Quedaríamos para siempre curados de lo novelesco si, para pensar en aquella a la que amamos, intentáramos ser el que seremos, cuando ya no la amemos.
Marcel Proust, "Sodoma y Gomorra"
Mujeres y hombres, supongo, casi siempre tenemos por ahí un ex. También supongo que me dirán y con razón, que en realidad hay más de uno. Pero yo no me refiero a la lista de todos los hombres/mujeres con los que hayamos tenido alguna relación romántica/amorosa/sexual. No. Yo me refiero a EL EX, que vendría siendo el par de “El amor de nuestra vida”, o sea “El ex de nuestra vida”... y que pueden ser el mismo, pues según dicen uno casi nunca se queda con el amor de su vida.
Sigamos suponiendo: estamos, una fiesta en la que medio nos aburrimos; puede ser una boda, o cualquier celebración similar, semi-formal, con música, alcohol, muchas parejas... pero nosotros, por alguna razón fuera de nuestro control, tuvimos que acudir solos a tal evento -algo que encarna de por si harto valor. El caso es que se trata de una de esas fiestas llenas de gente a la que no conocemos; una de esas fiestas a las que tenemos que asistimos por mero compromiso. Y de pronto, cuando nuestro aburrimiento no puede ser mayor, nos topamos con “EL EX de nuestra vida”. Con ese que nos rompió el corazón y del que salimos huyendo como quien corre por su vida; ese del que cortamos todo contacto, incluyendo a casi todas amistades en común. Incluso, si la cosa fue a mayores, es posible que nos hayamos cambiado de casa, colonia, ciudad, etc. Obviamente al sujeto no lo hemos visto en varios años, tantos que hasta creemos que hace rato lo superamos. El caso es que nos lo encontramos y él también está solo. Y al verlo, horror de horrores, caemos en la cuenta de que vivíamos en el error, pues no lo hemos superado del todo y quizá, él tampoco... porque a veces no es la falta de amor lo que separa o hace infeliz a una pareja.
¿Cuál sería nuestra reacción? No estoy bien segura. Pero imagino que si yo me encontrara con Él, intentaría aparentar calma y cordial indiferencia, entablando una conversación amable, pero con una cierto distanciamiento, que no excluiría, desde luego, mostrar cierto interés, preguntar cosas típicas, si continúa con tal o cual afición, o por su padre, o por el estado de salud de su increíble abuelo etc. Y así... hasta donde la templanza aguante, porque aunque no se trata de volver a salir corriendo, tampoco significa quedarse ahí por horas charlando, removiendo recuerdos y exponiéndose a situaciones que ya no se puedan controlar.
Eso en el plano meramente hipotético. Pero.... ¿y si las circunstancias nos conducen hacia esas situaciones no previstas? ¿que tal que sin querer queriendo acabamos en la cama con él? Podría ocurrir; digo, no creo que sea algo que solo sucede en las películas. Y eso no sería realmente una catástrofe. No. El meollo sería el después de, pues temo que seguramente vendríamos a concluir lo mismo que concluíamos en el momento de aquella separación: la cosa nunca va a funcionar...
¿Por qué? Quien sabe, antes pudo ser la inmadurez, juventud, falta de experiencia, temores. Ahora, pueden ser la demasiada experiencia; otra pareja a la que no se ama tanto pero con la que si funciona la relación; la menor juventud pero casi con la misma inmadurez y, hasta mismos temores... o peores. A saber. Lo mejor sería que no ocurriera, pero si así fuese, no olvidemos lo que dijo alguien: "es bueno recordar... pero sin desandar los pasos andados".
Y toda esta novela, que bien me pudo pasar, es al mismo tiempo casi la linea argumental de una interesante e inteligente película, Conversations with Other Women (2005)- que vi el sábado pasado y con la cual, muy a mi pesar, me identifiqué en más de un sentido. Una pelicula un tanto diferente de lo usual en lo que a las historias de encuentros y desencuentros amorosos se refiere: Aquí no hay pretenciones de filmar la pelicula de la década, debió tener un costo muy modesto en comparación con lo que habitualmente se invierte en la industria cinematográfica gringa; podría decirse, además, que casi no ocurre nada. Y sin embargo, el resultado es un film sumamente atractivo -uso de pantalla dividida todo el tiempo-, que logra la atención del espectador sobre los irónicos diálogos y lo que estos encierran, en el transcurso de esa larga conversación sostenida entre un hombre y una mujer que se encuentran en una boda. Ella es la otra [Helena Bonham Carter-] y es también, la ex de la vida de él [Aaron Eckhart-]; dirige Hans Canosa-. Ah... y siendo un film estadounidense, está aderezado con canciones pop en francés e interpretadas por... Madame Sarkozy, - Carla Bruni - "J'en Connais.
En el link de abajo hay una reseña publicada hace más de un año, pues la pelicula se exhibió en la Cineteca Nacional durante una muestra internacional y solo hasta ahora ha tenido corrida comercial -tres años después de su producción, lo cual denota que este no es un típico producto hollywoodense.
Foro – Conversando con la otra D: Hans Canosa. P: Gran Bretaña-EUA, 2005. G: Gabrielle Zevin. F en C: Steve Yedlin. M: Jeff Eden Fair y Starr Parodi. Música: Canciones varias de Carla Bruni y Rilo Kiley. Con: Aaron Eckhart (hombre), Helena Bonham Carter (mujer), Brian Geraghty (novio), Brianna Brown (novia), Erik Eidem (joven), Nora Zehetner (mujer joven), Olivia Wilde (dama de honor). Prod: GordonStreet Pictures, Ram Bergman, Bill McCutchen, Kerry Barden. Dur: 84 mins.