escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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abril 12, 2013

en esta ciudad...

***

En esta ciudad que no te gusta
donde has pasado tantos días
que te repugna hasta el contarlos
¡Miedo a cuanto no reconoces!
¡Miedo de todo lo que has visto!
Calles arriba calles abajo
Clases de nueve clases de barro
Clases de mutismo bocas de lobo
En esta ciudad que no te gustaba
de la que no supiste nunca desviarte
por culpa de todo lo que no sabes
trabajando por sílabas todos estos veranos
pasmado por los muertos que se te han muerto aquí
En esta ciudad que no te gustaba... 
________________________
Poema de Jacques Roubaud


***

febrero 06, 2009

qué le vamos a hacer...
























"Qué íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia
Qué íbamos a hacer, estábamos encerrados
Qué íbamos a hacer, la ciudad estaba bajo custodia
Qué íbamos a hacer, ella estaba hambrienta

Qué íbamos a hacer, estábamos desarmados
Qué íbamos a hacer, al caer la noche desierta
Qué íbamos a hacer, teníamos que amarnos."

(Toque de queda, Paul Éluard)




Será que nos ha faltado estar encerrados tras una puerta bajo guardia y en una ciudad custodiada... o que aún no nos hemos encontrado al caer la noche desierta, estando yo hambienta y tu desarmado... pero todavía no nos hemos amado... qué le vamos a hacer.

diciembre 08, 2007

Ando sin inspiración

Cuando se anda falta de inspiración lo mejor sería guardar silencio, algo que en este momento prefiero no hacer; estoy consciente que debería, pero no puedo. Así que he decidido dejar que otros se expresen por mí; y en esta noche, no encuentro a alguien mejor que al maestro Charles Baudelaire.

Existen varias ediciones en español de la obra cumbre de Baudelaire, «Les fleurs du mal», la mayoría, si no es que todas, realizadas en España. Los poemas que aquí transcribo escapan a esa generalidad, pues han sido traducidos por el gran José Emilio Pacheco; en total el poeta y escritor mexicano tradujo ocho poemas.

El primero lleva por nombre El vampiro y es uno de mis favoritos .


El vampiro


Tú, como una puñalada,
Entraste en mi corazón,
Semejante a una legión
Que se agita endemoniada.


En mi espíritu humillado
Fincaste tu residencia.
Y me oprime tu presencia
Como cadena al forzado.


Como al tahúr la baraja,
Como al ebrio una botella;
Gusano que al muerto mella
Y maldición que lo ultraja.


Rogué a un veneno mortal
Que de ti me separara,
Y también que te matara
Le supliqué a mi puñal.


Los dos, en complicidad,
Mi petición rechazaron:
“No mereces”, afirmaron,
“El goce de libertad”.


“Pues si muerta la encontraras,
Inerte y ya sin respiro,
A besos resucitaras
Su cadáver de vampiro




El siguiente poema, Los gatos va dedicado a mi cyberamiga Ana Valenzuela, en memoria de “Don Conchudito”, su gato recientemente asesinado por alguien, quizá un vecino, que tiene muy poco respeto por la vida animal y que odia a los felinos.




Los gatos

Los amantes ardientes y los sabios austeros

Aman del mismo modo, cuando la edad declina,
Al gato fuerte y dulce, maravilla felina,
Que en la sala se esconde de los fríos traicioneros.


Amigos de la ciencia y la voluptuosidad,
Indagan el silencio y el horror de lo oscuro.
Seguirían del Erebo el fúnebre conjuro
Si algún amo pudiera vencer su vanidad.


Adoptan mientras duermen las nobles posiciones
De las pétreas esfinges que en la arena desierta
Sueñan el sueño insomne de quien nunca despierta.


En sus flancos fecundos duermen constelaciones.
Y partículas de oro, haces de magia incierta,
Encienden sus pupilas con místicas visiones
.