escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

noviembre 08, 2012

comunicándonos...

El auge del Internet y, más recientemente, de las redes sociales ha venido a cambiar casi por completo no sólo la forma, amplitud, velocidad y variedad con que nos informamos —y desinformamos—, sino también la manera en que nos relacionamos/comunicamos… e incomunicamos. Olvidémonos de la forma en que han cambiado la emisión y recepción de noticias, así como repercusión que esto ha tenido en los medios de prensa tradiciones. Hablemos de otros medios, por ejemplo la comunicación epistolar, la escritura de cartas. ¿Aún acostumbran escribir cartas, de amor o no, en papel bond y tinta color azul marino o negro, para después meterlas en un sobre, poner los timbres postales y llevarlas a la oficina de correos, deseando que el destinatario las reciba lo más pronto posible pero a sabiendas de que no será así (al menos no en México)? Sé que debería estar agradecida porque ahora, en vez de semanas, las cartas nos llegan segundos después de haber sido enviadas. Y sí, es de agradecer vivir en la época donde la comunicación es tan veloz. No obstante mi agradecimiento, algo me sabe distinto en las misivas virtuales. Será que en el fondo soy una cursi decimonónica. Eso sí, con todo y mis añoranzas escribanas, no dejo de admirarme ante la grandiosa posibilidad de comunicarnos en el día a día, en la misma ciudad, país, continente o de un lado del mundo al otro, en tiempo récord. Sin duda, uno de los más grandes e impagables adelantos de la tecnología moderna la transformación de las formas y medios de comunicación.

Pero —siempre hay un pero— esta nueva forma de comunicarnos/interrelacionarnos de pronto ha venido a adquirir proporciones de comedia hollywoodense. Sin ir más lejos, hace unas semanas…

A eso de las 15h45 de un lluvioso sábado de agosto de 2012, entré a un restaurante de comida italiana para comer con mis primos. Cabe decir que para quien acostumbra comer a diario a las 14h (la costumbre es más fuerte que el amor, dijo JuanGa), las 15h45 es tardísimo. Con este antecedente, antes de entrar al restaurante ya me estaba saboreando los fetuccinis con hongos de lluvia que había decidido comer sin necesidad de ver la carta. Mientras caminaba a la mesa donde ya me esperaban, con todo y mi hambre, echaba un vistazo al lugar. El restaurante lucía lleno, con mesas ocupadas por dos, tres, cuatro personas. Comensales disímbolos, tal vez más parecidos de lo que ellos pudieran creer. Sin necesidad de fisgonear demasiado, tres mesas, además de aquella a la que me dirigía, destacaban ante mis ojos. De las cuatro, tres (si yo fuera una observadora acuciosa, quizá habría descubierto que no eran las únicas) estaban ocupadas por hombres y mujeres cuyo rango de edad debía andar entre los 25 y los 35 y la cuarta, por lo que parecía una familia: padre y madre y dos hermanos. Característica común en las cuatro mesas: ninguno de sus ocupantes estaba comiendo. En la mesa ocupada por la familia, el padre leía alguna sección del periódico Reforma y la madre un libro forrado de negro que lo mismo podía ser la Biblia que una novela, mientras sus hijos, ambos hombres, interactuaban cada uno con su respectivo iPhone (no sé si facebookeando o twitteando); en la siguiente mesa, dos mujeres y un hombre: él entretenido con su Smartphone y ellas leyendo, cada quien en su ejemplar, 50 sombras de Grey; en la tercera mesa, un matrimonio joven con un bebé, ambos leyendo: él en su Samsung Note y ella… 50 sombras de Grey. Finalmente, la mesa de mis primos: ambos entretenidos leyendo, él con Justine del Marqués de Sade y ella, adivinaron, con 50 sombras de Grey.

Más allá del mal gusto literario que signifique que cuatro mujeres (tal vez hasta la señora madre la leía, sólo que para disimular su placer culposo había forrado su ejemplar) leyeran, en el mismo restaurante y a la misma hora, 50 sombras de Grey (según Salman Rushdie junto a 50 Sombras de Grey, la saga Crepúsculo es "alta literatura", algo exageradito, yo no me he atrevido a corroborarlo), es de llamar la atención que hombres y mujeres se reúnan para comer y mientras la comida les es servida… prefieran entretenerse con su Smartphone o su Tablet, leer el periódico, un bestseller gringo o una obra maestra de la literatura, sea en papel o en un Kindle, en vez de platicar con sus acompañantes: padres, amigos, parejas, compañeros de trabajo o hermanos. Posmodernidad que le llaman…

Gracias al cielo, cada vez tenemos mayor acceso a más y mejores medios de comunicación no tradicional. De lo contrario, nos veremos forzados a decir algo más que esta boca es mía al comensal de al lado mientras esperamos la sopa... 

***

12 comentarios:

malbicho del fanzín dijo...

se veía venir desde que los celulares sólo funcionaban como teléfonos (ay, qué tiempos señor don simón!), ya en ese antediluviano tiempo los comensales se entretenían por separado hablando con los no presentes, ahora con todas las nuevas tecnologías de comunicación, la comunicación que se prioriza es la virtual (para qué limitarnos si puedo arrobarte junto a otros seis desconocidos comunes?, total, si de verdad quieres privacidad puedo agregarte al whatsapp, y si realmente necesitas hablar de frente nos vemos en el skype)

lo de las sombras de grey nos lo tenemos bien ganado: aplaudimos que los adolescentes por fin leían, sin preocuparnos de que lo hacían con harry potter, luego ya nos empezó a dar miedito que se siguieran con crepúsculo y sus vampiritos lights, pero seguimos sin hacer nada radical para poner un remedio (como una quema de libros o algunas centenas de extracciones oculares en plazas públicas), de ahí a la opacidad bedeseamera sólo había un pequeño salto -hacia atrás-... es culpa nuestra

Pickpocket dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que dices Marichuy aunque... ¿Y si con quien te comunicas por los listófonos y demás chunches es no sólo con quien quieres estar realmente, sino con quien estás realmente?
Cosas posmodernas. Sólo por eso las agradezco.

Un beso

marichuy dijo...

Malbicho

Tienes razón, se veía venir: si cuando los teléfonos celulares servían "sólo para hablar", ya había quienes no lo soltaban ni para ir al baño, ahora que hacen tantas monerías -e incluso sirven para hablar por teléfono-, es de entender que no puedan vivir sin él. Lo cierto es que estos adminículos causan adicción.

Lo de Grey, imagino que sí. A mí lo que me sorprende es el rango de edades. Ese día todas eran jóvenes, pero me ha tocado ver (en el bus) a mujeres bastante más grandecitas leyendo esa cosa.

En lo que NO estoy para nada de acuerdo contigo (je) es en que ningunees a ‘Harry Potter’. Ahí sí, y no me siento Rushdie, ya quisieran no sólo las autoras de “50 sombres de Grey” o “Crepúsculo”, sino muchos otros escritores tener la imaginación desbordada, la capacidad de crear atmosferas y sensaciones que tiene la autora de “Harry Potter” (en especial los primeros 5 libros). Tú perdonarás, pero Harry Potter vale más la pena que un montón de novelitas posmo escritas por adultos posmo. Además de que quizá no sea justo comparar una lectura ‘para niños’ con una novela para adultos. (aunque, visto lo visto en estos tiempos, es más difícil lograr la atención y el asombro de un niño de 12 años… que en una mujer de 30. Ergo, punto para J. K. Rowling. :P )

Abrazo

marichuy dijo...

Pickpocket

Tienes razón, esos casos también existen. Y bueno, hay que decirlo: me faltó mencionar a otro grupo: los que comen solos. Ellos, claro, se acompañan con un libro, periódico, revista, tableta, listófono, etc.. Y nada hay que observar ahí. Mi observación era únicamente sobre quienes se reúnen a comer, tomar café, la copa, y no pueden despegarse de sus adminículos.

Un beso

Champy dijo...

Posmodernidad u Evolución o como lo quieran llamar……la Humanidad padece un proceso de deshumanización tremendo, donde es más fácil y cómodo interactuar (de la manera que se prefiera) virtualmente con un “desconocido” del cual solemos desinteresarnos por su cara, su aspecto, ah pero como nos interesa su opinión!
Mientras que al de a lado, pareja, amigo, hermano padre o madre, que hueva, está ahí y ni como rehuirle, pero normalmente uno no los elige…ni a las parejas.
En sociedades como la nuestra, aferradas a cumplir patrones y modelos antropológicos obsoletos, es preferible estar a miles de kilómetros de distancia en esencia, que mostrarnos de frente y tal cual. Vivimos en un mundo inundado de falsas expectativas, que a fuerza de asombrarnos acabamos temiendo no llenar un papel, no cumplir un rol.

Ay de aquel que ose ejercer su libertad.
La libertad de asociarnos, la libertad de leernos, la libertad de manifestarnos, la libertad de comunicarnos, la libertad de amarnos.
Y hasta la de mandarnos a la chingada.

Seguro es de otro planeta.

2046

Georgells dijo...

¡Hola Marichuy!

Como bien sabe, ando ahora viviendo un período de "estudihambre" en otro continente, con lo cual, carezco de comunicación electrónica cuando estoy comiendo en la cafetería de la biblioteca. La gran mayoría de quienes ahí nos encontramos estamos en situación similar. ¿El resultado? Charlas amenas, a veces explosivas, a veces entrañables, pero siempre interesantes.

Dice un profesor por aquí que "las tesis se hacen en la cafetería", no por que sea fácil escribirlas ahí, que es imposible, sino por la retroalimentación entre todos los que estamos estudiando algún tema: ahí está el americano estudiando literatura española del siglo de oro, la italiana que hace su trabajo sobre Weber, la rusa que está trabajando sobre Kant, el alemán que opina que Kant está demasiado sobrevalorado... y los mexicanos, siempre se sientan todos juntos, a charlar entre ellos. Los demás extranjeros los denominan "la tribu" por este comportamiento. Me he sentado con ellos un par de ocasiones, pero no más, por lo mucho que disfruto conocer gente nueva en cada ocasión.

Quizá son jóvenes para valorar la oportunidad que tienen ahora de enriquecer su red personal, pero lo que más me sorprende es que al volver a México, quizá se sumerjan en el mismo mundo de comer "con los mismos de siempre" pero ahora sí, "escapando a través del celular"... Ironías de la vida...

Y sobre lo de "Sombras de Grey", admito que desconozco el libro y sólo conozco el fenómeno pues varias conocidas mías han publicado en el FB que lo están leyendo. Me atrevo a sugerir que es un fenómeno viral común y corriente, como aconteció con el niño mago (cuyos primeros tres libros son fantásticos), el detective del Vaticano (penoso) y, como en su momento sucedió con Dumas, Salgari, Asimov, etc., quienes publicaban sus novelas por entregas, en el periódico, en revistas y que de pronto se volvían un éxito comercial. Si bien son todas entrañables, no son "literatura de altura", pero contribuyen a que las editoriales (y el mundo literario en general), subsista...

Abrazo M!

G.

P.S. Debe decirme en cuál red social vió la foto otoñal de la Universidad de Navarra que publiqué pues me ha picado la curiosidad. No sabía que coincidíamos fuera de aquí!

Cuentos Bajo Pedido ¿Y tu nieve de qué la quieres? dijo...

Uf gracias a Dios existen todas estás opciones, de lo contrarío tendríamos que convivir que horror, jajajja
Saludos

Champy dijo...

Ah!

Yo como solo, voy al Cine solo, viajo solo, leo a solas y hasta me hago el Amor a solas....y eso que nunca estoy solo y mucho menos me siento solo, no es lo mismo aunque parezca igual.

Yo lo elijo.

2046

Darío dijo...

Yo también soy un cursi decimonónico, pero me temo que ya he caído en las redes y olvidé escribir cartas, lo cual es terrible.
Claro, no he llegado al nivel de nuestros señores con smartphone (es así)y ruego nunca llegar a tal nivel de alienación.
Un abrazo.

virgi dijo...

En una "aparente" reunión podemos ver a todos los participantes atendiendo a sus teléfonos mucho más que a lo que dice el resto de los contertulios.
Es de foto.
Besos, Marichuy.
(no he leído lo de "50 sombras...", valdrá la pena?)

malbicho del fanzín dijo...

vaya!, no esperaba una defensa tan apasionada de harry potter...

-je-

bueno, no quise ser pesada, sí sé que la rowling tiene mucho más recursos y más oficio que las otras, sólo quise decir que también estos libros son un producto muy bien envuelto, en particular este último de grey, desde los doritos incógnita que no veía un marketing tan efectivo

y tengo una hipótesis sobre su éxito: además de ser una moda impuesta, puso a las prácticas BDSM como una fantasía accesible a las mujeres que no se atrevían a abordarlas, las envolvió en encaje rosa y las colocó en un paquete perfumado, así no parecen tan peligrosas ni tan estigmatizables, la protagonista puede reducirse a la sumisión sin dejar a su diosa interior, como esos pájaros que cruzan el pantano y no se manchan... porque son de plástico impermeable -je-

Ana dijo...

Buenas noches Marichuy, es dificil de creer pero cierto... y no se, pero creo que lo que nos queda es adaptarnos a esta modernidad que cada dia es mas sorprendente...
eso si, a la hora de la comida, en tu casa queda prohibido prender TV o estar con los aparatitos en la mesa... mejor que se vayan aun restaurant si lo quieren hacer...
abrazos y un placer leerte como siempre