escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

noviembre 14, 2012

abismos vemos, amores no sabemos


En alguna parte leí algo así como que el verdadero arte —lo que sea que eso signifique— no busca dar respuestas, sino provocar dudas. Y uno de sus encantos, me atrevo a decir yo, radicaría en la gama de posibilidades de interpretación y sentir que pueden surgir a partir de cualquier manifestación artística. La imagen que ilustra este post, por ejemplo, me hizo elucubrar sobre lo que el autor (Rafal Olbinski, un ilustrador y pintor polaco afincado en Estados Unidos) habría querido decir con ella. Lo primero que vino a mi mente fue lo obvio, una interpretación literal: 

Surcar el vacío… y sin red de protección [se parece tanto al amor.] 

Después de escribir eso, a manera de descripción de la imagen, vino a mi mente una de mis películas románticas favoritas: La princesa y el guerrero (Der Krieger und die Kaiserin, de Tom Twyker. Alemania, 2000). Historia de amor entre un ladronzuelo internado en un hospital psiquiátrico para evitar la cárcel y la enfermera que lo ayuda, quien no parece gozar de mejor salud mental que los ahí internados. Dos locos —cada uno a su manera— que se encuentran y viven un particular y moderno cuento de hadas. Uno donde para vivir el amor… hay que arriesgarlo todo. Algo así como dar un salto, como abismarse sin red de protección, ni linterna, ni idea de lo qué pueda encontrarse allá abajo. 

Amar es combatir, dijo Octavio Paz.
Amar es arriesgarse, dicen la Princesa y el Guerrero. 

Pero tal vez mi cursilería decimonónica me lleva a imaginar lo que no es. Quizá esto (con todo y corazón en lo alto) no es una historia de amor, sino una demostración de machismo y fanfarronería: mientras ella hace un ejercicio de introspección en busca de su esencia, por eso va desnuda de artificios, él se empeña en demostrar —a ella y al mundo— su gran valor, haciendo gala de sus habilidades como funambulista. 

O tal vez sí es una historia de amor. Una al modo de una película mexicana de los años 50s, protagonizada por Libertad Lamarque. El amor visto como un sufrimiento queda ilustrado no sólo por la separación (quizá más metafórica que física) de los amantes, sino sobre todo por ese corazón lleno de espinas. Al amor hay que sufrirlo y para merecerlo hay que vencer todos los obstáculos, algo así diría doña Libertad Lamarque en varias de las lacrimosas películas que protagonizó.  

Se me ocurre otra interpretación. Una historia de amor instalada en otro cuento de hadas: Ellos se amaban locamente y se casaron pero justo después de hacerlo, en su noche de bodas, ella fue secuestrada por unos malandrines contratados por una ex novia de él, una loca despechada porque él la dejó por la ahora esposa. Ella, la amada, luego de ser despojada de su hermoso vestido de novia, fue llevada a lo alto de un risco. Y ahora él, después de buscarla toda la noche por fin ha dado con ella… sólo le resta cruzar el abismo, sin red de protección, para rescatar a su amada. 

O quizá podría tratarse de una inversión moderna de la clásica historia Adán y Eva. En un mundo convulso, el riesgo no radica en morder la manzana del pecado original, sino en cruzar el abismo para abrazar la paz: Eva incita a Adán a morder la paloma de la paz… 
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¿Qué versión se les antoja cercana, aunque sea un poco, a la idea que tendría el artista cuando pintó esto? ¿Ninguna? ¿Alguna otra (seguro más divertida… o trágica)? ¿Cuál?

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12 comentarios:

DiscursoBravo dijo...

Quizás,
Ni siquiera el autor sabe por que,

Champy dijo...

Si sabemos, como diablos que no, pero somos harto humanos, o pero que animales, mi gatito dos veces no come de la misma planta, si ya sabe que a la primera vomitó, la segunda nunca llega, pero ay de nosotros!!!!!

Cada quien con su definición de Arte, el que me interesa a mi es como el tuyo, me obliga a cuestionar, a intervenir, a colaborara con el Autor, el gerber se lo dejo a las criaturas.

Comadre tu romanticismo es muy.... especial, haces sonar a La princesa y el guerrero así como que muy....de esas. Pero te entiendo, yo tengo mis fijaciones medio macabras, en el Arte (como en la vida) suelo dejarme atrapar por figuras rebeldes, arbitrarias, ingobernables, autónomas, a sabiendas de que Yo domaré semejantes huracanes..... heme aquí.
Bueno en la vida ya no tanto, como que ya no le encuentro el chiste al jueguito.
Que no es un Juego?
Yo como Bolaño, y sabes que es de siempre, siempre he detestado la figura de Paz, tan correcto él, hasta en sus formas de Amar,no entiendo como Elena lo agunato 20 años....
Él decidió dejar de jugar, no importa que en su aventura se le vaya la vida, la paz que ella trae consigo bien vale una partida de mauser. El puente entre dos partes que agonizan solo puede ser tendido por el Amor...no saben que la sequedad de sus raices es irremediable.
Así es la vida de Chow.

2046

[.Λɀuʟ mэlaиcølîa.] dijo...

Todo está seco en ellos (la espanza, la razón, la palabra...) menos el amor... pero el habrá de cruzar el abismo para tratar de ganarsela a ella ahora que está perdida en sus pensamientos.... (y que tal vez, no quiera ser rescatada)....

esa u otras tantas historias...

Darío dijo...

Necesito leer otra vez esto. Es muy profundo. Sólo pienso que el amor, como el arte, precisa estar en crisis, o ponerlo todo en crisis. Un abrazo.

GAB dijo...

Se me figura una carta de tarot, que tendría aplicación en nuestro subconsciente occidental, la mujer ensimismada, y el hombre en el papel de demostrar lo que es capaz para conquistarla. El en el mundo objetivo, ordenado, con logros, diplomas, trabajo etc, pero ella esta vuelta hacia el mundo de los afectos. ¿Que habría quehacer? quizás el tendría que volverse pájaro para ir hacía ella. XD interesante interesante.

Abrazo sin equilibrio.

Pickpocket dijo...

Me gusta tu última historia, Marichuy. :)

Yo pensé otra:

Cada arborlito es triste a su manera... excepto cuándo sus ramas reverdecen.
Ciertamente ella tenía un árbol, él también. No era suyo, ni de ella, era de ambos.
Los dos idearon formas de cruzar el precipicio, las dos muy arriesgadas. La idea de ella fue volar, para eso necesitaba plumas. Todo lo que sabía era que estas salían au naturel. El riesgo era mucho: ¿y si él no la reconocía con las plumas?

Él ideó cruzar el precipicio cual funambulista. En los ratitos que no se enviaban mensajes con la paloma que ella tenía, él iba al circo. A un circo muy malo, el único que había.
Primero fueron los malabares con pelotas: Nunca pudo hacerlos con más de una a la vez.
Luego por fin el acto en la cuerda. Lo que él no esperaba es que en este circo usaban un paraguas para balancearse —y odiaba los paraguas. Y aprendió. Aprendió que cruzar cuerdas no era lo suyo. Ella esperaba que pasara eso. Aunque también esperaba que pasara algo más. Por cierto, ella aún no tenía ni una pluma. Él no se quejaba. Sólo de vez en cuando pensaba que ella podía tener frío. Luego la veía y la animaba a seguir au naturel.

Un día se puso el frac que usaba para los actos circenses, quizá para ganar confianza y creerse funambulista. Intentó cruzar. Él avanzaba y a ella le salió una pluma. Otro paso suyo, otra pluma de ella.
Él no quería caer en el precipicio. Ella no quería qué él cayera. Pero eso iba a pasar. Otro pasito, otras plumas.

Y cayó.

Cayó y cayó, el precipicio no acababa. Ella se aventó también, no tenía suficientes plumas aún. Lo alcanzó en su caída. Eso es todo lo que se dice.
Como es bien sabido, esos precipicios sin fin sólo son de quienes caen en ellos.


Un beso, Marichuy

QUANTUM dijo...

Champy

Si usted habla del amor como lo hace Britney Spears o Christina Aguilera es, por supuesto, irrefutable.

Saludos.

QUANTUM dijo...

Marichuy

Amar es combatir las dudas en el acto de decidir. Amar es arriesgarse ante lo desconocido.

Si viene el miedo que nos encuentre besándonos; entonces así, el amor, en un acto de insurreción irá más allá de cualquier dictadura.

[Bonnie & Clyde]

virgi dijo...

Ella lo pone a prueba, mientras lo espera.
Desnuda, para más peligro.
Besitos, Marichuy.

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Para ella el amor es un asunto que no requiere mayor artificio más que entregarse ella misma. Para él implica un riesgo terrible. Ella le aventó una naranja para que él despertara de su letargo y al verla desnuda se animara a triunfar sobre cualquier obstáculo je

La abuela frescotona dijo...

puede que él sea la imagen del macho florido seduciendo a la dama con sus proezas como lo hacen muchas aves...
el amor para mi es todo, corro, vuelo no me importa nada mas que solo estar con y en él, saludos Marichuy

marichuy dijo...

Gracias a todos por sus comentarios e ingeniosas historias.

Saludos