escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

junio 04, 2010

de puntitas...

Cuando era niña, durante las festividades veraniegas de mi pueblo solía pasarme largo rato contemplando, entre asombrada y espantada, las suertes dancísticas burlescas e incoherentes, de las Mojigangas (llamadas también, en aquellos rumbos lejanos, Huesquixcles) que año con año llegaban a la Feria Anual, mitad religiosa –en celebración del Santo Patrono- mitad pagana. Ya con sus extravagantes disfraces y máscaras, algunas francamente espantosas, tenía yo suficiente motivo para el asombro. Y sin embargo, no era su extravagante apariencia lo que más llamaba mi atención, sino su increíble habilidad para bailar y desplazarse en perfecto equilibrio sobre sus enormes zancos, en esas calles empedradas, disparejas y llenas de pendientes. Mientras los veía desfilar, tan ajenos a la monótona cotidianeidad de mi pueblo perdido en la Sierra Madre del Sur, me resultaba inevitable preguntarme (con el nimio razonamiento de mis pocos años) cómo nos verían ellos a nosotros, cómo se miraría nuestra realidad pueblerina desde su altura y condición de fuereños.

Hacía tanto que no recordaba la Feria, que no pensaba en las Mojigangas que azoraban mis días infantiles… demasiado tiempo sin ir a mi pueblo… pero ayer, una extraña asociación de ideas las trajo de regreso a mi mente. Mientras leía un par de notas periodísticas referidas al más reciente libro del escritor italiano Antonio Tabucchi, El tiempo envejece deprisa , al ver la fotografía de su portada -la imagen que aparece aquí abajo-, recordé mis elucubraciones infantiles sobre la visión de la realidad que tendrían los danzantes. Y más aún, al conocer el nombre de la fotografía: Socles à réflexion y leer un breve comentario el propio Tabucchi, quien dice

“nosotros (los escritores) somos un poco como ese hombre que ilustra la portada: nos ponemos de puntitas frente a la realidad y tal vez sea un esfuerzo inútil, pero lo importante es participar”. 

 Philippe Ramette Socles à réflexion

Tras leerlo y volver el tiempo atrás, mirar en mi memoria a las Mojigangas de la Feria de mi pueblo natal, pienso que tal vez yo elucubraba de más pues esos estrafalarios danzantes no tendrían tiempo para la reflexión, ocupados como estaban en no perder el equilibrio mientras bailaban sobre las resbaladizas piedras de río que adoquinaban (adoquinan todavía) aquellas calles.

Dicen que las cosas se ven mejor de lejos; que hay que tomar distancia para apreciarlas en su justa dimensión, o por lo menos desde una perspectiva menos contaminada por el círculo vicioso en el que nos movemos a diario. Debe ser. En estos días de calores y soles inclementes (ok, para quienes viven a 43º C, los 31º C de la Ciudad de México deben parecerles casi invernales, pero a mí no), por más que pienso y repienso en los temas que me ocupan (y preocupan), al cabo de "darles vueltas y vueltas" sólo consigo confundirme más y acrecentar mis dudas e indecisiones. Quisiera echarle la culpa al calor, pues yo sostengo que las altas temperaturas y el sol inclemente y atarantador tienen efectos negativos sobre la agilidad mental (que apelmazan las neuronas, pues). Pero no. Tal vez –o seguro- lo que necesito es distanciarme, o por lo menos ponerme de puntitas como dice Tabucchi; subirme a unos zancos, no como las Mojigangas para entretenerme y entretener a los demás, sino como el hombre de la foto… en actitud reflexiva.


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Algo sobre la mirada del artista conceptual que firma la imagen de ese hombre reflexivo sobre sus zancos:


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52 comentarios:

Ivanius dijo...

Marichuy

Lo que cuentas, sobre todo las piedras redondeadas, me recuerda que en mi pueblo, con plaza, arcos y palacio municipal, la llegada del calor era señal de "verbena popular" una vez al mes, con puestos de comida, juegos y curiosidades diversas, entre ellas libros de segunda mano. Hoy, no muchos años después, la plaza completa está tomada por los ambulantes, las familias no pasean mucho por allí (bajo toldos de plástico) y los puestos venden sólo comida chatarra y alguna indescriptible fritanga. Creo que hay muchas neuronas apelmazadas, pero no sólo a causa del calor.
Abrazos en zancos.

Ju dijo...

Mari,

Todo ese aspecto festivo/celebratorio/mezcla de culturas y tradiciones que late en México es de las cosas que más me gustan y llaman la atención. Y estoy pensando, por ejemplo, en la celebración del Dia de los Muertos, y otras que he visto, o leído.

Por aqí, y menos aún en las ciudades, no tenemos ese tipo de celebraciones. En las provincias del "norte": Santiago del Estero, Salta, Jujuay, La Rioja, en cambio, si se conservan tradiciones como la del carnaval, y son verdaderas fiestas coloridas, alegres y populares.

Le cuento que por estos días, he vuelto a ver "Frida" con Salma Hayek, me gusta mucho la estética de la película. ¿A Ud. con ojos mexicanos qué tal le ha parecido?
Ni hablar de Lila Downs que es una de mis cantantes/interpretes favoritas, y que aparece en repetidas ocasiones.

Y mañana iré a ver "El Mural" que narra la historia de un mural que pintó Siqueiros en la casa de un acaudalado empresario argentino. Ya luego le cuento.

bueno, Marichuchis esto me ha quedado largo..jaja

Le mando un abrazo grande y con vientos frescos desde el sur...

Tessitore di Sogno dijo...

Desde luego que hay gente como ellos que no se plantean dilemas existenciales, adorada. Cada vez me convenzo más de cuanta sabiduría encierra aquello de "ojos que no ven...", dichosos aquellos que en su "ignorancia" gozan de una visión de un mundo plagado de espíritus y seres mágicos, no como los que leemos varios diarios y autores que mezclan ficción con la realidad de un complejo esquema ideológico y social. Como desearía, a veces, ser un asceta o de perdida hacer como Henry Thoreau y sus bosques. Dicen mis amigas del blog de Ángeles Mastretta que cuando no podemos hacer nada para cambiar la realidad de un mundo solo ayuda refugiarse en el arte y la naturaleza, o como bien dice Tabucchi: ponerse de puntitas frente a la realidad. BACI /FELIZ FINDE.

Strika dijo...

Querida:

El calor sí tiene efectos negativos en la agilidad mental. Llevo ya varios días o semanas (lo que ha durado este calor infernal) totalmente improductiva. No puedo trabajar bien ni escribir. Tengo las neuronas fundidas y espero con ansia las lluvias.

Había visto las Mojigangas, pero no sabía cómo se llamaban. Ahora que las mencionaste busqué la palabra en Google Images y asocié la imagen con el término. me imagino lo fascinante que debe ser eso para una niña.

Un beso desde lo alto

marichuy dijo...

Ivanius

Hace tanto que no me paro en mi terruño, que ni idea de si continúen igual de tradicionales los festejos al Santo Patrono… igual y ya se volvieron “mothern” y ahora todo es medio plastificado y chatarrizado. Lo que sí continúa igual, son esas piedras redondeadas tan agradables a la vista como traicioneras para el caminar femenino, jeje

Je, ¿si verdad? hay neuronas que no necesitan del calor para apelmazarse

Abrazos ídem

marichuy dijo...

Jules

Las festividades tradicionales mexicanas ( eran) continúan siendo interesantes porque en buena parte de ellas (no todas) se manifiesta perfectamente el sincretismo religioso y cultural producto de la colonización.

Sobre el film de la Hayek... ups, mire debe ser mi condición de mexicana algo renegada y no muy patriotera ni folclorista, pero a mí se me hizo un film demasiado al gusto del turista hollywoodense: harto colorido y exceso de motivos folclóricos. Ello sin menoscabo de que Doña Lila está, como siempre, sublime y que la Salma tuvo una actuación, a mi parecer, bastante digna.

Pero si le interesa Frida, hay otro film (menos grandilocuente y lejos del mirada hollywoodense), realizado años atrás por un cineasta mexicano “Frida Naturaleza Vida” de Paul Leduc, el cual fue protagonizado por una gran actriz mexicana: Ofelia Medina. Le dejo un link

http://www.arts- history.mx/banco/index.php?id_nota=15072004125728

Saluditos con harto sol

Champy dijo...

BRUJA!!!

Recien estoy hablando (escribiendo) con un amigo nuestro sobre las festividades de su pueblo.... y mira tu!

Yo en estos... 4 años? no he tenido la claridad léxica de Tabucchi par transmitirte que de lejos y confrialdad todo es mas fácil, menos nocivo, duele menos.

Me imagino que si aprendieramos a usar esas cosotas, muchos como yo seriamos retefelices, andariamos por los charcos y cloacas bien hipócritas, seguros de no ensuciarnos...

A mi no me da miedo ni me asusta el calor, ni siquiera ensuciarme o que me preocupe verme mas grandote o mas bonito... pero si quiero evitar todo aquello que me lastime, y si para ello debo aprender a ver por encima de todo.... pues desarrollo mi propio método....método que dominado, te hace aparentar ser un excelente bailarín.

Aunque tengas 2 pies izquierdos.

2046

marichuy dijo...

Ups, Jules: creo que no se podía acceder al sitio; pero parece que con este sí.

http://www.arts-history.mx/banco/index.php?id_nota=15072004125728

marichuy dijo...

Querido Tessitore

Me acordé de ese poema de Alexander Pope, del cual toma su titulo el filme de Michel Gondry "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos"

Pues sí, al parecer en estos tiempos posmodernos, vivir en la ignorancia no es vivir en el error, sino vivir sin penas... casi.

Pero me quedo más con la idea de Tabucchi (lo cual no quita que la premisa de ese bello film, me siga pareciendo bastante tentadora… a veces)

Besitos

marichuy dijo...

Querida Strika

Jajá, me congratula -es una forma de verlo- no ser la única que piensa que el calor apelmaza las neuronas y aletarga los movimientos psicomotrices.

Las Mojigangas, son, como el decía a Jules, una mezcla interesante de las tradiciones prehispánicas con las costumbres culturales y religiosas asentadas en estas tierras a raíz de la conquista.

Un beso sin zancos (soy negada a caminar tan arriba, jeje)

marichuy dijo...

Champy

Si tienes chance, lee el documento que enlacé sobre el libro de Tabuucchi. Habitualmente las reseñas literarias no me gustan mucho (y las criticas literarias mamonas, menos), pero esta me encantó; es tan melancólica, como un viaje a través del tiempo que envejece de prisa. Maravilloso.

Y sobre ver la realidad desde lejitos, o desde lo alto; pues sí, empiezo a creer que tendré que aprender a hacerlo. Pero aclaro: la idea de Tabucchi no apunta hacia un distanciamiento evasivo; sino hacia una mirada un tanto más sosegada, distante y distinta, pero no con fines de no ver.

Ja, eso de que puedes aparentar ser un buen bailarín aunque tengas dos pies izquierdos, me cuesta creerlo (me acordé de mi bailarín que te dejó medio turulato hoy en la mañanita, jeje)

Besitos

Pulgarcito soñador dijo...

No sé que tiene que ver, pero se me vino a la cabeza que para Gadamer era necesaria tener una cierta distancia temporal para poder analizar algo objetivamente un texto...quizá, así te pase con la feria y los bailes de tu pueblo. Un abrazo.

virgi dijo...

Querida Marichuy, pensar que la distancia nos permite una percepción diferente es cierto, pero lo ideal sería que nos sirviera para cambiar el ángulo que tenemos también de cerca. Si no, volvemos a las distancias reales y no podemos aplicar lo que aprendimos mirando de lejos.
Me da que me he enrollado, no?
Besitos

El fotográfo muy seductor, lo he fichado, gracias, maravilla

Jo dijo...

aaahh!!! las mojigangas! yo las vi muy tarde...

a mi me daban menos miedo que hoy en dia me provoca un payaso! y es que no exagero.

siempre me pregunté que se sentiria caminar en esos sancos mas aún guardar el equilibrio y ser gracioso y hasta poder agacharse y danzar! eso es lo mas increible...

me encantan las mojigangas y creo que hace tiempo no escuchaba esa palabra

:D

marichuy dijo...

Pulgarcito

Quizá sí tenga relación, de alguna forma es eso: ahora que las recuerdo -después de años de no presenciarlas-, las veo en una forma un tanto menos aprensiva que en mis días de infancia.

Un beso

marichuy dijo...

Virgi

Tienes razón querida: muy probablemente obviaríamos que de nada sirve tomar distancia para apreciar (y analizar) las cosas en su justa dimensión, o cuando menos de una forma menos viciada, si al regreso seguiremos recayendo en los mismos errores.

El de Phillippe, me parece un trabajo, cuando menos, interesante. Leía en una revista gringa, que en ciertos círculos se le considera un artista surrealista.

Un beso

marichuy dijo...

Jolie

¿En serio? Mira qué coincidencia. A mí los payasos –y desde niña- ,más que miedo me producen una enorme tristeza. Casi de llorar.

La palabra mojiganga antes que verlos marchas por las empedradas calles de mi pueblo natal, se la escuché a mi abuela, refiriéndose a mí, cuando me daba por disfrazarme y ponerme unos trapos enormes y sombreros que me tapaban media cara, ella me decía "pareces mojiganga"

saqysay dijo...

Esas fiestas paganas/algunos personajes me dan un miedo/sobre todo los payasos/cubrirse el rostro/para representar un personaje.

Si bien es cierto valoro mucho/ que todavía se realicen/son parte de las costumbres de un pueblo/país/Creo/personalmente que esas costumbre eran traspasadas de generación en generación/Hoy por
el sólo hecho de no realizar las/las nuevas generaciones no le dan importancia/Con ello hace que desaparezcan.

Besos/invadida por el sueño!!

Dark Angel dijo...

Bogota no tiene casi tradiciones de esa con las que crecí y que yo pensaba que eran internacionales, cuando creia que el mundo se acababa en un puente a la salida de mi pueblos...
como me gusta recordar... como me gusta volver!
Besos desde mi lejana galaxia hermosa.

marichuy dijo...

Saqysay

En efecto, las tradiciones se pierden porque en buena parte de las nuevas generaciones ya no existe el interés por preservarlas. Si bien es cierto que uno debe mirar siempre al presente (con vistas al futuro), a mi juicio es fundamental no perder de vista el pasado, porque ha sido ese el que nos ha permitido llegar a ser lo que hoy somos.

Besito

marichuy dijo...

Dark Angel

Tal vez en Bogotá no, pero en las provincias colombianas aún existirán ciertas tradiciones, ¿o no?

Un gusto que vuelvas

Besitos

Stanley Kowalski dijo...

Pasalo genial, querida amiga!

BESOTES!

W dijo...

Mojigangas... no conocía esa palabra!!... :)

Si en este momento me trepo en unos zancos lo más probable es que me vaya de boca...

Tú que puedes, súbete!!!

Besos desde el piso acalorado

marichuy dijo...

Abrazo para vos, Stanley.

marichuy dijo...

Mi Work's

Será que esas costumbres tan folclóricas... no van con alguien Totalmente Palacio, como vos (jajá).

Besitos acalorados... sin zancos.

Enrique dijo...

Hola querida Marichuy
Creo que difiero sobre eso del calor. Al menos en mi caso, me siento como pez en el agua con esa temperatura.
Aunque no es en lo más mínimo una comparación, Ernest Hemingway le encantaba vivir en Cuba y bajo ese calor de la isla, escribió una de sus inmortales novelas:El Viejo y el Mar.
Respecto a lo que dices de que hay que ver las cosas a distancia para verlas en su justa dimensión, puedo decirte que también pierden el brillo y la magia que transmiten al estar en contacto con ellas. Es sólo una apreciación personal.
Te mando un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Muy curiosa la idea de enfrentarse al mundo de puntillas. Como los niños, que tienden a ponerse de puntillas para llegar a tantas cosas que no alcanzan con su estatura, pero no pueden resistir su invencible curiosidad.
Como también es curiosa esa coincidencia en celebrar fiestas con personas disfrazadas y en zancos a lo largo de muchos países.
Supongo que lo uno es parte de lo otro.
Un abrazo.

emilio dijo...

Como de niño... de puntillas para poder ver el paso de las carrozas...
De puntillas para observar mejor lo que nos rodea, o en zancos, pero ojito con el trompazo.
Sos genial amiga.

Un abrazo.

marichuy dijo...

Querido Enrique

De todo hay, claro (en relación con el calor). En cuanto a Ernest, lo suyo era talento del bueno y ese no se apaga con nada (y algo me dice que no sólo el clima habanero lo inspiraba, o no únicamente en todo caso).

Es cierto que las cosas desde lejos pierden el brillo que las ilumina en su momento, brillo que también, pienso, puede obnubilar nuestra apreciación sobre ellas. Cuestión... de experiencia propia.

Un abrazo

marichuy dijo...

Fernando

Sí, como los niños chiquitos (o los grandecitos bajitos): para ver lo que en posición normal no se puede.

Las Mojigangas, ustedes deben conocerlas; algo de aquella cultura popular tendrán las de aquí.

Un abrazo

marichuy dijo...

Emilio

Me parece que, como ciertas cosas o sucesos, los zancos también se ven mejor de lejitos... en los pies de otros (jajá)

Una abrazo

Fernando dijo...

En efecto, Marichuy, hay varias fiestas con personas que andan o corren sobre zancos. Y ésta de La Rioja es la más famosa.

marichuy dijo...

Fer

La fiesta de mi pueblo se celebra a partir del 25 de julio, día de Señor Santiago, su Santo Patrono.

Esas imágenes que me linkeaste, me resultaron cercanas, muy parecidas a las de mi tierra. Con las diferencias que pueda haber, el espíritu que las anima debe ser muy similar en ambos pueblos.

Gracias

Jo dijo...

jeje me encanta las mini referencias y anecdotitas de tu abuela. mejor parecer mojiganga y no mojigata

uhhh abundan! :P

Anónimo dijo...

Curioso! La imagen que usaste la acabo de ver hace unos días en el Pravda.

marichuy dijo...

Jolie

Jeje, excepto por los zancos... la Abuela -como casi siempre- tenía razón: de niña yo era una "visionuda", me encantaba ponerme, vestirme, trapos enormes (y antiguos).

marichuy dijo...

Anónimo

Ahora que lo mencionas, creo que no hace mucho tiempo Phillippe Ramette tuvo una exposición allá en Rusia.

Lily dijo...

Marichuy admirada, asomarse a tu blog, aunque sea desde el silencio, es un lujo para el intelecto y un viaje-sorpresa diario, lleno de formas cambiantes y de colores.
¿cuántas horas tiene tu día?
Un abrazo
Lily

marichuy dijo...

Lily

Qué gusto saber de ti. Eres demasiado, en verdad demasiado, amable conmigo. Mi día tiene 24 horas que a veces no duran, pero las estiro. Y qué me dices tú, criatura: ¿acaso no duermes? ¡Son las dos de la madrugada allá!

Un beso y gracias

Lily dijo...

Querida Marichuy,

La verdad es que no duermo lo que debería. Pero mañana y pasado no trabajo...días de permiso por la friolera de años cumpliendo con mis responsabilidades laborales jajaja...¡Y todavía me quedan más días!
Desde pequeña he sido "ave nocturna" y sin embargo me ha tocado madrugar toda la vida. Mi biorritmo ha ido siempre loco y creo que con la edad...se ha ido acentuando la locura...¡de mi biorritmo!...¡por supuesto!
Un abrazo grande.

marichuy dijo...

Lily

Querida, yo siempre he admirado (y un poquito envidiado) a las aves nocturnas. Dicen que de noche, la magia y los duendes se hacen presentes con más frecuencia. Lástima que no sea yo muy buena para aguantar noches en vela.

Un abrazo fuerte

g. neidisch dijo...

Quisiera ir a tu pueblo
deberías invitarme
puedo estar siempre callado
no molesto ni estorbo
no hago fotos ni preguntas
solo de vez en cuando he de tocarte el hombro
los dedos de mis pies tal vez tropiecen en las calles empedradas
es que siempre ando de puntitas
es que no me acostumbro a ser ignorado


Se acabó Kino Kabaret Hamburgo 2010 :(

marichuy dijo...

George

Qué bello. Ya a casi nadie le interesan las historias de los pueblos perdidos en la Sierra.

Algún día

Un besito

Champy dijo...

Juraría que yo te había replicado lo último el viernes.... Mi maravilloso Alemán es cabrón.

A mi igual o piorsss...sabes que a los crtíticos y los criticones (que jamás sera lo mesmo) me los paso por donde les encanta, yo hago veo y leo lo que me da mi chi, aunque esos weyes digan que huele a caca no le aunque, fecal no solo huele, es una caca y no por eso lo encierran verdad?

En ocasiones siento que no te transmito correctamente mi filosfía Champignona (en otras si), cuando te he hablado hablo y hablare sobre desprendimientos y disociaciones, no es con el fin de evadir (Odeo y detesto la Evasion), se y reconosco que es un mal en ocasiones necesario, pero no lo se practicar (es la causa de mis aflicciones panistas y fecalinas) en ningún rubro, cuando te hablo de no invitar al corazón a un encuentro cercano, no es asunto de evasión, es prevensión, mecanismo de defensa.... y así, extrapolalo a todo ámbito.

Si se puede, en mis clases de Salasa hay cada galán que baila horrible, pero son galanes, y las viejas pendejas sienten que vuelan apenas las toman en sus brazos... igual, llevalo al amor y aplica.

Tan sencillo y tan complicado, yo por eso no perdono la carencia de mi único requisito, y en eso si soy irreductible.
Hombre que no vuela no entra en mi vida, y es por su bien, hasta eso, soy lindo antes y después.

2046 Girondianos Besos.

Champy dijo...

Por que crees que amo al HAMBURGUESO?

Y entre mas lo conoces mas lo amas...

Ahora entiendo al Elfo....que debo confesar que al principio no lo entendía.

2046

marichuy dijo...

Champy

Jajá, me hiciste reír con tu comentario sobre las clases de salsa y los bailarines con dos pies izquierdos pero guapetones. Y seguro no sólo a las mujeres obnubilan, eh?

A veces pareciera que la filosofía champignona, al menos en los últimos meses, sí es esa: sarle la vuelta a la cruda realidad.

Ahora resulta que tú, como Oliverio Girondo, necesitas que vuelen. Te creo a medias, porque para vos sí es importante el físico: te gustan guapos y buenos... así que no me vengas a engañar querer, jajá.

Besitos

PS Si el hamburguesito es lindo, lindo.

Potter dijo...

Siempre me ha gustado caminar por las calles adoquinadas. Pero no imagino lo que le puede pasar a un inexperto zanquero en una de ella. Sin duda mi querida Mari, es mejor visualizar las situaciones desde la distancia, desde arriba o desde una distante perspectiva, pues se pueden obtener detalles de lo acontecido, sin embargo también es delirante bajarse de los zancos y correr a introducirse en la multitud de los hechos, personas y sentimientos de la situación observada. Hay que hurgar, explorar y analizar las cosas desde la distancia, pero concretar el diagnostico desde cerca.

Un abrazo Chuyita

La abuela frescotona dijo...

QUE BELLO DEBE SER TU PUEBLO..
LAS CALLES ADOQUINADAS TAMBIÉN HABLAN DE MI INFANCIA, Y LOS ZANCOS, LOS HACÍAMOS CON DOS TARROS Y PALOS DE ESCOBA.
Y ES VERDAD, LA DISTANCIA NOS DA PERSPECTIVA, DEJO UN SALUDO PARA TI QUERIDA MARICHUY

marichuy dijo...

Potter querido

Pues quizá convenga intentar ambas visiones: desde la distancia (y arriba de los zancos) y luego equilibrarla, bajándose de los zancos y mezclándose entre la multitud.

Un besito

marichuy dijo...

Querida Abuela

Tenía su encanto: casi todas las casas eran blancas o color paja, con techo de teja de dos aguas y ventanas de madera o hierro forjado. Pero ahora, en afán de modernizarse, esas casitas dieron paso a construcciones informes y sin gracia.

Qué curioso eso que me cuentas de los zancos... te digo que en ciertos aspectos, nuestras provincias se parecen.

Eso creo yo, que tomando un poco de distancia la perspectiva sobre ciertos temas, nos permite una mayor claridad.

Un abrazo

Kyuuketsuki dijo...

¿Y no será que con los zancos se pierde la perspectiva de las cosas?

A veces conviene ver la realidad a nivel del suelo. O tratar de hacerlo. A mayor altura, más se pierde la idea de los asuntos humanos.

marichuy dijo...

Kyuuketsuki

Los zancos vistos como una metáfora de la sana distancia que a veces resulta imprescindible tomar, para ver las cosas con una cierta calma y perspectiva distinta… esas que el apasionamiento y la cercanía diaria, llegan a hacernos casi imposibles.