escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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septiembre 08, 2008

Hay unos ojos...

Supongo que no soy la única a quien lo primero que le llama la atención de una persona, son sus ojos; no me refiero propiamente a que sean bellos –recordemos aquello de que la belleza está en quien la mira… no en quien la posee-, pero si a lo que emana de ellos, a lo que expresan. Podría decir que lo que más me gusta de un hombre son justamente sus ojos y de las personas que he dejado de ver, que se han ido lejos -sea porque dejó este mundo, o porque simplemente tomamos caminos distintos- lo que más recuerdo es su mirada... no importa cuánto tiempo haya pasado... y me sucede lo mismo con ex amores, amigos, familiares... es posible que no le atine a su estatura o a otro tipo de característica física, pero si puedo describir sus ojos, la intensidad con que brillaban cuando se enojaban o se sentía dichosos, o como se pagaban al ponerse tristes.

Pero decía Antoine de Saint Exupéry -en el diálogo que sostiene El Principito con el zorro: “sólo con el corazón se puede ver bien... lo esencial es invisible para los ojos”. Cierto… pero cuánto puede expresarse con éstos… pero al final de cuentas El Principito sigue teniendo razón pues para entender y/o sentir lo que dice una mirada… hace falta algo más que el sentido de la vista. Y por ello es que en nuestra vida, en nuestro pasado, hay por ahí unos ojos que no podemos olvidar... miradas que se nos quedan para siempre grabadas... ojos y destellos que volvemos a ver con solo recordarlos.

Miradas hay tantas, distintas, complementarias, opuestas…

Miradas que matan
Miradas temerosas
Miradas que acarician,
Miradas que envuelven
Miradas acusadoras
Miradas comprensivas
Miradas inquisitivas
Miradas suplicantes
Miradas cómplices
Miradas evasivas
Miradas distantes
Miradas ausentes
Miradas cálidas
Miradas gélidas
Miradas bondadosas
Miradas pizpiretas
Miradas soñadoras
Miradas felices
Miradas tristes
Miradas tiernas
Miradas amorosas
Miradas ardorosas
Miradas despectivas
Miradas indiferentes
Miradas luminosas
Miradas sombrías
Miradas…
Miradas…

….cómo describir en pocas palabras cada una de estas miradas? No puedo… quizá porque la mirada puede revelar más que nuestras palabras y también desmentir lo que decimos con la boca… porque a veces el efecto que causa una mirada lo sentimos en la piel, en la boca del estómago, en el cambiante ritmo del latir de nuestro corazón… y hasta en otras partes más… sensibles que el pudor me impiden nombrar... [no vaya a ser que se aparezca por aquí algún miembro de la liga de la decencia y me acusen de pornográfica]... y porque esas sensaciones que no resultan sencillo describir con palabras, solo se sienten y algunas hasta se añoran sobre todo en madrugadas heladas como la de este lunes en que fue inevitable no recordar aquella mirada cálida, serena y que en aquel lejano invierno me pareció demasiado sensata para mi vehemente espíritu...