escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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mayo 12, 2009

nada de bromas que somos solemnes

Quizá no los primeros a escala mundial, pero los mexicanos si somos cursis... solemnes y sentidos. Así somos y en esto no hay vuelta de hoja; aunque sí, matices. El lugar común dice que no hay un México, sino muchos Méxicos y es cierto, más allá de las desigualdades socio-económicas. No es lo mismo ser un cursi guanajuatense, que un cursi guerrerense o uno sonorense. Pero al final de cuentas, todos somos cursis y solemnes de clóset; un poco menos que en la primera mitad del siglo pasado, desde luego, pero todavía. Y hablando del siglo pasado, pocos narradores mexicanos supieron ver -y reírse- mejor de esas solemnidades, cursilerías y demás manías mexicanas, como Jorge Ibargüengoitia.

Con su gozoso estilo anti-solemne y mordaz, el escritor guanajuatense dedicó gran parte de su obra a retratar nuestro modo de ser mexicano. Leerlo es una delicia, porque al reírnos con sus historias, en realidad nos estamos riendo de nosotros mismos; es difícil no encontrar similitudes con algún pariente o conocido, o con alguna anécdota de nuestro pueblo y hasta de nuestra familia. Pero lejos de ofender, sus irónicos retratos provincianos constituyen un divertido aprendizaje y me atrevería a decir, casi más efectivo que cualquier sesudo y solemne estudio sociológico. Dejando de lado su obra propiamente literaria, es punto menos que una obligación de todo mexicano que se precie de serlo (jajá, ¿ya ven como somos solemnes y cursis los mexicanos?), leer sus Instrucciones para vivir en México; volumen que compendia los artículos publicados por Jorge Ibargüengoitia en el periódico Excélsior entre 1969 y 1976. Se lee en un santiamén, mejora le ánimo desde el primer artículo y además, resulta una fuente de aprendizaje invaluable. Para no alargar mucho esta entrada, dejaré un par de breves ejemplos de lo que en ese libro se encuentra; pero primero, un extracto de su breve autobiografía.

"Nací en 1928 (el 22 de enero) en Guanajuato, una ciudad de provincia que era entonces casi un fantasma. Mi padre y mi madre duraron veinte años de novios y dos de casados. Cuando mi padre murió yo tenía ocho meses y no lo recuerdo. Por las fotos deduzco que de él heredé las ojeras (...)

Al quedar viuda, mi madre regresó a vivir con su familia y se quedó ahí. Cuando yo tenía tres años fuimos a vivir a la capital, cuando tenía siete, mi abuelo, el otro hombre que había en la casa, murió.

Crecí entre mujeres que me adoraban. Querían que fuera ingeniero: ellas habían tenido dinero, lo habían perdido y esperaban que yo lo recuperara. En ese camino estaba cuando un día, a los veintiún años, faltándome dos para terminar la carrera, decidí abandonarla para dedicarme a escribir. Las mujeres que había en la casa pasaron quince años lamentando esta decisión "lo que nosotros hubiéramos querido", decían, "es que fueras ingeniero", más tarde se acostumbraron."

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Don Jorge tuvo la peregrina idea de aceptar una invitación oficial del ex presidente Luis Echeverría, quien convocó a un nutrido grupo de escritores e intelectuales a acompañarlo en uno de susacostumbrados faraónicos viajes internacionales (a la Argentina). Dice que aceptó porque era un paseo con gastos pagados... y en Buenos Aires parece que se la pasó bomba:


"Mi primer acto oficial consistió en salir del bar para ver llegar a Echeverría al hotel Plaza. Había filas de policías de azul marino, con abrigo, metralleta y banda azul celeste en la gorra, motocicletas y filas de curiosos en la plaza San Martín. Una cosa muy rara: la comitiva llegó precedida de una grúa. Supongo que para el caso de bombazo tener manera de llevarse los restos sin interrumpir el tráfico".

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Y sobre nuestra sacrosanta Revolución Mexicana, cada vez más fantasmagórica:


"Los cumpleaños tienen dos defectos: son inevitables y acumulativos y además, van deformando la personalidad del que los festeja [...] Lo mismo pasa con las revoluciones. Se hacen viejas y llega un momento en que cuesta mucho trabajo recordar lo que fueron en sus mocedades. A la nuestra, por ejemplo, le pasa lo mismo que a todas las mujeres de sesenta años. Ha adquirido una respetabilidad que nunca hubiera pretendido tener en su juventud."



Instrucciones para vivir en México, Jorge Ibargüengoitia. Editorial Joaquín Mortiz/Editorial Planeta Mexicana, 1998. 295 páginas





ilustración: recreación de El nacimiento de Venus, a base de legumbres

abril 30, 2009

entre cerdos también hay clases

Ahora resulta que estos simpáticos animalitos son la versión moderna de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Un peligro para la humanidad. Que no nos vengan con cuentos. Los cerdos verdaderamente peligrosos, no son los miembros del ganado porcino. Los cerdos altamente peligrosos caminan sobre dos patas, tienen un aspecto impecable y no pocos visten trajes Armani combinados con corbatas Hermès y manejan Maseratis. Muchos, dirigen empresas de biotecnología, donde se efectúa manipulación genética, no siempre legal; presiden industrias, cuyos procesos productivos no guarddan el menor respeto por las normas ambientales… ni de ningún tipo; son dueños de bancos; fabricantes y traficantes de armas; inventores de guerras, invasores y saqueadores de otros países; especulan con capitales millonarios para desestabilizar las economías locales y luego entrar a rescatar las pequeñas empresas quebradas, adueñándose de ellas por una bicoca; son delincuentes de cuello blanco y grandes evasores de impuestos; monopolizan la generación y distribución de productos básicos; pagan bajos salarios; acaparan y/o manejan los servicios de salud, sin el menor sentido de ética, como viles mercenarios de la salud; son dueños de los principales medios de comunicación electrónica, donde ejercen la tarea informativa para manipular y adoctrinar a la población; etc. etc.…

Sin olvidar que la mayoría de las veces, estos cerdos actúan en contubernio con los gobiernos locales, los cuales no pocas veces… también están presididos por cerdos.


Ah… y como si todo ello no fuera suficiente, los cerdos altamente peligrosos no sirven ni siquiera para preparar un buen lechón, un chamorro al horno o unos tacos al pastor.


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los cerdos peligrosos usan traje


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