Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, Francia, 20de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891)SENSACIÓN
Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.
Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos, tan lejos como el gitano vaga.
Marzo de 1870
Lo confieso: siento una inocultable debilidad por los “ángeles caídos”; los individuos señalados con el dedo flamígero de la gazmoñería y la corrección social, esos son los que más me atraen; salvo contadísimas excepciones, los niños buenos, políticamente correctos y blandengues me provocan flojera. En cambio, esos seres oscuros y a la vez luminosos; desafiantes, rebeldes; generalmente defenestrados por la hipocresía y la doble moral social; me provocan una mezcla de admiración y seducción espontánea....
Maldito entre los malditos, genial y perverso; angelical y demoníaco; qué no se ha dicho de Arthur Rimbaud. Espíritu sensible, vocación autodestructiva, perverso, egoísta; seductor y arrogante, Arthur Rimbaud encarna, creo, el arquetipo absoluto del “Enfant terrible”.

Su historia de amor con el poeta Paul Verlaine, 10 años mayor que él, es también arquetípica del amour fou; se amaban y se odiaban; se acariciaban y se golpeabas, se destruían mutuamente. Sin embargo, para la gran mayoría en esa historia el “malo de la película” era el precoz Rimbaud, quien a los 16 años encantó y asombró con su talento poético al ya consagrado Paul Verlain [bueno, es de creer que también quedó impresionado con la arrogante belleza de ese adolescente].
Arthur escribió la mayoría de sus poemas entre los 16 y los 20 años. Después su vida personal se vio marcada por la desgracia, su comportamiento al margen de todo, equívocos y los desencuentros; algo de lo que no me interesa hablar, al menos no hoy que es su cumpleaños; ya sus detractores se han dado gusto calificándolo como un delincuente y con peores adjetivos. A ese respecto me voy a guardar mi opinión, mi intención no es establecer juicios, ni condenar a nadie; mucho menos a Rimbaud, pues, como ya lo dije, adoro a los ángeles caídos.
Hoy 20 de octubre (nació 10 días después que su contemporáneo Oscar Wilde, también, bajo el signo de libra) se cumplen 153 años del nacimiento de este extraordinario enfant terrible; cuya vida terrena fue breve, como breve, pero rica y perdurable fue su obra poética.
Una Temporada en el Infierno -
Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde corrían todos los vinos, donde se abrían todos los corazones.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié.
Yo me he armado contra la justicia.
Yo me he fugado. ¡Oh brujas, oh miseria, odio, mi tesoro fue confiado a vosotros!
Conseguí desvanecer en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda dicha, para estrangularla, salté con el ataque sordo del animal feroz.
Yo llamé a los verdugos para morir mordiendo la culata de sus fusiles. Invoqué a las plagas, para sofocarme con sangre, con arena. El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la risa espantable del idiota.
Ahora bien, recientemente, como estuviera a punto de exhalar el último ¡cuac! pensé en buscar la llave del antiguo festín, en el que acaso recobrara el apetito.
Esa llave es la caridad. ¡Y tal inspiración demuestra que he soñado!
"Tú seguirás siendo una hiena, etc... declara el demonio que me coronó con tan amables amapolas. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales".
¡Ah! ¡por demás los tengo! Pero, caro Satán, os conjuro a ello, ¡menos irritación en esos ojos! Y a la espera de las pocas y pequeñas cobardías que faltan, desprendo para vos, que amáis en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, unas cuantas páginas horrendas de mi carnet de condenado.
mayo-agosto 1873 Jean Arthur Rimbaud
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El cine también se ha interesado en su vida y como lo que vende es el morbo, lo que ha gustado para ser llevado a la pantalla ha sido su relación con Paul Verlaine,
Total Eclipse
Género: Drama
UK, FRA, BEL, ITA - 1995 - 107 min.
Directora: Agnieszka Holland
Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Arthur Rimbaud), David Thewlis (Paul Verlaine), Romaine Bohringer (Mathilde la esposa de Verlaine)
La directora polaca Agnieszka Holland realizó esta coproducción en 1995; centrando su mirada en la tormentosa relación amorosa de Rimbaud y Verlaine. Entre los reparos (varios) que yo le pongo a al film están, obvio, que Rimbaud sea representado por el divo hollywoodense DiCaprio, que esté hablado en inglés y que la directora no intente, ni tantito, profundizar en la compleja personalidad de ambos poetas; con lo cual resulta una visión, para mi gusto, un tanto superficial. Ni siquiera es un drama homo-erótico, en ese sentido es muy light; creo que los momentos de mayor intensidad dramática son los protagonizados por Mathilde (una convincente Romaine Bohringer) y Verlaine, mientras que a Rimbaud de pronto lo deja ver como un superfluo, arrogante, odioso y abusivo adolescente.