escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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octubre 05, 2008

estados de ánimo

[Renoir, Dejeuner des canotiers]

Los estados de ánimo o desánimo son extraños y caprichosos; van y vienen; suben y bajan... a su santo entender. A menudo me atrapan y me llevan por donde se les pega la gana y yo, sin oponer mucha -más bien ninguna- resistencia, me dejo llevar [como diría el clásico: flojita y cooperando]. Seguro eso no es algo digno de presumir, uno no debería exhibir estas veleidades temperamentales; más apropiado, decir que maneja y controla dichas veleidades... aunque sea una vil pose y mentira. Lástima que eso no vaya conmigo.

Mis estados anímicos pueden variar de las épocas abiertamente cursis y kitsch, a las de ser insoportablemente acidita, para luego transmutarme en la melancólica y nostálgica -mi favorita, para qué negarlo- y de ahí puedo asentarme en una especie de existencialismo démodé; hasta un buen día, con o sin motivo aparente, arribar a breves temporadas de insensata, irresponsable y tonta felicidad. Y a veces, como el clima en la Ciudad de México, vivo todos los estados de ánimo en un solo día.

Y por supuesto que para cada estado de ánimo, para cada etapa emocional y temperamental, un tipo de música, un estilo de poesía o de literatura.

Si yo fuera poeta, todo este choro incoherente y sinsentido lo habría expresarlo de una manera hermosa. No lo soy. Pecata-Minuta. Por algún lado leí que las confusiones, más dosis elevadas de sensibilidad y un cúmulo de emociones exacerbadas, dan para grandes poemas. Quizá un día de éstos también a mí me den para lograr semejante cosa. Mientras ese gran momento llega -si es que lo hace-, no encuentro mejor manera de decir como me siento hoy, que tomando prestada la pluma de Mario Benedetti.

Que tengan una buena semana


A veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas

como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

[Estados de Ánimo
Mario Benedetti]