escribir
Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]
febrero 09, 2011
qué te asusta?
febrero 17, 2009
la mirada de los otros
«El infierno es la mirada del otro» Jean Paul SartreHay quienes encuentran su contraparte y se nutren en la mirada de los otros, sin que esto signifique que sean exhibicionistas (ni tampoco actores de teatro o modelos, desde luego). Únicamente que se sienten bien y se retroalimentan siendo mirados por “los otros”.
Y hay quienes encuentran deleite y alimento en mirar; en mirarlo todo aquí y allá y que en ese simple acto contemplativo, encuentran mucho más de lo que la apariencia pudiera sugerir. Pero solo aman el mirar, no el ser mirados.
¿Por qué será? No sé, siempre me he preguntado si es solo la timidez o si existe algún otro temor más profundo, lo que provoca que algunas personas de plano llevemos mal el sentirnos observados por los demás. Incluso uno puede llegar a experimentar una especie de pavor “a la pasarela” y no hablo del modelaje, por supuesto; sino de esa sensación incómoda que provoca caminar solos por un largo pasillo, sabiendo que se está la vista de un gran número de personas... desconocidas, pero mironas. Es tonto lo sé; pero saberse observado, equivale, a veces, a sentirse escudriñado y juzgado con el consecuente veredicto de rechazo o aceptación.
Pero aún inútil preocuparse por la mirada de los otros, en este mundo que es como una imagen expuesta permanentemente y donde casi nadie está a salvo ser observado, juzgado y pese a no quedar más remedio que resignarse a mirar y ser mirados... uno persiste en su intento por rehuir a esa mirada escrutadora...
"Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol
y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea,
páramo."
Tus ojos, Octacio Paz
septiembre 22, 2008
por eso no soy vidente
Sería bueno poder ver más allá de lo evidente. Saber por anticipado como nos va a pintar la vida y poder revestirnos con la indumentaria adecuada; endurecerla o ablandarla según lo requiera la ocasión. No es tan simple; como las relaciones amorosas, la vida es una especie de juego de azar en el que no podemos controlar todo... por más que lo intentemos, ordenemos y planeemos, casi siempre surgen imprevistos que dan al traste con nuestras más depuradas previsiones. Al menos yo, como los meteorólogos, nunca le atino al clima que me tocará enfrentar. Puedo planear cosas que atañen a mi vida profesional, darle un sentido de orden a mi vida cotidiana. Pero planear los vuelcos de mi corazón, los desórdenes del alma? Imposible. El corazón late más fuerte cuando algo o alguien se lo provoca y sin que podamos controlarlo; el alma se sienta, se eleva, se deja ir o se apaga, ajena nuestros deseos. Si no se puede hacer un plan de altas y bajas para un órgano tan físico como el corazón, mucho menos para algo tan etéreo como el alma.Arthur Rimbaud pensaba que podía uno volverse un vidente, ver lo que casi nadie podía ver.
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente.
El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo
de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento,
de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos,
para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura
en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por
la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal,
el gran maldito, — ¡y el supremo Sabio! — ¡Porque alcanza lo desconocido!
¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza
lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de
sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto!
Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán
otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes
en que el otro se haya desplomado.
[Jean Arthur Rimbaud,
Cartas del Vidente. Segunda carta
Mayo de 1871 –a los 17 años]
Yo tengo, o he tenido, desarreglos en todos mis sentidos;he pasado por alguna forma de locura, aunque sea momentánea;
he padecido más de un sufrimiento amoroso;
he intentado exploraciones en la búsqueda de la quintaesencia,
pero no me he vuelto vidente…
será porque no he cultivado mi alma lo suficiente,
ni he agotado en mi todos los venenos,
o quizá es que me ha faltado tener fe,
pero no soy vidente...
será porque tampoco soy poeta.
Por eso no soy vidente.
