escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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marzo 26, 2009

la foto del recuerdo

No tengo remedio; soy como del siglo XIX, me cuesta tanto deshacerme de los recuerdos. No, no solo me cuesta; me resisto a hacerlo y lo malo es que mis recuerdos no solo están en mi mente, corazón, alma o donde sea que se almacenen, más allá del disco duro cerebral -bien duro que lo tengo, por cierto. Mis recuerdos están en objetos de todo tipo; casi todos de poco valor monetario, pero con un gran valor estimativo para mí, pues me llevan de vuelta a momentos o lugares memorables. No sé cómo he sido capaz de acumular tanta cosa; pero así es. Papeles, cuadernos de viajes, cartas, folletos, carteles, guías de museos, catálogos de exposiciones, fotografías, pisapapeles, cortaplumas e infinidad de chácharas más. Todos y cada uno de ellos encierran algo para mí y cada vez que me dispongo a hacer una depuración y eliminar los menos valiosos, acabo volviéndolos a guardar todos. El domingo intenté la última depuración, no sin antes decirme: “ahora sí, tiro todo lo que no sirva”, que equivaldría a tirarlos todos porque como servir para algún fin práctico… ninguno sirve. Apenas empezada la revisión, me topé con una foto mía tomada por un ex novio que se sentía el Cartier-Bresson Región 4... el pobre. Al ex novio fotógrafo no le gustó la imagen resultante, porque yo apenas me veo como difuminada tras las sombras y el tronco de un frondoso árbol; pero a mí me encantó justo por eso. Esa fotografía algo sombría me recuerda a la que era yo en ese entonces, cuando no había atesorado tantas remembranzas, ni perdido a seres tan amados; como al mejor amigo que he tenido en la vida, a quien le encantaba mi foto; alguna noche me dijo que yo me veo como una aparición, misteriosa, etérea e inasible y yo, cursi como soy, terminé regalándosela; hasta que poco antes de morir me la devolvió... para que al verla me acodara de él. Y así pasa siempre; el domingo al ver esa foto fue como estar de nuevo entre las sombras del jardín de la casa familiar que hace tanto dejé; fue como ver a mi amigo luminoso y hermoso, más allá de la belleza física, como era entonces... cuando no imaginaba (no imaginábamos) que el maldito SIDA se lo llevaría en poco, poquísimo tiempo...

¿Qué hacer para descartar este tipo de recuerdos?
¿Qué, para volverlos desechables, sustituibles e intercambiables por otros más ligeros y atractivos
?


“Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. […] Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo. Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.”

[…]

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.”
……
[Extractos de Lo desechable (de presunta autoría del escritor uruguayo Eduardo Galeano)]




imagen: La primera Leica de Henri Cartier-Bresson

septiembre 02, 2008

Entrometidos en mis sueños

En Eternal sunshine in the spotless mine, Charlie Kaufman y Michel Gondry proponen manipular la mente para mejorar nuestra existencia, suprimiendo de ésta todo vestigio doloroso… lo que incluye borrar a las personas que nos han lastimado. En la vilipendiada -que a mi, con perdón de los críticos especializados, me encanta- La Science des Rêves, Michel Gondry pretende hacer más soportable nuestra existencia mediante la manipulación de los sueños, vivir en una realidad alterna. -escapar de la realidad-, en la cual las cosas se sucedan acorde a nuestros deseos y necesidades.

Ambas películas me gustan, pero yo no aspiro algo semejante… a mi lo que me gustaría es poder diseñar y programar sueños más placenteros [me refiero a los que tengo mientras duermo]. Soñar cada noche algo distinto… aquello que hayamos elegido previamente, debería ser una posibilidad para todos… Pero no, se sueña cada cosa… como yo anoche, que tuve un sueño por demás inusitado: casi me sentí protagonizando la última secuencia de Betty Blue -película que no he visto en años- y que no podría calificar como un happy ending precisamente, sino como una de las escenas cinematográficas más intensas y dolorosas, aunque eso sí muy amorosa, que yo recuerde.

Según dicen, normalmente nuestros sueños se relacionan directa o indirectamente con los acontecimientos vividos durante el día o en días cercanos… eso dicen… Pero sucede que en estos días no vi, leí ni escuché nada que se relacionara, ni remotamente, con una escena tan punzante como la del sueño que me despertó esta madrugada… ni siquiera había recordado la película recientemente. Y es que intensa historia de amor y deseo más allá de toda proporción, no me pone muy optimista que digamos; me gusta tanto como me pesa. Lo curioso es que esta madrugada al despertarme, no me sentía trise ni deprimida… acaso un poquito melancólica… y para acabarme de morir en mi sueño, no me pareció un mal estado de ánimo.

Melancólica y quizá también decepcionada… para ser sincera, en lugar de revivir la emotividad y doliente intensidad de esa historia de amour fou, yo habría preferido algo más hedonista... como la película de aquí abajo...

Que tengan un ensoñadora semanita… y perdonen este desorbitado post… me hicieron falta unas horas de sueño…


OUI OUI "Les Cailloux" [Video de Michel Gondry]



U23D