escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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diciembre 12, 2007

Se busca heroína, los héroes han pasado de moda

No más espejos

Altanera, intolerante, buena, mala, gorda, flaca, seria loca
y mucho más:
deprimida, alucinada, aburrida, generosa malcriada,
compasiva, intachable, repulsiva, bruja, ruin, falaz.
Ya basta.
Tan solo soy yo. Soy así.
Me basto con mi misma.
No más espejos

No necesito espejos para saber quien soy
.”


[Paulina Rivero Weber]



Empecé a leer un libro llamado Se busca heroína, escrito por Paulina Rivero Weber; ahí la filósofa y académica elabora un recuento bastante critico de las heroínas femeninas que han poblado la literatura y la política. La Dra. Rivero arremete contra (sniff) Madame Bovary y Ana Karenina porque –dice- ambas representan una muy pobre imagen de la mujer; la primera nutrida en las novelas rosas, confunde el lujo y la seducción con el amor y ante la insatisfacción, decide suicidarse. La segunda, antes que asumir el rechazo del hombre que ama, también decide quitarse la vida. ¿Qué clase de heroínas femeninas son esas?

La autora se cuestiona por qué, habiendo existido mujeres valientes y ejemplares, adelantadas a su tiempo, heroínas reales, pues, estas no han inspirado a los grandes escritores, para crear una heroína literaria distinta, una que refleje la grandeza de las mujeres que han contribuido al desarrollo de la humanidad.

De las heroínas políticas su opinión es aún más desalentadora:

Creo que no existen, pues muchas de ellas sólo imitan los mecanismos corruptos para acceder al poder que, por siglos, han sido establecidos por los hombres"

Es muy pronto para hacer una reseña completa y mucho menos una valoración de este libro; por momentos puede resultar irritante su visión, totalmente ajena a la autocomplacencia y autoconmiseración, e incluso momentos excesivamente ácida, pero no por ello menos interesante.

Primera casualidad. Ayer el diario mexicano La Jornada publicó una entrevista con la autora de Se busca heroína; en esa entrevista, la filosofa expone brevemente parte de los conceptos desarrollados en el libro. Sus declaraciones parecen provocativas:

Hay mujeres que son esclavas sin darse cuenta: a ellas les hace falta despertar. Pero cuando son esclavas sabiendo que lo son, le dan forma a la más auténtica prostitución y esquirolaje”.

“aquella que habiendo podido liberarse, se ha negado a ser una mujer total. Es la que claudica y prefiere posar como un perro en un concurso de belleza”.

“[aquella que] se ocupa de ofrecer al hombre lo que pide y está pendiente solamente de lo que él espera de ella. Ha decidido no tener vida propia y existir para satisfacer al hombre. Es capaz de adelgazar hasta la muerte por complacer la imagen famélica de ‘la’ mujer que ellos han impuesto”.


Finalmente, la autora afirma que su libro no es sobre feminismo, ni tampoco feminista, sin embargo habla del tema, estableciendo que la existencia varias corrientes, desde las mas ligeras hasta las más radicales, ha contribuido a crear confusión entre las mujeres.


Entre los atractivos extras de Se busca heroína, están su lenguaje accesible (algo no necesariamente común en los libros escritos por filósofos), su breve extensión y, sobre todo, un pequeño apéndice, donde la autora compila algunos poemas escritos por poetisas hispanoamericanas; aquí uno:


Meditación en el umbral

"No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.”

[Rosario Castellanos]




Segunda casualidad; de como los héroes pasan de moda. Mientras leo las declaraciones de la filosofa en torno a la claudicación femenina, a la esclavitud asumida, veo en la pantalla la portada más reciente de la revista Gatopardo, en la cual re-aparece públicamente (después de su inolvidable tour televisivo del año pasado, cuando sus oportunas declaraciones en contra de “Un peligro para México”, hicieron las delicias de los panistas), en pose que aparenta desenfado, el Subcomandante Marcos; vestido, of course, con atuendo de aire castrense, capucha y humeante pipa. Esta foto y la entrevista otorgada a la revista, son comentadas por un reportero de AFP, quien dice “es innegable que Marcos y la cámara fotográfica siempre han tenido una buena relación”. El reportero también menciona dos declaraciones vertidas por Marcos a Gatopardo:

“los zapatistas hemos pasado de moda” (no leí la entrevista completa, por lo que desconozco si para Marcos, los ideales y los principios también pasan de moda)

"ya sabemos quiénes somos, y por qué queremos luchar; ahora tenemos que preguntarnos cómo lo vamos a hacer, con una estructura tipo movimiento, frente, o así como estamos, y ver quién está dispuesto a luchar por eso”.

O sea que 14 años de lucha, solo para saber quienes son.

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Por lo visto, mientras las heroínas literarias están un tanto devaluadas, los "héroes reales" están francamente démode

A este paso, yo seguiré teniendo como anti-heroína a Nikita (seguro que a la filósofa Rivero Weber le parecería un pésimo ejemplo) y gustando de Emma Bovary.







septiembre 19, 2006

la extrema delgadez ¿está out?

Durante décadas la poderosa industria de la moda propagó un estereotipo de belleza femenina ajeno por completo al común de las mujeres: siluetas estilizadas al máximo, estaturas muy superiores al promedio, extremidades largas, medidas corporales muy estrechas, etc.; reforzando esto participó, faltaba más, el bombardeo publicitario de revistas y TV. Como era casi imposible que la mayoría de mujeres se ajustaran a dichos patrones de belleza, floreció la industria del adelgazamiento: fueron y vinieron empresas, gringas sobre todo, de las que solo un pequeño porcentaje utilizaban programas con bases científicas y nutricionales y donde la mayoría vendían ilusiones del tipo “reduce tres tallas en 10 días”. La industria del vestido no se podía quedar fuera del boyante negocio; en México, las tallas júnior (cuyo rango tradicional era 5-13), también resintieron el efecto del repentino empequeñecimiento de la figura femenina, no solo ampliaron su rango hasta llegar a la talla “0”, sino que las tallas habituales redujeron sus anchos y, en ciertas marcas de ropa, la talla 5 ya parece talla 1.

Así las cosas, los efectos secundarios no se hicieron esperar (en un época a la que no le vendría mal el título de aquel libro del filósofo francés Gilles Lipovetsky, La era del vacío, pues ciertos grupos sociales de occidente se caracterizan por su “apatía, indiferencia, deserción, superposición del principio de seducción sobre el principio de convicción; un resurgimiento del narcisismo, etc."; todo encuadrado en un acusado individualismo) y cientos de mujeres jóvenes y no tan jóvenes, empezaron a sufrir lo indecible para ajustarse a los cánones de la moda y poder entrar en las reducidas prendas de vestir, todo se vale con tal de no quedarse out o sentirse discriminadas. Entonces, se puso de moda la anorexia y su contraparte, la bulimia (o resurgió, pues se dice que este mal existía hace centurias); mal característico, aunque no privativo, de los sectores medios de las sociedades occidentales. Claro, tampoco podía faltar ahora el florecimiento de centros dietéticos y médicos, especializados en la cura de la anorexia y la bulimia, o más pomposamente de las enfermedades asociadas a los “trastornos alimenticios”. La cosa es no romper los círculos viciosos.

La anorexia ha causado en cientos de niñas, adolescentes y jóvenes, daños irreversibles en sus organismos tales como la osteoporosis, diversas enfermedades del aparato digestivo y trastornos del sistema nervioso. Ante ello, algunos grupos de feministas, médicos y de derechos humanos, sobre todo en Europa, han propugnado por contrarrestar este mal desde su origen más visible: la moda. Han presionado tanto a las Casas de Moda y Empresas Organizadoras de Desfiles, que estas no han tenido más remedio que dejar de contratar e impedir en sus pasarelas, a modelos excesivamente delgadas (menos 18% de índice de masa muscular). Pienso que será muy difícil dejar atrás pautas plenamente establecidas, para ahora poner in los cuerpos menos raquíticos. Supongo que deberá actuarse en varios frentes de la educación, pues la anorexia es mucho más que un desorden alimenticio, pasa por una serie de desajustes emocionales, sociales, etc. Al tiempo.

Paradojas de nuestro mundo desigual: mientras que en algunos países de África, anualmente se registran miles de muertes infantiles a causa de la desnutrición o la carencia de alimentos; en otros lares, las mujeres deciden poner en riesgo su salud, y en ocasiones su vida, dejando de comer para verse bien y estar a la moda. Aún recuerdo las torpes palabras de la cantante estadounidense Maria Carey, quien declaró envidiar las raquíticas "figuras de los niños somalíes".

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