“El espíritu humano está expuesto a los requerimientos más sorprendentes. Constantemente se da miedo así mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan. La santa, llena de pavor, aparta su vista del voluptuoso: ignora la unidad que existe entre las pasiones inconfesables de éste y las suyas.”--- Georges Bataille. El Erotismo.
Preámbulo No se ni como me animé a iniciarme en este vicio de la bloqueada (porque es un vicio), en ocasiones muy disfrutable, en otras un tanto pesaroso, como cuando siento que nada me inspira. Creo que el crédito debo dárselo al autor de Antrobiótica -publicada los jueves en La Jornada-, Alonso Ruvalcaba, que yo leía (leo) cada semana. Cuando Alonso y su Antrobiótica debutaron en la Blogósfera, sus lectores fuimos notificados y así llegué al entonces para mi, desconocido mundo de la blogueada El caso es que aún hoy sigo sin entender como yo, que soy de naturaleza más bien tímida, me aventé a este asunto de escribir y exponer mis escritos a las miradas ajenas. Quizá lo hice porque, salvo cantadísimas excepciones, ninguno de mis visitantes me conoce, nadie sabe como soy; ergo, me siento a salvo en este seudo-anonimato. No obstante, leyendo por aquí y por allá -con el desorden y digresión que caracterizan mi mente-, tengo que suscribir esa tesis que afirma que los escritores (por supuesto que yo no pretendo llamarme escritora, yo solo intento escribir) son seres impúdicos, amantes del voyeurismo. Yo no lo había concebido así pues la connotación dada comúnmente al voyeurismo está tamizada por la moralina políticamente correcta. Wilkipedia lo define así:
“[El voyeurismo es una conducta caracterizada por la contemplación de personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual con el objetivo de conseguir una excitación sexual...]“ Definición por demás tramposa, pues ahí mismo se establece el origen del término: “La palabra voyeur deriva del verbo voir (ver) con el sufijo -eur del idioma francés. Una traducción literal podría ser “mirón” u "observador". O sea, en ningún lado tiene asociada la connotación sexual o pornográfica”.
En lo personal no me parece que esa connotación me aplique a mí, ni a mis amables visitantes; en todo caso creo que comulgo un poco más con la connotación de impudicia establecida por la escritora belga Amélie Nothomb
(en su libro Higiene del asesino)
"¿Cómo quiere que un escritor sea púdico? Es el oficio más impúdico del mundo; a través del estilo, de las ideas, de la historia, de las investigaciones, los escritores no hacen otra cosa que hablar de sí mismos, y además con palabras. Los pintores y los músicos también hablan de sí mismos, pero lo hacen con un lenguaje mucho menos crudo que nosotros. No, señor, los escritores son obscenos; si no lo fueran, serían contables, conductores de tren, telefonistas, serían gente respetable."
Las peguntas serían: ¿por qué lo hacemos? ¿por qué nos exponemos? ¿que placer encontramos en ello? En mi humilde opinión, estás serían algunas de las razones:
1.- Porque tenemos algo que decir y esperamos que por ahí en el infinito ciberespacio haya alguien afín a nosotros: o quizá un ser despistado, desvelado, solitario, curioso; un voyeur, pues (en el sentido literal del término), que se interese en leerlo, sea que le guste o no.
2.- El que alguien, un ser anónimo como nosotros, nos lea, debe ser una real motivación; de lo contrario a qué fin sacarlo a luz, con escribirlo y almacenarlo en la computadora bastaría.
3.- No se si al escribir y postear siento lo que se dice placer, en todo caso, casi nunca quedo 100% satisfecha con lo que escribo; siempre estoy pensando que debía ponerle o quitarle tal o cual palabra; que mejor no debí tocar tal o cual tema. Al mismo tiempo, lo veo como una forma de disciplinarme; de ejercitar mi mente divagante y mi... iba a decir pluma, pero no [antes tenía una caligrafía clara y casi bonita... con la compu he olvidado el maravilloso arte de escribir a mano], más bien para ejercitar mi mano sobre el teclado en conexión paralela con lo que acontece en mi cabecita.
4.- Pero tiene razón Amélie Nothomb (y por supuesto mi adorada Marguerite Duras, nada más que ella lo dice con mayor rudeza: "Hasta las putas tienen más pudor cuando se encueran". "Un escritor es aún más impúdico"). Hay impudicia en el acto de exhibir nuestros pensamientos, nuestras dudas y penas; nuestros más íntimos, dolorosos y alucinados sueños. Es como darles a nuestros visitantes la llavecita de ese diario que llevábamos de niñas (perdón por feminizar el asunto pero no recuerdo algún niño que llevara su diario y lo escondiera celosamente hasta el fondo el cajón de su ropa interior) y en el que anotábamos que si me gusta el niño del 5 “A”, que si me dieron mi primer beso jugando semana inglesa, que si le dije unas mentiritas a mi mamá, etc.).
5.- Quizá también lo hacemos para exorcizar nuestros miedos, temores o demonios; pues al escribir y ver reflejados en la pantalla nuestros más íntimos pensamientos, encontramos una especie de liberación para los pesares del espíritu, alma, o como quieran llamarle a esa esencia.
6.- Finalmente diría que lo hacemos para conocernos un poco más y así poder conocer, un poco, a otros. Al final de cuentas blogueando, blogueando, interactuamos con seres que, como nosotros, tienen inquietud por decir algo y, al menos en mi caso, aprendemos mucho de ellos. Y tal, vez aunque jamás lleguemos a ver sus rostros, de alguna forma sentimos, quizá pretenciosamente, que los conocemos y en ocasiones no tan superficialmente.
Finalmente diría que los blogueros, al mirar y ser mirados, al interactuar desde el ciberespacio con otros semejantes, nos convertimos en algo así como Intimos desconocidos [
Título original: Confidences trop intimes Género: Drama. Reparto: Sandrine Bonnaire, Fabrice Luchini, Michel Duchaussoy, Anne Brochet Director: Patrice Laconte País: Francia Año: 2004] perdonarme, si no mencionaba una película, no sería yo...
Ah...y en ciertas ocasiones escribimos como un mero acto de desahogo de una inquietud largamente acallada (este post), pero rogando que no lo vean muchas personas, para ahorrarnos el bochorno de que nuestro habituales visitantes se enteren de las ocurrencias que solemos tener..