
¿Se escribe para ahuyentar la infelicidad o porque se es infeliz? Reza un apotema que los hombres felices no escriben, porque la literatura se construye, la mayoría de las veces, desde la carencia. ¿Será? Al menos mi me cuesta creer que los escritores - , no todos, pero si un gran porcentaje de ellos, sean seres infelices, masoquistas o fatalistas. Eso no quita que la mayoría de los grandes personajes literarios, los más famosos, populares y queridos héroes y heroínas, son seres trágicos o cuando menos, desdichados.
Un escritor - Alberto Castillo Literatura y felicidad, atenúa esa sentencia tan poco edificante:
si la literatura está cargada de fatalidad y tristeza, se debe a que en el fondo [la literatura] busca ser un conjuro contra la infelicidad y la desdicha, pues la felicidad hay que vivirla y no escribirla.
Por su parte, el escritor turco Orhan Pamuk - , premio Nóbel de Literatura 2006, dice –y ni falta hace que lo haga, basta con leerlo, por ejemplo “Estambul Ciudad y recuerdos” o “Nieve. ..”-, que él escribe desde la melancolía, porque de ella nace el entusiasmo.
Deben existir infinidad de opiniones al respecto, tantas como escritores haya. Quizá habría que hacer una encuesta para tener una idea más completa, más incluyente. Habrá quienes escriban porque no saben hacer otra cosa; otros como una necesidad vital, casi como respirar; otros como un desahogo, para sacar lo que los agobia; no faltará quien lo haga, sin el menor asomo de ética, solo por encargo, por puro interés monetario; en fin mil razones.
Pero y los que le hacemos a la blogueada, qué ¿acaso buscamos ahuyentar la desdicha? ¿o escribimos desde la melancolía hacia el entusiasmo, como dice Orhan Pamuk?, ¿o lo hacemos como mero desahogo, como una terapia ocupacional (más barata y enriquecedora que la psicológica)? O quizá, lo hacemos sin que medie ninguna de estas razones, ningún motivo “existencial”, solo porque es la moda y hay que entrarle ¿?
Deben existir infinidad de opiniones al respecto, tantas como escritores haya. Quizá habría que hacer una encuesta para tener una idea más completa, más incluyente. Habrá quienes escriban porque no saben hacer otra cosa; otros como una necesidad vital, casi como respirar; otros como un desahogo, para sacar lo que los agobia; no faltará quien lo haga, sin el menor asomo de ética, solo por encargo, por puro interés monetario; en fin mil razones.
Pero y los que le hacemos a la blogueada, qué ¿acaso buscamos ahuyentar la desdicha? ¿o escribimos desde la melancolía hacia el entusiasmo, como dice Orhan Pamuk?, ¿o lo hacemos como mero desahogo, como una terapia ocupacional (más barata y enriquecedora que la psicológica)? O quizá, lo hacemos sin que medie ninguna de estas razones, ningún motivo “existencial”, solo porque es la moda y hay que entrarle ¿?