre mis tópicos más recurrentes está ese que mencionas de Funes: lo terrible que debe ser recordarlo todo, absolutamente todo. Una carga muy dura.

Saludos y gracias a ti

marichuy dijo...

Ernesto

Me gusta: la escritura como persistencia de las emociones. Gracias.