escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

julio 14, 2012

las ciudades que hemos perdido...


Cellista a las puertas de Bellas Artes. México, D.F., 2010 (foto de ®Sonia Jazmín Sanz)

«Somos las ciudades que hemos perdido», escribió un narrador mexicano. Deben ser varias las razones que hagan sentir que se ha perdido una ciudad, un país, que se es ajeno a su país, a su ciudad. Por ejemplo, la situación de violencia por la que atraviesa México ha orillado a miles de personas a abandonar su casa, su ciudad, su estado y hasta el país. He leído y escuchado testimonios de desplazados de esta guerra inútil sin poder evitar sentirse conmovida, asustada, dolida y enojada. Los que por razones distintas a la guerra y la muerte hemos crecido lejos del lugar donde nacimos, los emigrados por razones menos trágicas, hemos crecido sin saber bien a bien de dónde somos, con un distorsionado sentimiento de pertenencia y a la vez de abandono. No obstante, nada de lo que un provinciano recién llegado a la capital del país pueda haber sufrido se compara, ni remotamente, con lo que deben sufrir quienes han tenido que abandonar su ciudad natal, prácticamente huyendo, con tal de salvar su vida. ¿Cómo se les puedes pedir a esos seres que definan, y defiendan, el amor a la Patria? Imposible. Cuando estaba en la escuela primaria me enseñaban poemas de amor a la patria, esa entelequia que se supone debemos amar, defender y respetar por sobre todas las cosas [tal como invita el Himno Nacional mexicano, tan guerrero que en algunas estrofas recuerda a la Marsellesa]. Confieso que aquellas odas de amor patrio me parecían insufribles [quizá debo mi animadversión al hecho de haber sido elegida en más de una ocasión —¡yo que era penosísima!— para declamar alguno de esos cursis poemas en la ceremonia de honores a la bandera de cada lunes]. En mi descargo diré que al crecer encontré otros poemas libres de la solemnidad y la cursilería idílica de aquellas odas patrioteras. Poemas que bordan sin pudor ni melosidad una extraña relación de amor-odio con México y más específicamente con su capital, México, D.F. En esos poemas, creo, se describe, y descubre, un espacio menos etéreo, más físico y vital que aquella entelequia denominada Patria que poblaba los poema de mi niñez. En esos poemas no se jura amor a partir de una idea distorsionada del entorno, ni se rinde pleitesía a una belleza y grandiosidad inexistentes. De hecho, esos poemas parecen haber nacido justo de lo contrario: de la absoluta conciencia y aceptación del caos de ciudad en que vivimos. Los poetas asumen la poca belleza, el desorden, la caótica cotidianeidad de esta ciudad y a partir de esta aceptación bordan versos amorosos. Parafraseando a Borges, para esos poetas, como para muchos de quienes habitamos en la Ciudad de México, lo que nos une a ella no es el amor… sino el espanto. O más bien, nos une el amor y el espanto. Y cómo no quererla, si la pobre ha resistido tanto: desde la conquista y saqueo del invasor y sus 300 años de Colonia, hasta rebeliones, represiones, matazones (en 1968 y 1971), terremotos e inundaciones, gobernantes ineptos y ciudadanos desordenados y destructivos. Y pese a todo eso, y a muchos desastres más, ahí sigue, incólume, noble, aguantando todo. A ver hasta cuando…


Soy el llanto invisible
de millares de hombres.
Soy la ronca miseria,
la gris melancolía,
el fastidio hecho carne.

Yo soy mi corazón desamparado y negro.
Ciudad, invernadero,
gruta despedazada.

Bajo tu sombra, el viento del invierno
es una lluvia triste, y los hombres, amor,
son cuerpos gemidores, olas
quebrándose a los pies de las mujeres
en un largo momento de abandono
-como nardos pudriéndose.

___________
—Efraín Huerta, fragmento de Declaración de amor [acá, el poema completo: Declaración de amor/]


***

9 comentarios:

Darío dijo...

El poema es realmente hermoso de tanto requiebro.
Pero pienso, casi resignadamente, que es verdad, y sólo logra unirnos el espanto, y en eso es que la derecha nos lleva ventaja. Que ellos tienen bien en claro qué es lo que tienen que destruir. Esa es su misión primera.
Un abrazo.

QUANTUM dijo...

    Desde México, pasando por toda américa latina, hasta llegar a la hermana república de Argentina.

[Tequiero, País]

QUANTUM dijo...

    Una genuina revolución siempre será respaldada por un ejército de poetas.

QUANTUM dijo...

             Escribir. Té.

Deseo besarte y quiero escribirte. Quiero que me quieras y quiero quererte como tú deseas quererme. Llueve y soy vulnerable a la lluvia. Mi boca desea besar y no sé porqué surge este deseo; no sé porqué siento ganas de besar; no sé si es una virtud o una maldición. Tocar tu boca como quien toca ansioso una puerta esperando ser correspondido. Tocar tu boca y esperar tu respuesta. Besarnos. El beso como anfitrión y nuestras bocas como sus huéspedes. Besarnos, y en el beso perdernos en la infusión de los labios. Té de canela. Tomarnos así, un té caliente que haga hervir nuestros cuerpos. Perder la noción del tiempo y descubrirnos; tú con mi intenso semen caliente y yo con tus ricos jugos vaginales. INFUSIÓN.

[Toco tu boca]

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Uy ayer escuché un poema sobre México, casi me pongo a llorar, decía algo así, de amo esas mujeres FURIOSAS (lo dijo gritando) que no van a callar hasta que desaparezcan sus hijos desparecidos. Muy fuerte. Esto también es nuestro país, y muchos más

malbicho del fanzín dijo...

mira qué curioso, ayer mismo enlacé en mi blog a la declaración de odio de Efraín Huerta, pero antes de hacerlo me volví a leer con total apego la de amor, esta ciudad es así, nos provoca ese amor-odio desenfrenado... y su realidad nos lleva por las mismas cauces

dejo un abrazo

virgi dijo...

Un poema magnífico y triste, poderoso.
Hace tiempo que deseo viajar a tu país (no creo que vaya, cada vez cobro menos...), me atrae DF, las ciudades maravillosas que veo, las civilizaciones con restos impresionantes, un país al que sus gobernantes no ha sabido querer?
No sé, me apena mucho cuando veo la violencia, pero así vamos, querida Marichuy, pa' trás como los cangrejos.
Un abrazo grande.

La abuela frescotona dijo...

todo tu escrito me es tan familiar...
creo que en américa latina se volverán a gestar los grandes movimientos libertarios, esta vez la lucha no será contra los militares, los nuevos dueños del poder y de la muerte son los narcos, saludos Marichuy

Elperroverde dijo...

Curiosa esta tierra que llora y brama a la vez pidiendo cambio y estabilidad.
Me gusto el post.
Un saludo.