escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

marzo 22, 2011

y fueron felices



Como todos, incluidos los poetas -buenos y malos, duros y cursis-, yo también me he preguntado, me pregunto a diario, ¿a dónde van a dar los sueños no realizados? ¿quién se encarga de levantarlos y darles los santos oleos, antes de que terminen perdidos en los confines de la nada?

Nuestros sueños felices. La reencontré en un parque muchos años después. Fue verla y volver a los días de preparatoria. Fuimos tan amigas, tan unidas, hasta que un mal día la vida (nos) pasó y dejamos de vernos. Sin motivo, sin pleitos o desencuentros amargos de por medio. Simplemente nos separamos. La vida es una novela. Dicen. Y como en la literatura, abunda la variedad en calidad y estilo. Algunas son mejores que otras; unas más complejas, otras más divertidas y ligeras. Unas extraordinariamente bien escritas, otras nomás escritas. Unas puro cliché, otras con aliento diferente. Las hay cuya prosa luce sobrada de florituras. Mientras otras, discurren libres de excesos, casi llanas. Tantos estilos y matices. Y ella –que más bien leía poco- quería que su vida fuera como una novela. Una despejada de caminos torcidos y sobresaltos. Y, por supuesto, con final feliz. La conocí cuando yo tenía quince y ella casi cumplía 18; recién entradas a la preparatoria. Ariadna. Había llegado a la prepa a la edad en la que normalmente se egresa, pues al salir de la secundaria en lugar de seguir el curso normal de sus estudios se había tomado casi tres años sabáticos, durante los cuales viajó, vivió un año en Washington y tiró la flojera. Nos hicimos amigas contra todo pronóstico. Ella, extrovertida, fumadora impenitente y sólo asistente a la escuela porque no le quedaba de otra. Yo, tímida, fresa sin remedio que no fumaba ni cigarros de chocolate y amante de la escuela y de leer en las horas libres en que ella prefería irse a no hacer nada las canchas de básquet. Y sin embargo, también contra todo pronóstico, era ella quien ejemplificaba ese concepto un tanto peyorativo de «estudio mientras me caso». Soñaba con una hermosa boda religiosa y vestido de novia hecho en Italia, casita con techo de dos aguas y jardín poblado de geranios, dos críos y un perrito. Tan idílico como en una novela romántica. Aún me parece recorrer con ella las empedradas calles del barrio Tlacopac, al sur de la Ciudad de México, en donde se localizaba la casa de sus sueños. Al escucharla y ver el brillo de su mirada mientras hablaba de los hijos que tendría, de lo feliz que sería con esa vida de novela, yo sentía un poco de pena. No por ella, sino por mí. Yo jamás tuve sueños así. Ni casita con techo de dos aguas, ni par de hijitos y menos perrito. A mí me gustaban (gustan) los gatos [Huraños, independientes, solitarios y algo egoístas, los gatos, como dijo algún poeta francés, se parecen tanto al hombre que por eso sólo pueden ser amados u odiados por este. Sin medias tintas]. Cuánto tiempo ha pasado desde aquellos sueños. Cuánto desde las tardes de aquellas caminatas. Creía que siglos, pero el día que la reencontré, mientras platicábamos, por un instante fue como si apenas ayer camináramos por Tlacopac. Pero no. Fue hace mucho tiempo. En otra vida. Al menos eso parecían decir sus ojos desnudos de aquel brillo adolescente. La hallé tan cambiada. Lo de menos era que ya no manejara auto deportivo del año o que no viviera su sueño de casita con techo de dos aguas. No tiene eso, pero sí un hijo. Un hermoso niño. Me recordó tanto a su padre (el de Ariadna) y así se lo dije, a lo que ella respondió: sí, gracias a Dios mi hijo salió a mi papá y no al suyo. Eso es romanticismo, le dije queriéndome hacer la graciosa. Y entonces, a manera de réplica, resumió lo que había sido su vida en los años que no nos vimos. Así, hasta llegar a los pormenores de su embarazo y maternidad. Mientras iba desgranando los efectos nocivos de las crisis económicas en su otrora pudiente familia, los líos de sus mujeriegos hermanos, las intermitencias de la muerte y demás, yo la miraba recordando el pasado, sin poder evitar pensar que al final de cuentas, su vida, la de su familia, sí había sido como de novela. No tan idílica; sólo real. Y la cereza en el pastel en su búsqueda de la vida soñada, llena de saltos inesperados, había sido un hombre que, por decirlo en términos civilizados, representaba la antítesis del cohabitante idóneo de la casita con techo de dos aguas, jardín, dos críos y perrito. Justo de quien fue a quedar embarazada. Y él, como mandan los cánones de la irresponsabilidad, salió corriendo en cuanto lo supo. Pero ella -contrario a lo que habría profesado unos años atrás- decidió que quería ser madre soltera y vivir una vida de novela menos idílica y ensoñada; sólo real y normal a su manera. Como para esa frase de Tolstoi –en Ana Karenina- que tanto me gusta:
Las familias –y novelas- felices son todas iguales. Las infelices, lo son cada una a su manera.

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17 comentarios:

Jo dijo...

etiquetando al amor... no cabe duda que a veces los demonios y las divagaciones resultan magnificas marichuy... a vece sun equinoccio es el pretexto a veces tan solo un puñado de sueños y quien no sienta de odo intenso o al menos no lea por "saber" sino para entender

creo que es imposible sostener la felicidad un poco
en el recuerdo, entre los dedos, o entre que nos sostenga la sonrisa un par de dedos indices.

Dora Ku dijo...

Tienes razón Chuy, la vida no sólo nos voltea la tortilla, sino que nos cambia los sueños.
Desde la prespectiva de mis años¡que diferente los percibo todo! A veces me río de los "planes para el futuro" que tenía a los 18 (si, todavía me acuerdo)soñaba con la dichosa casita, lo bebés y el perrito.
Pero la vida tenía otro mapa de mi existencia.
No me quejo, pues los años nos hacen ver la realidad sin adornos y saber que "el se casaron y fueron muy felices", es en realidad: "o se casaron o fueron muy felices"
Cariños:Doña Ku

Curiyú dijo...

El final es una frutilla, mi querida. Pero la exaltación del valor de esa mujer amiga, viene coloreado por un lenguaje tan cuidado y emotivo, que casi me pongo melancólico de a de veras.

jess dijo...

.....

....

Patéame Marichuy, pero yo también sueño con mi boda religiosa y sueño con que la tela de mi vestido blanco sea traída de Italia... sniffff.......


La vida es una novela de aventuras, oh sí!....

Quizás la aventura sea buscar la tela de mi vestido que nunca usaré, y regresar con el más guapo hombrecito que el mundo verá en mi vientre... jejejejejeje.

xD

Qué se le hará!

A seguir soñando!!

Un fuerte abrazo, mi estimadísma Marichuy!!!

W dijo...

Mi Chuyis...

La vida no es como uno la planea...

La vida va tomando el camino que le place... y no tiene la decencia de preguntarnos si estamos de acuerdo o no...

Besos nada planeados

Ju dijo...

Marichú,

Mientras te leo, suena Tango Ballad interpretada por Ute Lemper y Neil Hannon, que también va sobre aquello...there was a time not very far away...

Pero creo que también es justo decir que así como no todo lo que hemos querido/pedido/soñado se nos ha dado, también cosas que ni por las tapas esperábamos han iluminado nuestras vidas, no?

Un abrazo Marichú!

Karol dijo...

Cuentame esa historia a mí, querida, que dije un día no querer casarme, ni ser madre. A veces, las decisiones nos llevan hacia lugares que no pretendíamos, ni siquiera tan cercanos a nuestros sueños de adolescencia. Al menos para la gran mayoría es así ¿Sabes que es lo mágico? Esos días extraños en que nos sorprendemos siendo felices...

Un abrazo, Mari

tnf25 dijo...

La vida, si supiésemos que cada pequeño cambio que le hacemos se magnifica seriamos mas cuidadosos, pero así es esto, así es y así la hacemos…

virgi dijo...

¿Podríamos decir aquello de: "Todo está escrito"? Seguro que si vuelve la vista atrás, casi ni se reconoce. Me suele pasar, al menos a mí.
Tolstoi tan certero como todos los grandes, que saben indagar en lo cotidiano para llegar a lo profundo.
Un abrazo, linda cabecita.

Lata dijo...

arggg... me cortaste de sopetón...

Quiero saber cómo es su vida!!! cuenta cuenta. Interesante el retrato que hiciste de las amigas que no tienen nada en común y de repente... una vida en común!

J. G. dijo...

muy bien,esa foto además impacta

Dora Ku dijo...

Me he propuesto comentar un blog en mi blog, esto quiere decir que cada semana tomaré parte de una de las ediciones de mis amigos y la comentaré en mi casa (claro que el comentario será bastante más amplio que el que podría hacer aquí)
Si estás de acuerdo con esto, te diré con tiempo que post tuyo comentaré y sino estás de acuerdo, no hay problema, seguiremos tan amigas como siempre.
Cariños: Doña Ku

Lu dijo...

Esos reencuentros y desencuentros de la vida... "La vida es una novela."... Me hace pensar en:
La vida es un teatro... y el escenario es el mundo, dice el libro de Roberto Campos (uruguayo).
Tolstoi...
Vos decís "a dónde van a dar los sueños no realizados?" y yo me pregunto... (siguiendo con el teatro) cómo seguir plantado en el escenario luego de un mutis por el foro?
Puede q todo suene iconexo...
Besos.

La abuela frescotona dijo...

la vida... la dueña de todos nuestros actos, solo ella sabe como escribiremos nuestra novela, mientras, no da letra
un abrazo querida Marichuy

Unicornio dijo...

Querida Marichuy:
Usaré una palabra muy "naif" para describir los innumerables sentimientos provocados por tu escrito (y quizás mi convalecencia):

...

...

...¡Chaleeesss!...

...

Ya en serio: casi me haces llorar. ¿Por qué? Lo ignoro profundísimamente (de manera más profunda que "las pgrofundidaghes de la Magg Océanoum", como diguía el maguinego... ¡perdón, se me quedó el acento!
...decía, como diría el marinerísimo Capitán Jacques Cousteau, en sus aventuras "tgraducidas" al español, ejem).

Pero supongo que será porque me recordó los primeros "sueños adolescentes" que tuve, hace más de 300 añitos.

Ya no le sigo más, porque si os contara la historia de mi vida, os cortaríais las venas con papas fritas o bien publicaríais una saga novelesca que ni la de "Erase una Vez en América", del inolvidable Sergio Leone, nomás que un poco más trágica.

Gracias por los recuerdos, Marichuy. Y acá estamos, en sabático y con muchas cosas qué contar.

Que tengas, hoy y siempre que quieras, dulces sueños (y que puedan hacerse realidad, con algo de mucho trabajo, je!), son los mejores deseos del

Tragicómico Jamelgo con Protuberancia Frontal...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Amiga, como siempre un placer pasar por tu casa...

Saludos y un abrazo.

karenina dijo...

pero que se le hace!... si quedamos en ocasiones en el intento de que todo salga como queremos...las circunstancias nos tiran un balazo y matan lo planeado...abrazodeinstantefurtivo!