escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

agosto 10, 2011

me gusta palabrear...


 
Palabras, palabras, palabras... A las palabras se las lleva el viento… sólo lo escrito permanece, reza una máxima, proverbio o cómo se quiera llamar, acuñado en un tiempo en el que ni se soñaba con el mundo virtual del Internet. Adagio que aprendimos casi al mismo tiempo en que fuimos capaces de manuscribir las primeras frases de nuestra vida y que puede tener tantas connotaciones como formas de entendimiento existan: desde la más etérea y romántica, hasta una meramente patrimonialista como el coloquial "papelito habla".

Ahora, cuando cada vez se escribe menos en "papelitos" y más en medios magnéticos y se encuentra bien extendida la costumbre de "subir" esos escritos a la Web, nuestras palabras tienen (casi)asegurada la permanencia (casi)eterna. El casi pensando en un eventual cataclismo -no sólo informático- de dimensiones bíblicas, dicho esto sin ánimo catastrofista.

Es una perogrullada… pero, al igual que en los demás aspectos de la vida, esa permanencia virtual de la escritura tiene sus pros y sus contras. Cuando uno mira hacia atrás y ve lo que escribió en momentos de profunda soledad, melancolía o al ardor de una intensa pero efímera pasión (por mencionar algunas circunstancias) y, por si fuera poco, tuvo el atrevimiento de exhibirlo ante los ojos de un indefinido número de seres intangibles, a menudo no logra reconocerse en sus propias palabras:

¿cómo es posible que yo haya escrito algo así, tan almibarado, cursi, amargado, depresivo, oscuro, etc.?

se pregunta uno, entre incrédulo, molesto, decepcionado e incluso avergonzado. Y entonces, sobre todo si el despecho nos inunda al momento de la relectura, uno desearía que el viento también pudiera arrastrar consigo esas letras… por más escritas y reescritas que estén. Pero el viento, como la memoria, suele ser un gran traidor (diría Anaïs Nin) y ningún ruego escucha. Las queríamos escritas ¿no? Pues escritas están… y escritas se quedan. Y ya podemos oprimir el botoncito delete en el teclado de la computadora, mandando al limbo el texto de nuestros bochornos (y hasta la página web personal) y bailar un zapateado arriba de la memoria portátil. De nada servirá. En algún ignoto lugar del ciberespacio habrá una copia virtual de nuestro hoy renegado texto, lista para restregarnos las debilidades y exabruptos emocionales que hemos tenido... con la no leja probabilidad de que eso suceda en el momento menos apropiado. Esto sin considerar lo referido a su dudosa "calidad literaria".

Pero en contrapartida, y siguiendo con las perogrulladas, a veces uno quisiera que ese gran traidor soplara suave pero constante y nos trajera de vuelta ciertas (y entrañables) palabras que alguien nos dijo o escribió alguna vez, para acariciarnos con su sutileza, espontaneidad, sensualidad o ternura, cuando nos haga falta ser reconfortados y sin importar que ese alguien haya salido de nuestras vidas tiempo atrás.

Por ejemplo, hoy reencontré la cita que cierra este post y me sucedió que al leerla pensé en todas las cosas, palabras, sentires, de los cuales no ha dejado constancia escrita pero que alguna vez tuve, pensé, sentí y que ahora creo habría sido bueno guardar en algún sitio, amén de mi veleidosa cabecita, pues a veces no basta con lo no dicho, lo sobreentendido o lo aludido. A veces, hace falta un poco más. A veces, es bueno releer a otros y releernos a nosotros mismos, así sea sólo para constatar cuánto nos hemos reafirmado, contradicho, traicionado, transformado, retrocedido… etc.

En fin, seguramente esa manía de no querer dejar rastro de nada, ni siquiera una coma, debe ser tan patética como el empecinarse en dejar constancia de todo… hasta de los puntitos suspensivos…

«Lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobrentendido y la alusión». Ricardo Piglia.


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13 comentarios:

Jo dijo...

pero también al ver nuestras peroratas y cosas escritas en protones... te hace sentir que del todo no fue tan malo liberarlo

me ahorre psiquiatra
terapias y ... creo que tengo un puñadito de lectores y amigos virtuales que me han dado un punto de vista, carcajeado y hasta me atrevo a decir que coincidido conmigo...

benditos blogs

Pickpocket dijo...

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La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre estupenda, amiga.

Saludos y un abrazo.

Anónimo dijo...

awesome blog, do you have twitter or facebook? i will bookmark this page thanks.

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El Joven llamado Cuervo dijo...

Es desesperante. Lo que escribimos puede estar en cualquier parte del mundo.
Viéndolo románticamente, quizá estemos en un regreso a aquellos tiempos en que el arte era propiedad del pueblo. Quizá, sólo seamos juglares perdidos en el espacio éste...

MauVenom dijo...

En este momento de mi vida me encuentro en una fase en que desconozco todo lo que he escrito

voy del asombro a la pena, del absurdo al coraje y francos 'en qué demonios estaba pensando' pasando por 'esto está mal escrito'

... pero Jolie tiene un punto válido y no es el de la terapia, es el de reconocer lo que fuimos y lo que hoy somos...

me pregunto ahora lo que seremos mañana.

Kiss

virgi dijo...

No veas las vergüenzas que me cojo cuando leo escritos de...no creas, no mucho, no...hasta de poco tiempo...
Y no he querido volver a releer cuando gané un premio por unos poemas de juventud, imagínate!
¿Cómo no comprenderte?
Besos, Marichuy

Marcelo dijo...

Si lo importante es lo que no se cuenta, me guardaré todo lo lindo que pienso de ti

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Después de un -me siento incapacitado para el amor- sea lo que sea que eso significa, corro a tu blog para leerte y encontrar alguna salida, alguna lectura que me lleve a otros pensamientos mientras se aclaran mis ideas y mi corazón recobra la calma. Creo que nadie más que uno mismo, sabe lo que hemos crecido, las batallas que hemos librado para estar aquí. Un placer, como siempre, leerte.

George LLS dijo...

Despreciamos el agua pues la percibimos abundantísima. O el aire, o el tiempo. Atesoramos en cambio el oro, los diamantes y todo aquello que se nos vende como escaso...

Es un principio básico de economía. Las palabras, los libros, los textos, cuando eran escasos, frágiles, finitos, susceptibles de pérdida irreparable, se constituían en elementos valiosísimos. "Descubrir" un texto inédito, sea de un autor entrañable, de nuestra madre o propio, se revestía siempre de magia...

La promesa de la palabra digital, imperecedera, inmutable, eterna, si bien tiene grandes bondades, corre el sutil riesgo de perder valor... Pues todo lo que "abunda" es despreciable...

Quizá por eso es bueno olvidar, dejar pasar, perder... Pues sólo así valoramos más lo poco que permanece...

Abrazo Marichuy!

G.

GAB dijo...

Creo que mientras no haya otro medio de guardar mundos imaginarios y posibles mas asequibles que la palabra (escrita, hablada, digital) habrá que "comunicarse" por este medio. Lo bueno de la palabra digital (creo) es que esta rehaciéndose constantemente lo que no pasa con los libros, volúmenes, obras completas. Flaubert imagino que un día daría a la imprenta sus obras completas y ya no escribiría una coma mas. Hay muchas cosas ligadas a la re lectura, salvo cuando se trata de otros, otras, en ese caso siempre es recomendable.

Abrazotes!!

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Cuando me releo pienso Dios que triste he estado, que horror, que bueno que escribo, si no seguro ya no andaría por aquí. Pero la verdad es que cuando estoy contenta esccribo poco

El Poeta Maldito dijo...

Siempre depende desde el crsital por donde se lo mire (y trate).

Por mi parte siempre escribo primero en cuadernos antes de subir cualquier cosa. Y con el tiempo ya tengo un archivo propio que cada vez se va extendiendo. Lo que decía es depende de como trate cada uno la situación, para qué y por qué escribe, es un buen ejercicio, natural, el de escribir y los medios tecnológicos, de alguna manera creo que terminan favoreciendo esta práctica, hasta el hecho de escribir un mail es en parte saludable.

Saludos.