escribir

Escribir: tratar de retener algo meticulosamente, de conseguir que algo sobreviva; arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.[Georges Perec]

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enero 07, 2008

«On ne naît pas femme: on le devient» Simon de Beauvoir

Mañana 9 de enero se cumplen 100 años del nacimiento de una mujer excepcional; más de 20 después de muerta, ella sigue vigente: Simone Lucie-Ernestine-Marie Bertrand de Beauvoir (9 de enero de 1908-14 de abril de 1986)

"NO se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; el conjunto de la civilización elabora este producto intermedio entre el macho y el castrado que se suele calificar de femenino. Sólo la mediación ajena puede convertir un individuo en alteridad".
(Simone de Beauvoir)

No nos engañemos el poder no tolera más que las informaciones que le son útiles. Niega el derecho de información a los periódicos que revelan las miserias y las rebeliones. (Simone De Beauvoir, bien podría suscribirlo Carmen Aristegui)


Simone de Beauvoir no necesita que yo le rinda un «homenaje». Su figura, su inmenso –aún vigente- legado filosófico; su fascinante y polémica personalidad, están más allá de cualquier intento, por demás pretencioso y pobre, de «homenajearle» en este centésimo aniversario de su natalicio. Y así como la filósofa francesa, tampoco, la periodista mexicana Carmen Aristegui Flores precisa que yo la «defienda»; su trabajo periodístico, su ética profesional, su voz y su espacio plural y esforzado en la radio, el hueco que deja, hablan por ella y la fortalecen. Es cierto, ninguna de estas dos, aparentemente distantes, mujeres, necesitan para nada mis balbuceantes recordatorios. Quien necesita recordarlas soy yo.



Tendría yo 15 años cuando la mamá de una amiga me obsequió «Memorias de una joven formal», mentiría flagrantemente si dijera -como afirman el 90% de los lectores respecto de «Cien años de soledad»-, que ese libro cambió mi vida; pero no miento cuando digo que me caló profundamente la aguda e irónica mirada con que Mme. Beauvoir recuerda su vida dentro de una familia tradicional y católica de la burguesía francesa. Ahí la conocí. Un impacto mucho más significativo me produjo leer años más tarde El segundo sexo. Sin embargo la verdadera dimensión filosófica, histórica y social de ese libro fundamental, la vine a aquilatar cuando leí el polémico y denostado libro La tercera mujer de Gilles Lipovetzky. Publicado casi 50 años después, este controvertido libro (a las feministas radicales no les gustaron algunos de sus postulados) hizo que valorara aún más lo adelantado y rompedor que fue publicar El Segundo sexo en 1949; lo revolucionarias que eran, para su época, las ideas expuestas ahí. No tengo elementos para afirmar que Simone de Beauvoir fue la primera en decir que las diferencias entre mujeres y hombres no son naturales, sino culturales; pero si que fue de las primeras en advertir que la verdadera libertad de la mujer se lograría cuando ésta obtuviera su independencia económica y, sobre todo, cuando ganara por el mismo trabajo un salario igual al de un hombre. Casi 60 años después de publicado El segundo sexo, eso no se ha alcanzado.

A 100 años del nacimiento de esta extraordinaria mujer, sigue siendo vigente su postulado de rebelión ante “el deber ser”... su rebelión contra el status quo.

Hoy recuerdo a la gran subversiva que fue Simone de Beauvoir



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De la periodista Carmen Aristegui no voy a decir gran cosa, solo comentaré que el viernes 4 de enero mientras la escuchaba despedirse y enumerar brevemente los asuntos más espinosos que trató durante los 5 años que duró en la conducción de Hoy por Hoy, sentí una enorme tristeza. Admirable fue que, aún en esos momentos de despedida, Carmen no aprovechó la ocasión para autoerigirse en una mártir, ni lloriqueó (me acordé del inútil de Luis Carlos Ugalde chillando en la TV y del nefasto de Norberto Rivera autovictimizándose). Con su salida de W Radio, con la cancelación del mejor noticiero radiofónico matutino mexicano, me quedó más claro que nunca que si los medios de comunicación, escritos y electrónicos, resultan un buen indicador de medición del grado de desarrollo social y democrático de un país, pues con la pena, México sigue siendo subdesarrollado.

A la cantidad de opiniones periodísticas generadas por la salida de Carmen, se suma esta aparecida en la prensa francesa:
Le Monde.fr : Une journaliste mexicaine trop critique est limogée

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UP DATE EN OFF SIDE. Por andar en las flojeras del Guadalupe-Reyes, casi olvido otro aniversario (2008 está lleno de notables aniversarios, la mayoría celebratorios), en este caso, luctuoso: Un día de reyes de hace 15 años murió el -para mi- mejor bailarín del siglo XX, el más sensual, apasionado y bestialmente atractivo (bien podría haber participado en el film Les nuits fauves): Rudolf Jametovich Nureyev.