escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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agosto 21, 2008

Castidades en pleno éxtasis...

Primer tiempo. Santa Teresa de Jesús. Mucho se ha discutido y escrito en torno a la famosa escultura del artista italiano Gian Lorenzo Bernini, Santa Teresa in estasi (1645-1642) -ubicada en el interior de la iglesia romana de Santa Maria della Vittoria. Según cuenta la historia, poco tiempo después de su inauguración, la obra empezó a ser objeto de especulaciones debido a su supuesto carácter blasfemo o transgresor; pues para algunos de sus críticos, que no detractores, la Santa española más que presa de un éxtasis celestial, parece estar extasiada de… amor carnal; estar en pleno orgasmo mientras siente el dardo de amor divino que porta un hermoso y joven ángel... oficiante de cupido.


La primera vez que contemplé esa escultura, quizá influida por lo leído, visto y escuchado, no pude evitar una blasfemia, pensando que si ese era el efecto que producía el amor divino… la vida monacal no podría estar tan mal. Blasfema o no, ya no está aquí el buen Bernini –a quien a la larga, su obra más famosa y encumbrada acabaría por acarrearla descrédito- como para preguntarle que fue exactamente lo que quiso reflejar con su obra, si el amor casto y celestial que experimentaba Santa Teresa hacia Dios; o si bien, quiso jugar con esa dualidad del éxtasis de amor celestial-carnal.




Segundo tiempo. Éxtasis enclaustrado
Y resulta que hace poco tiempo me reencontré con un viejo libro de relatos amorosos del escritor mexicano René Aviles Fabila y ahí, un pequeño cuento me hizo recordar a la hermosa escultura del artista italiano. Pero al contrario de la ambigüedad de la obra sacra, Áviles Fabila sin ningún simulación entrega un breve relato erótico que habla del sufrimiento de una novicia quien se debate, en el encierro de su celda conventual, entre los deseos de su carne joven y los deberes de la castidad y ascetismo... a que debe sujetarse mientras transita por los insondables caminos del Señor... caminos y deberes para los que, bien lo sabe, no tiene verdadera vocación:


Confesiones de una mujer solitaria
"Nuevamente he sido acosada por sueños eróticos, punzada por ellos. De nada me han valido los esfuerzos por alejarlos. Parece no haber cura o remedio. Noche tras noche vuelven. Pienso en hombres desnudos y en violentas escenas sexuales. Al final despierto humedecida. De día trabajo incansable: fatigo mi cuerpo con tareas físicas y mi mente escribiendo sin cesar. Procuro no traer a mi mente seres masculinos, lo mismo que de mis lecturas he alejado cualquier tentación. Los rezos no me sirven, tampoco la confesión. En cuanto caigo rendida de sueño, que supongo reparador, comienza la tortura. Una y otra vez soy violada, tomada, desgarrada. Y gozo hasta que la luz del día me trae el arrepentimiento. Si tuviera valor, me lanzaría de lleno al mundo terrenal al que parezco pertenecer. Dios sabe de mis dudas. Pero no lo haré; estoy destinada a la odiosa espiritualidad y a la soledad del claustro. Trataré, al menos, de encontrar alivio en la literatura, en la poesía, de ocultar esas pasiones que me queman, me consumen lentamente, y que siempre he deseado se conviertan en una soberbia realidad"
[René Avilés Fabila]



Que pasen un extasiante y divino fin de semana


Carl Orff - «O Fortuna!» from cantata «Carmina Burana»