escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

abril 28, 2011

hablando de ridículos, calores e imaginación…


querida imaginación

Hablando de ridículos, calores e imaginación… qué ganas de ponerme en huelga de hambre a las puertas de la embajada rusa, a ver si el camarada Putin se apiada de mí y me invita a pasar una temporada en Siberia. Nomás en lo que pasa esta ola de calor y, desde luego, no en un Gulag*/. Lo malo es que por más cursi que sea, tengo un cierto sentido del ridículo que me impide llegar a tanto. Decía una amiga (que no había leído a Cioran) que hacer el ridículo más de una vez en la vida era algo –casi- inevitable. Y ante este hecho, lo mejor era disfrutar el hacerlo, evitando auto-recriminaciones a posteriori: "piensa que será el oso de tu vida, así que gózalo". Supongo que a lo largo de mi vida he hecho más de un oso, pero ahorita recuerdo, con particular pena, los bailables del día de las madres en la escuela primaria. Pocas cosas más estresantes para mí. A una edad en la que desconocía el significado de la palabra estrés, ya tenía muy desarrollado el sentido del ridículo, y el que los maestros me obligasen a vestirme con esos recargados atuendos para luego bailar delante de todo el alumnado, acompañado por sus madres, era más de lo mi joven humanidad podía resistir. Y esa fue mi némesis desde primero hasta sexto grado de primaria. Creo que con eso ya di un buen adelanto en la expiación de mis ulteriores pecados

El calor me altera el estado de ánimo, el funcionamiento psicomotriz, la capacidad de respuesta neuronal. Después de caminar mucho bajo el candente sol, siento que mis neuronas se apelmazan, se atontan, se aletargan. Que, si pudieran, de una vez se echaban a dormir. ¡Cómo hace calor! Pero ya no me quejaré… tanto. Ayer leí que en algún lugar del desierto sonorense la temperatura había llegado a los 45° C y nosotros en el D.F. con 30° C ya estamos que no podemos.

La imaginación, madre de la invención, necesita de estímulos  pero éstos suelen ser caprichosos y dados a esconderse, cuando no a escasear. O tal vez no sea escaseo, simplemente uno no los pesca en el momento debido. A veces me gustaría inventar sin pudor y relatarlo como sucedido Por supuesto, hablo de relatos vivenciales no de los ficticios. Inventarme viajes, amores, situaciones no vividas, y presentarlas como reales. Narrar mi deambular por las callejuelas de Samarcanda, como si de veras hubiera estado ahí. En «Dios es redondo» Juan Villoro cuenta las hazañas de un cronista de futbol brasileiro durante el Mundial de Francia. Según Villoro, el hombre en cuestión le ponía tanta imaginación a sus narraciones… que ni falta le hacía estar en el estadio (pasaba más tiempo en Galeries Lafayette que en el estadio de Saint Denis) durante las 'transmisiones en vivo'. Pero que en vez de odiarlo, sus colegas terminaban admirados ante su desbordada capacidad de inventiva y la pasión con que narraba encuentros nunca presenciados. Ya no recuerdo qué escritor latinoamericano dijo que un relato -bien contado se entiende- de hechos sucedidos no es tan digno de admirar como aquel que cuenta como vivido algo que jamás sucedió. Últimamente he pensado mucho en eso, en inventarme una historia así y presentarla como real. Pero al último momento me arrepiento, me parece demasiada deshonestidad de mi parte. Así que no me quedará más que seguir contando mis divagaciones como lo que son. Sin vender verdades por mitades ni mucho menos. Nada de venir a contar de mi caminar por el desierto del Sahara durante la reciente Semana Santa, en compañía de media docena de hombres magrebíes increíblemente sensuales y candentes. Lamento decepcionarlos. De eso no contaré.
J  J



*/ Con motivo de la boda real inglesa, una chica mexicana -al parecer educada en la cursilería del Hola! y las telenovelas de Televisa- tuvo la ocurrencia de ponerse en huelga de hambre frente a la Embajada Británica… en demanda de ser invitada a la boda del año. [Obvio, los británicos dijeron no a semejante estupidez]. De ese nivel estamos en México.

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Post Scriptum: (Eso pasa cuando uno no escribe claro). Cuando dije que me cohíbe inventar historias, NO hablo de la ficción. Ficción he escrito. A lo que me refiero es a inventar y hacer pasar como vivencias reales -en primera persona- una serie de sucesos, desde los más afortunados hasta los más terribles. A vender como propios, y ciertos, hechos falsos en relatos Reales, NO ficticios. Desde luego que puedo inventar, pero eso es ficción no un relato real. A eso me refería: a que mí me cuesta -a diferencia de muchos que no tienen empacho en hacerlo- decir que hice algo que no hice, que YO Marichuy, no un personaje ficticio inventado por mí, fue a tal parte y convivió con X o realizó tal hecho, sea heroico o ridículo. Como inventar que un viaje a China puedo hacerlo, pero no para venderlo como real. Espero haberme explicado: Inventar una historia es una cosa, mentir otra. Creo.

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19 comentarios:

Jo dijo...

y solo semejante estupidez pasa... jaja deportada por no reparar en llevar demasiado dinero y no poderlo justificarlo

una perla mas que se le añadir;a a la boda real


+crees que el frio siberiano es suficiente*

no resisto este clima pero no es para tanto
a menos que me vaya de luna de miel

ja

karenina dijo...

me imagine leer tus travesías...esas historias por el Sahara...divagaciones con más colores, ni modos será para la próxima...por lo pronto le dejo un abrazo totalmente caluroso desde el sur del país, que aquí marichuy aquí si es calor...!

virgi dijo...

La imaginación nos sirve, entre otras cosas, para estar en lugares que no son donde estamos. Y si algún día llegamos a ellos, muy posiblemente, ya no serían como nos los imaginamos.
Aún sabiéndolo ¿quién nos quita el placer de pasear por la avenida de columnas de Palmira?
Estamos en ello, así somos, querida Marichuy.
Imagino que te abrazo bien fuerte.

La abuela frescotona dijo...

creo Marichuy que tus historias "creadas" serían tan interesantes, como algunos echos de tu vida. Deja andar la fantasía, e inventanos una historia, te abrazo estimada amiga mia

Curiyú dijo...

Quiero que te inventes una historia. Prometo ser el primero, de esta parte del planeta, en comprarla.
Y si con 30 grados te estás muriendo, vente para el Chaco, y te daremos unos cuantos calores adjuntos al del impiadoso sol.
Un abrazote!

Julio Flomar dijo...

El sentido al ridículo es necesario. En parte por él uno se da cuenta qué es lo que se gusta hacer, o sea: en qué no lo necesita y lo puede ignorar casi completamente. Bien dice tu amiga que todos terminamos haciendo el ridículo en algo. Y quizá al hacerlo uno termina inventándose o encontrándose una nueva vida. El perder el miedo a hacer el ridículo no es garantía de no hacerlo, tampoco asegura que se dejará de hacerlo algún día. Cuando por fin uno ya no se siente tan rarito ante los ojos ajenos y propios gracias a esa cosa indefinible llamada talento (por lo menos indefinible para mí) pues uno disfruta bien y bonito. Más o menos como tú al escribir cosas intensas, tristes, calurosas o chistosas.
Tú, creo, ya no te detienes ante una pantalla en blanco por culpa de tu sentido del ridículo, te detienes por límites que te encuentras. Eso de no-escribir-autoficciones-pasándolas-por-verdareras es interesante por lo de "me parece demasiada deshonestidad de mi parte." Algo te intrigó y si tuviera que apostar diría que en algún momento las escribirás. Estoy tan seguro de mi apuesta como si te dijera que bailes al ritmo de http://www.youtube.com/watch?v=HIFoKc44YMQ te quedarías helada. ¿qué no?

(y eso de quedarte helada tal vez no sería tan malo con este pinche calor).
M M M

Saludos

ps ¿conoces a Álvaro Enrigue? A veces me da la sensación de que sus cuentos - por lo menos algunos - parecen autoficciones tan bien hechas que no sé qué no es real. Y no creo que a él le importe lo que crean sobre eso sus lectores. (no por eso menos auténtico ni deshonesto). Creo.

tnf25 dijo...

Bueno es que el calor a todos afecta, te juro que a mi me pone en dolor de cabeza la mayor parte del tiempo, pero volviendo a hacer el oso, nunca pensé en disfrutarlos, pensando que será el ridículo de la vida, pero desde ya, me pongo en un humor suave y los disfruto, que en mi es recurrente.

W dijo...

Mi Chuyis...

Yo pensaba lo mismo que tú de aquellos infernales festivales... pero la vida me fue llevando por caminos en los que he adoptado al ridículo como método de formación...

Además (y me voy a ventanear)... la edad te va haciendo inmune... jajaja

Del calorcito rico... ya sabes qué pienso... mi más sentido pésame...

Y de la inventada... tampoco podría hacerlo... no me sale!!!

Besos

Gonzinko dijo...

Me da calor dejar un comentario... No imagino que decir... Es que tengo miedo de quedar en ridiculo. Saludos

José dijo...

JEJEJE, Que risa el comentario de Gonzinko, solo le falto abordar lo de la ficción pasad apor real y hubiera hecho un exclente resumen de respuesta.
Pero como a mi no se me da la síntesis, primero te digo que acá en en un remoto pueblito de Veracruz, llegamos a estar a 46° así que me da risa ver como te insolas con 30, así que de invitarte a la playa un día, ni pensarlo sería un Marichuycidio.

Entiendo lo de la ficción hecha pasar por real. Pasa q veces que habemos personas que contamos nuestra vida con tantos emoción, que le vamos agregando detalles para darle más emoción o para subsanar huecos que perdió la memoria y al final terminamos creyendolos, haciendolos parte de nuestra realidad.
Pero de eso a inventar toda una historia completa, pues si ya hay una enfermedad de pormedio, no se si se llame mitomanía, pero si que existe y es más común en los mundos cibernéticos, porque es más fácil decir y sostener las mentiras.
De los bailes de la escuela, aún no supero cuando me vistieron de pollito en el kinder, jejeje. No cierto ya lo había olvidado. Como dice W, la edad nos va generando inmunidad contra el miedo al ridiculo, ya no necesito tragos para bailar o entonarme unas canciones ajuaaaa.

Un abrazo Marychuy, se extraña tu presencia constante en la red.

QUANTUM dijo...

"El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes."
    -Winston Churchil-

La "Boda Real" muestra que la monarquía conoce bien a su gente. Es, pues, aplicable: "dadle pan y circo a la plebe y apaciguarás sus ansias de rebelión". Y es así que se obtiene un pueblo voluble, manejable. Felipe Calderón hizo lo propio con el bicentenario, por ejemplo.

Cambiando de tema. Cuando uno no puede estar con su persona favorita entonces opta por hacerse realidades alternas. Y esque cuando uno está enamorado no le importa el qué dirán del propio ridículo. Creer que somos resultado -y olvidar que seguimos siendo proceso- de una evolución humana, eso sí me parece ridículo.

Confieso que de televisa lo único que me gusta son sus cápsulas de: Imaginantes. Esto, en última instancia: Lo bueno de lo malo.

Y cursi como soy, me gusta ver los amaneceres y atardeceres, porque me hacen recordar que hasta en el propio infierno se puede encontrar un fragmento de amor.

Marichuy, es viernes. Disfrute el día.

DE MIS PASOS

Stanley Kowalski dijo...

Veo que el calor no te sienta, no te invitaré a la Polinesia...

Esta boda ha alterado a la gente de manera poco convencional, por decirlo de una forma elegante.-

BESOTES QUERIDA MARICHUY!! BUEN FINDE!!

HATOROS dijo...

¡QUÉ DIFERENCIAS!
ME ENCANTA EL CALOR NO ME IMPORTA HACER EL RIDICULO Y NO ME GUSTA MENTIR. PERO CUANDO LA IMAGINACIÓN SE DESBORDA ¿ES MENTIRA O PUEDE SER VERDAD EN OTRO MUNDO, EL DE TUS PENSAMIENTOS?¿POR QUÉ NO SON VERDAD?
MIRA LAS HORMIGAS DESDE TU ALTURA Y ¿PODRÁS CREER QUE ERES DIOS?
JODER ¡QUÉ BUEN BLOG!
GRACIAS Y PASO A SEGUIRTE ABARAZADAMENTE

HATOROS dijo...

LO DE LA BODA ME VALE MADRE

La abuela frescotona dijo...

QUERIDA AMIGA, NO CONOCÍA EL POEMA QUE DEJASTE EN MI BLOG, ES TAN CIERTO SU CONTENIDO...
GRACIAS MARICHUY

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Qué es la realidad???? la ficción??? si lo imaginamos ya lo hicimos real, je. Bueno eso digo yo. Un placer leerte

Dora Ku dijo...

Querida Marichuy: Si no me has visto últimamente por tu blog, y desde luego por el resto de los blogs de mis amigos, es porque fui contratada por Obama para ir a cazar a Osama (que chistoso, por una letra). Pusieron a mi cargo una tropa bastante nutrida, de 60 fortachones soldados, todos bien dados y guapísimos. Lo malo es que lo que tenían de guapos, lo tenían de tontos, porque a la hora de entrar yo dije: "¡a la derecha!"y todos se fueron a la izquierda, de modo que entré solititititita a los aposentos de Osama, que por cierto se estaba regocijando con una chica y se puso furioso con la interrupción, pero yo aproveché mientras se ponía el pantalón, para lazarlo y hacerlo caér, luego lo amarré y .....Entonces desperté.
Bueno....La verdad es que no había entrado a internet poque se murió mi antiquísisma PC, pero ya me tienes de regreso, trabajando con una pinchuirrientita compu,pero al menos sirve.
¡Que felices van a ser los gringos a partir de la muerte de Osama!.....Eso dice el inteligente presidente Obama.
Con mucho cariño:Doña Ku

Clarice Baricco dijo...

Y me quedo pensando que no existes y que me has engañado, jajaja..no, sí existes en tu historia. ¡Oh! Sonreí al leerte. Y sí, los festivales maternales son horrorosos.
Abrazos.

Kyuuketsuki dijo...

Sobre la loca de la embajada ya se han escritos muchos y muy buenos artículos. Mi opinión sale sobrando.

Solamente quiero dejar constancia de que el calor tan desgraciado que hay en esta época no es de humanos, snif. Yo no funciono en temperaturas superiores a los 27°.