Como la gran mayoría, supongo, de niña soñaba más que de adulta. Antes, mis sueños duraban casi toda la noche y yo podía recordarlos con exactitud a la mañana siguiente. Soñaba en tecnicolor, como si presenciara una película en la que yo no siempre era la estrella principal, pero sí jugaba un papel determinante. Aquel sueño de volar, que ya conté alguna veza en este blog, es de mis favoritos pero no el único que añoro. No sé cuándo empecé a dejar de tener sueños fantásticos, los cuales fueron reemplazados por otros sin la menor gracia y a veces, bastante ingratos (soñar con cuestiones laborales o que el Jefe se entrometa dándote órdenes en tus sueños, no sólo es pesadillezco, suena a castigo divino). El día que los sueños poco gratos y nada interesantes se volvieron la norma, desee dejar de soñar mientras estuviera dormida y enfaticé mi costumbre de hacerlo despierta; así podía controlarlo todo, dirigir mi propia película, elegir la trama a tono con mi ánimo y las ansias del día. Claro que la voluntad no lo puede todo y los otros sueños no desaparecieron sólo porque yo lo deseara. Sigo experimentándolos noche a noche, pero ya no me preocupa, pues gracias a un mecanismo de mi caprichosa memoria... hace tiempo que ya no recuerdo lo que soñé la noche anterior...
Hasta ahora. Anoche, más bien esta madrugada, tuve un pequeño y extraño, pero gratificante sueño. Soñé con alguien muy querido, muerto desde hace algunos años y al que todavía extraño; pero con quien jamás había podido soñar, por más que todas las noches al acostarme me concentraba en su imagen, con la vana esperanza de que esto influiría en mis ondas cerebrales y yo terminaría soñando con él. Pero nada; nunca sucedió. Y ahora, así de pronto, sin que hubiese pensado en él, lo soñé, tan natural, tan él mismo, tan vivo. Casi como estoy viendo ahora la pantalla de la laptop y de reojo miro el relojito, torturándome porque el tiempo se me termina, lo que significa que ya debo cortar esta divagación para irme a trabajar. Así soñé a mi mejor amigo; vivísimo, con su rostro libre de los estragos de esa enfermedad que lo condujo a la muerte; animoso, cínico; dándome lata como era su costumbre; recordándome que la vida es caraja, dura apenas dos días y con tantita mala suerte, en uno de ellos llueve. Pero sobre todo, repitiéndome que dejar pasar, perder oportunidades, en espera del gran amor de nuestra vida, es un albur de fallido pronóstico.
Me gustó soñarlo, escuchar su voz con ese tonito entre divertido e irónico que solía emplear para decir las cosas importantes... y lo mejor fue escucharme a mí respondiendo a sus bromas y consejas... como antaño, cuando él estaba aquí y yo tenía menos años y más ilusiones...
¿Tendrá algún significado especial, sea psicológico o esotérico, soñar con un muerto de esta forma?
Hasta ahora. Anoche, más bien esta madrugada, tuve un pequeño y extraño, pero gratificante sueño. Soñé con alguien muy querido, muerto desde hace algunos años y al que todavía extraño; pero con quien jamás había podido soñar, por más que todas las noches al acostarme me concentraba en su imagen, con la vana esperanza de que esto influiría en mis ondas cerebrales y yo terminaría soñando con él. Pero nada; nunca sucedió. Y ahora, así de pronto, sin que hubiese pensado en él, lo soñé, tan natural, tan él mismo, tan vivo. Casi como estoy viendo ahora la pantalla de la laptop y de reojo miro el relojito, torturándome porque el tiempo se me termina, lo que significa que ya debo cortar esta divagación para irme a trabajar. Así soñé a mi mejor amigo; vivísimo, con su rostro libre de los estragos de esa enfermedad que lo condujo a la muerte; animoso, cínico; dándome lata como era su costumbre; recordándome que la vida es caraja, dura apenas dos días y con tantita mala suerte, en uno de ellos llueve. Pero sobre todo, repitiéndome que dejar pasar, perder oportunidades, en espera del gran amor de nuestra vida, es un albur de fallido pronóstico.
Me gustó soñarlo, escuchar su voz con ese tonito entre divertido e irónico que solía emplear para decir las cosas importantes... y lo mejor fue escucharme a mí respondiendo a sus bromas y consejas... como antaño, cuando él estaba aquí y yo tenía menos años y más ilusiones...
¿Tendrá algún significado especial, sea psicológico o esotérico, soñar con un muerto de esta forma?
AVISO INOPORTUNO. Sé que es casi un abuso, ya bastante agradecida debería estar porque me leen en este blog, como para que encima les invite a que me lean en otros. Pero qué le voy a hacer, como no tengo "agente de publicidad" ni "manager" (jajá), yo solita tengo que promoverme. Claro que esta promoción, como las ofertas comerciales, es sin ningún compromiso de su parte; igual que las llamadas a misa, el que quiere va y el que no pues no. Hoy me toca publicar mi colaboración mensual en el blog colectivo escribidores y literaturos »; por si gustan leer, les dejo el enlace a mi relato: los dos Diegos
imagen: La cama. Heri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec












