No quisiera creer que la literatura ha muerto. No niego que el ver cómo El Código Da Vinci registra 80 millones de ejemplares vendidos -mientras las obras de grandes escritores de ayer y hoy permanecen casi en el olvido-, no es para cantar la reinvención del arte literario, pero ello no significa que debamos ponernos a entonar los cánticos mortuorios de la literatura, tal como decía el escritor húngaro Sándor Márai -, quien para su fortuna, no atestiguó esa moda de los e-book o de los libros en CD [será que yo soy muy anticuada, pero hay cosas en las que la modernidad no me acaba de conquistar. Sigo pensando que nada sustituye al placer de tomar un libro e ir descubriendo las historias, pasar las páginas con avidez o melancolía -sobre todo leer libros viejos, produce esa sensación- y acercarse lenta o velozmente a su desenlace]. O será que estoy siendo demasiado optimista? Eso si que sería una novedad en mi, profesional del escepticismo...Pero en lo que resulta imposible no estar de acuerdo con Márai es en lo referente al exhibicionismo del mundillo literario. Y hasta creo que el húngaro se quedó corto, pues ese exhibicionismo/vedettismo no es exclusivo de escritores; los críticos literarios no se quedan atrás... Como dicen por ahí, dentro de todo critico literario vive un pequeño escritor frustrado, cuya arrogancia y ensañamiento a la hora de valorar obras ajenas, debe ser directamente proporcional a su desencanto por no ser ellos los autores. Y los críticos literarios son capaces de enaltecer a alguien carente de méritos reales, solo porque a ellos les gusta o porque está de moda; así como de despedazar la obra de creadores talentosos, simplemente porque no son de su agrado. Y si a eso le sumamos el esnobismo de los lectores-consumidores, capaces de hacer suyas las opiniones del crítico y al mismo tiempo, de volver un escritor de culto a casi cualquier mortal... ni cómo contradecir a Sándor Márai. Pobre, si supiera que hasta él ha entrado en ese círculo de escritores muertos, repentinamente endiosados por los críticos "más reputados"... se vuelve a morir. Igualito que el chileno Roberto Bolaño -también enemigo de los reflectores y de toda esa parafernalia que otros parecen disfrutar tanto-, muerto hace casi cinco años y a quien recientemente el New York Times ha "descubierto" como la máxima figura literaria hispana y voilà... Bolaño se ha vuelto escritor de culto y leerlo está de moda, como en su momento lo estuvo leer a Milan Kundera y traer un libro suyo en el bolso o en la mano, era sinónimo de estar in... Literatura: ochenta por ciento de exhibicionismo. El resto es escritura al dictado*
Y yo, que no soy ni seré escritora o critica literaria, aquí... nomás divagando...
*Literatura: ochenta por ciento de exhibicionismo. El resto es escritura al dictado.
*La literatura ha muerto: ¡viva la industria del libro!
*La muerte no constituye un problema. El hecho de morir, sí.
Sándor Márai. Diarios 1984-1989. Océano. México, 2009.
No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos. Nos vuelve demasiado lúcidos, fríos e indiferentes.
La mayor parte de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso.
Sándor Márai La mujer justa.
Sándor Márai decidió quitarse la vida de un balazo el 22 de febrero de 1989... a los 89 años de edad ¡!]
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
[Roberto Bolaño, Resurrección, Fragmento]
Fotografía: El escritor Sándor Márai en su natal Hungría