adaptaciones

Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma. [Anaïs Nin.]

febrero 26, 2009

en ayunas... ni angustiarse, ni morise

Tenía días sintiendo un dolor en la parte media de esófago y aunque el malestar no alcanzaba una intensidad insoportable, tampoco mostraba intensiones de desaparecer. Más que un dolor, lo que sentía era una especie de vacío, como si tuviera un boquete entre el estómago y el esófago; así que tras dos semanas de padecimiento y aún sin estar muy convencida, decidió buscar un remedio profesional.

El Doctor Servando Tovilla era el médico de su familia desde que ella tenía uso de razón… y lo que era más importante, salvo su ginecólogo, era el único que ella conocía. Eso de no ser acha
cosa tiene sus bemoles, se dijo mientras hacía la cita telefónica y respondía a la pregunta de la recepcionista:

¿Cuándo fue la última vez que nos visitó?


--No recuerdo bien, quizá desde mi operación del apéndice hace… ¿cinco años? Después de un suspiro desaprobatorio por parte de la recepcionista, la cita quedó confirmada para el viernes a las seis de la tarde.

Y llegó el viernes por la tarde y la hora de su cita con el doctor; el consultorio estaba ubicado en la antigua Colonia Roma, que tras los graves daños provocados por el terremoto de 1985, había vuelto a renacer, quedando casi igual que antes del siniestro. El Doctor Tovilla estaba en sintonía con esa colonia, pues no obstante algunos cambios inevitables, parecía inmune a las modas y al paso del tiempo.

No ser achacosa tiene sus bemoles, se repetía mientras sentía un leve cosquilleo nervioso, minutos antes de entrar al consultorio. ¿Y si tengo algo grave? ¿Y si ahora, que ya no tengo apéndice, me encuentra otra cosa que extraer? [la última vez que había estado en ese consultorio aquejada por un fuerte dolor abdominal, solo había salido para abordar el elevador que la subió a la clínica, donde dos horas más tarde le fue extraído su apéndice, tan rosado como dilatado y casi a punto de explotar]

--Y a qué debo al sorpresa? No me digas que te duele algo, mujer. Fue la pregunta a modo de saludo, por parte del médico.


Tras mencionarle su preocupante dolorcito en “la boca del estómago”, el doctor procedió a interrogarla y examinarla acuciosamente; una hora más tarde le daba su diagnóstico:


--Pues de esto no te vas morir, segurísimo; es más, ni siquiera tienes algún padecimiento orgánico tipo gastritis, ulcera, ni inflamación de nada. De hecho, estás muy sana.


Y entonces ¿mi dolor a qué se debe? Pero igual me va a recetar algo para quitármelo ¿verdad?


--No. Más que recetarte, voy a prohibirte. Tu dolorcito, que no es un dolorcito precisamente, lo debes a los muchos berrinches y angustias que haces y siempre en ayunas, por lo que todo se te va directo al estómago, sin que haya ningún atenuante de por medio. Así que desde hoy, te prohíbo estrictamente que te angusties, enojes y leas el periódico antes de haber desayunado algo más que un café negro.


¿Y ya? Preguntó ella, visiblemente decepcionada.


--Sí, ya con eso, contestó él doctor, pero al ver su expresión agregó:

--Para que te quede claro de una buena vez: si quieres enojarte, angustiarte, enterarte de las desgracias del mundo o ingerir cualquier tipo de remedio, incluido veneno para matar lo que sea, primero desayunas bien.

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Los tiempos cambian o una se hace vieja. En la infancia, el doctor le diagnostica la ausencia de enfermedad, le da una paletita y finaliza la consulta con un cariñoso pellizco en las mejillas. Ahora, en la moderna adultez, ya no hay paletita ni pellizco en los cachetes, solo la recomendación de que si uno desea enojarse...o tomar cicuta para emular a Sócrates, o cianuro, si es cursi como la que esto escribe y prefiere rememorar a Emma Bovary... nomás no lo haga en ayunas, no vaya a dañarse la flora intestinal....

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Adenda. Leyendo la mayoría de sus amables comentarios, creo entender a los hombres cuando piden: “a mi dime las cosas claramente y déjate de tontas metáforas”. Hoy, es claro que no me expliqué bien: Este post no era sobre la importancia del desayuno diario; tampoco, una invitación a la toma de cicuta, desde luego. Solo pretendía ironizar sobre la “efectividad” de la medicina en relación con ciertos malestares que, sin ser estomacales o gastrointestinales, se reflejan en esa especie de vacío (boquete que llamo yo) sentido en la boca del estómago. Un vacío que no se alivia con la deglución de alimento alguno, ni con cicuta o cianuro... aunque las endorfinas que dicen genera el chocolate amargo, puedan acarrear un alivio pasajero…



"Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella."

[Al triste, Jorge Luis Borges]





imagen: cicuta mácula

febrero 23, 2009

exequias literarias?

No quisiera creer que la literatura ha muerto. No niego que el ver cómo El Código Da Vinci registra 80 millones de ejemplares vendidos -mientras las obras de grandes escritores de ayer y hoy permanecen casi en el olvido-, no es para cantar la reinvención del arte literario, pero ello no significa que debamos ponernos a entonar los cánticos mortuorios de la literatura, tal como decía el escritor húngaro Sándor Márai -, quien para su fortuna, no atestiguó esa moda de los e-book o de los libros en CD [será que yo soy muy anticuada, pero hay cosas en las que la modernidad no me acaba de conquistar. Sigo pensando que nada sustituye al placer de tomar un libro e ir descubriendo las historias, pasar las páginas con avidez o melancolía -sobre todo leer libros viejos, produce esa sensación- y acercarse lenta o velozmente a su desenlace]. O será que estoy siendo demasiado optimista? Eso si que sería una novedad en mi, profesional del escepticismo...

Pero en lo que resulta imposible no estar de acuerdo con Márai es en lo referente al exhibicionismo del mundillo literario. Y hasta creo que el húngaro se quedó corto, pues ese exhibicionismo/vedettismo no es exclusivo de escritores; los críticos literarios no se quedan atrás... Como dicen por ahí, dentro de todo critico literario vive un pequeño escritor frustrado, cuya arrogancia y ensañamiento a la hora de valorar obras ajenas, debe ser directamente proporcional a su desencanto por no ser ellos los autores. Y los críticos literarios son capaces de enaltecer a alguien carente de méritos reales, solo porque a ellos les gusta o porque está de moda; así como de despedazar la obra de creadores talentosos, simplemente porque no son de su agrado. Y si a eso le sumamos el esnobismo de los lectores-consumidores, capaces de hacer suyas las opiniones del crítico y al mismo tiempo, de volver un escritor de culto a casi cualquier mortal... ni cómo contradecir a Sándor Márai. Pobre, si supiera que hasta él ha entrado en ese círculo de escritores muertos, repentinamente endiosados por los críticos "más reputados"... se vuelve a morir. Igualito que el chileno Roberto Bolaño -también enemigo de los reflectores y de toda esa parafernalia que otros parecen disfrutar tanto-, muerto hace casi cinco años y a quien recientemente el New York Times ha "descubierto" como la máxima figura literaria hispana y voilà... Bolaño se ha vuelto escritor de culto y leerlo está de moda, como en su momento lo estuvo leer a Milan Kundera y traer un libro suyo en el bolso o en la mano, era sinónimo de estar in... Literatura: ochenta por ciento de exhibicionismo. El resto es escritura al dictado*

Y yo, que no soy ni seré escritora o critica literaria, aquí... nomás divag
ando...


*Literatura: ochenta por ciento de exhibicionismo. El resto es escritura al dictado.

*La literatura ha muerto: ¡viva la industria del libro!

*La muerte no constituye un problema. El hecho de morir, sí.

Sándor Márai. Diarios 1984-1989. Océano. México, 2009
.

No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos. Nos vuelve demasiado lúcidos, fríos e indiferentes.

La mayor parte de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso.

Sándor Márai La mujer justa.

Sándor Márai decidió quitarse la vida de un balazo el 22 de febrero de 1989... a los 89 años de edad ¡!]



La poesí­a entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.

[Roberto Bolaño, Resurrección, Fragmento]






Fotografía: El escritor Sándor Márai en su natal Hungría

febrero 20, 2009

un chien voyeur

En la entrada anterior hablábamos de un cierto temor, compartido por varios, a ser objetos de un voyeur… en lugar de serlo. Claro, en referencia a la aprensión que puede generarnos sabernos observados por otras personas… pero ¿qué tal con este chien voyeur disfrutando del beso ajeno? La pareja de enamorados ni se enteró, menos que se arredrara ante la contemplativa mirada de su galgo y este cumplió, sin haber asistido jamás a una escuela de fotografía, con la característica distintiva del voyeur de los tres [Henri Cartier-Bresson]:



«Ver sin ser visto, ése es su secreto» Pierre Assouline en «Cartier Bresson, El ojo del siglo» Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores. Barcelona. 2003


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Y cambiando al voyerismo de estricto carácter informativo y sin intención de alarmar, menos macular el espíritu de sus mercedes, les comparto este video que ya subí en mi blog escondido (reservado para mis placeres culposos… por eso está escondido, je). Lo pongo aquí porque nunca está demás remarcar ciertas cosas… por más sabidas que estén: http://www.lepoison.com/sidaction/ o aquí: plaisir partager



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Recordar a Cartier-Bresson me puso melancólica, como para la voz de Ornella Vanoni





fotografía de Henri Cartier-Bresson, cafe Boulevard Diderot (1969)


febrero 17, 2009

la mirada de los otros

«El infierno es la mirada del otro» Jean Paul Sartre

Hay quienes encuentran su contraparte y se nutren en la mirada de los otros, sin que esto signifique que sean exhibicionistas (ni tampoco actores de teatro o modelos, desde luego). Únicamente que se sienten bien y se retroalimentan siendo mirados por “los otros”.

Y hay quienes encuentran deleite y alimento en mirar; en mirarlo todo aquí y allá y que en ese simple acto contemplativo, encuentran mucho más de lo que la apariencia pudiera sugerir. Pero solo aman el mirar, no el ser mirados.

¿Por qué será? No sé, siempre me he preguntado si es solo la timidez o si existe algún otro temor más profundo, lo que provoca que algunas personas de plano llevemos mal el sentirnos observados por los demás. Incluso uno puede llegar a experimentar una especie de pavor “a la pasarela” y no hablo del modelaje, por supuesto; sino de esa sensación incómoda que provoca caminar solos por un largo pasillo, sabiendo que se está la vista de un gran número de personas... desconocidas, pero mironas. Es tonto lo sé; pero saberse observado, equivale, a veces, a sentirse escudriñado y juzgado con el consecuente veredicto de rechazo o aceptación.

Pero aún inútil preocuparse por la mirada de los otros, en este mundo que es como una imagen expuesta permanentemente y donde casi nadie está a salvo ser observado, juzgado y pese a no quedar más remedio que resignarse a mirar y ser mirados... uno persiste en su intento por rehuir a esa mirada escrutadora...


"Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol
y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea,
páramo.
"

Tus ojos, Octacio Paz






Imagen tomada de la revista científica Cómo ves, editada por la UNAM

febrero 13, 2009

mi vida en azul

Dicen que el azul, tonalidad con la que percibimos la inmensidad de la bóveda celeste y de los océanos, es el color de la calma, de la paz; el símbolo de lo impoluto o virginal; del frío y la noche. Quizá por ello, es el que prima en los hospitales... y no solo los de enfermedades mentales. También en mi lugar de trabajo, que no es precisamente un nosocomio, mi vida transcurre en azul. Desde el elemento natural que da sentido a esta Organización, pasando por el mobiliario y terminando o empezando, según se mire, con la ideología de los sujetos que la dirigen -en política, el azul es, casi por definición, el color de los conservadores- todo es azul aquí. Tan bonito color y mirar en lo que vino a parar.

Pero el azul, dicen, es también el color de la creatividad. Creatividad y Paz; yo pensaría que no necesariamente van de la mano, que se necesita un poco de caos, de intensidad y de contrastes para dar rienda suelta a la imaginación; pero al parecer no es así. ¿Han visto ese increíble lienzo de Vincent van Gogh, La noche estrellada, todo en azul con enormes estrellas que más parecen bolas de fuego, enmarcando a un pequeño poblado? Para mí, que de pintura nada sé, esa obra ejemplifica en grado supremo la ecuación paz-creatividad-color azul y no obstante, la obra que representa lo único que el maestro holandés podía ver desde su habitación en el Sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence donde estuvo recluido tras una crisis nerviosa, fue realizada… 13 meses antes de su suicidio!¡ La calma y la desesperación, casi de la mano y teniendo como fondo el azul.

Y muy lejos de la maestría y renombre de Van Gogh, para mí, el azul estaba definido por una pequeña obra plástica Desnudo azul II de Henri Matisse y en cine, por una película maravillosa, donde el azul simboliza la creatividad como forma de liberación.

Definitivamente me gusta el azul, a pesar de que aún estando rodeada de él casi en forma permanente, no experimente esa sensación de tranquilidad y paz interior que se le atribuye; pese a que tampoco haya encontrado en ese color la chispa de la creatividad y a que sea el matiz que reflejaban los ojos del único hombre que me ha hecho llorar.

El azul es solo un color, pero representa tantas cosas... también, la profundidad del vacío, según definen por ahí.

¿Qué es el azul? El azul es lo invisible convirtiéndose en visible. (…) El azul no tiene dimensiones. "Está" más allá de las dimensiones de las que beben otros colores. Yves Klein.*

*Yves Klein, para no andar sufriendo con la combinación que produjera exactamente con el tono de azul que él deseaba, mejor creó... y patentó su propio azul: Azul Klein


"(...) el mar es azul pero no de un azul de agua sino de pintura líquida(...) Van Gogh ha retornado los colores a la naturaleza, pero, a él, ¿quién se los devolverá?(...) aquél que supo pintar tantos soles embriagados sobre tantas parvas sublevadas, el Café de Arlés, la recolección de las olivas, los aliscampos; (...) 'El puente', sobre un agua en donde se tiene el irrefrenable deseo de hundir el dedo en un movimiento de regresión violenta a la infancia,(...)." Antonin Artaud








Imagen: Yves Klein, Beaoubourg; 1960

febrero 11, 2009

no más amarguetas


No faltará quien piense que quienes nos quejamos de la excesiva comercialización y bombardeo de mensajes alusivos al día del amor y la amistad, lo hacemos debido a que no tenemos ningún noviecito, marido, amante, esposa, novia, etc.; todos lindos y amorosos. Pues, de tenerlos, lejos de andar con nuestros despotriques, estaríamos esperando con ansías el 14 de febrero, para así festejar... como mandan los cánones.

T'a bueno pues, ya no voy a despotricar. He decidido que ya no me voy a enojar por ese constante bombardeo de mensajes que invitan no solo al consumo, sino también al autoengaño; ni tampoco volveré a poner cara de circunstancia cuando al pagar mis manzanas o botella de agua en el supermercado, la señorita cajera me ofrezca, toda linda y con sonrisa de gomina, una divina caja (en forma de corazón but of course) de chocolates rellenos de cerezas al licor, esos que nomás de verlos me empalagan. Total, cada quien se "autoterapea" como mejor puede. Es más, ya ni siquiera me enojaré cuando alguien me pregunte "y tu Chuyita ¿ya encontraste tu otra mitad?" Independientemente de que no sabía que yo solo soy media persona, qué caso tiene ponerse a discutir con alguien que busca pareja, pensando que así será una persona completa? Ninguno.

No más amarguras pues; Marichuy se pone cursi y kitsch -algo que dicho sea de paso, no le cuesta ningún trabajo- y hasta acepta con una sonrisa cínica, este bonito mensaje enviado por los "amigos" de Myspace, donde se nos invita a navegar en sus generosas aguas virtuales, en busca, no del tiempo perdido, sino de la media naranja faltante... que les sea leve el viaje a los que se animen. Besitos.


Y nada de amarguras... bueno casi nada, un chocolate amargo, oscuro, très noir, es uno de mis mayores placeres culposos comestibles y siempre, siempre, será bienvenido.

Deténte, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

[Sor Juana Inés de La Cruz Contiene una
fantasía
]


febrero 09, 2009

comprando pildoras de la felicidad

Uno lo sabe, estamos en febrero; no importa que uno sea como el grinch de San Valentín o que pretenda olvidarlo, la mercadotécnica se encargará de que no lo consiga: éste es el mes del amor y la amistad. Anteriormente, solo el 14 de febrero se festejaba el día del amor y la amistad, no sé cuando se extendió al mes completo; supongo que así garantizaban un mayor consumo, pues no obstante que el eslogan repita "regala afecto no lo compres", uno sabe que la idea es comprar y regalar algo material. Ya sé que estoy diciendo pura perogullada, ustedes perdonarán, pero ayer fui objeto de tal acoso por parte de las afanosas vendedoras de toda clase de objetos, que estuve a punto de comprar algún regalito para festejar el St. Valentine's day, con tal de que me dejaran de ofrecer mercadería y ante la pena de mandar a los vendedores al demonio (en lenguaje mexicano, por supuesto). Era el sábad0 al medio día cuando entré a famoso centro comercial ubicado al sur de la Ciudad de México, no iba de compras solo pretendía hacer algunos pagos y como ese es el único sitio donde las sucursales bancarias abren en fin de semana, no me quedaba más remedio que ir a ese sitio. Uf, la de placebos o modernas y sui géneris píldoras de la felicidad que me ofrecieron. Y lo pero, fue que de nada servía responder "no tengo pareja", la oferta incluye productos que prometen ayudarle a conseguir el galán o galana de sus sueños. Por si alguien se interesa (uno nunca sabe), un par de ejemplos de las muchas chácharas pro-amor que me ofrecieron ayer:


Un aparatoso brassiere para realzar los pechos (carísimo, pero "hacer que tus pechos se vean mucho más grandes de lo que en realidad son, no tiene precio", insistía la vendedora). Cuando le dije que amén de cara, esa cosa se miraba muy incómoda y que además, ni novio con quien presumirla tenía, ella me reviró : "con este brassiere que realzará tus encantos, no habrá hombre que no te note..." O sea que si no tengo novio, es porque hasta ahora no he usado esa prenda... haberlo sabido antes.




Esencia par atraer el amor. "Es como los polvos del ven a mí que se utilizaban antes, pero más fácil de utilizar, simplemente póntelo como si te pusieras tu perfume favorito y además tiene la ventaja de que no parecerá brujería, como si lo aparenta con los antiguos polvos", me dijo muy segura una dama disfrazada de madame esotérica. Tú, te la pones todas las mañanas... et voilà!!! serás irresistible", decía ella. Más allá de mi escepticismo esotérico, sinceramente creo que para lo único que ha de servir esa cosa... será para alejar a la gente, pues francamente ¡¡¡huele espantoso!!! Eso si, de lejos fue el producto más barato de todos los que me ofrecieron ayer y de funcionar, sería la mejor relación producto/precio.




Y por supuesto, lo que no podía faltar: me ofrecieron amor amor; pero no vayan a pensar que había personitas vendiendo caro su amor. No desde luego que no; ese Centro, además de ser el santuario del consumo, es un templo de la corrección política. El amor, amor, me lo ofrecieron en forma de perfume [el poema me lo ofrecí yo]:

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

[Dos cuerpos, Octavio Paz]



Conclusión: si uno, además de desemparejado, anda instalado en el grinch de San Valentín, será mejor que ni se aparezca por algún Centro Comercial. Así se evitará la pena de que los promotores del día -mes- del amor y la amistad, le restrieguen en la cara que no solo anda falto de poder adquisitivo, sino también de pareja.





Ilustración: Cupido dormido de Gabriel Fernández; diario argentino Los Andens

febrero 06, 2009

qué le vamos a hacer...
























"Qué íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia
Qué íbamos a hacer, estábamos encerrados
Qué íbamos a hacer, la ciudad estaba bajo custodia
Qué íbamos a hacer, ella estaba hambrienta

Qué íbamos a hacer, estábamos desarmados
Qué íbamos a hacer, al caer la noche desierta
Qué íbamos a hacer, teníamos que amarnos."

(Toque de queda, Paul Éluard)




Será que nos ha faltado estar encerrados tras una puerta bajo guardia y en una ciudad custodiada... o que aún no nos hemos encontrado al caer la noche desierta, estando yo hambienta y tu desarmado... pero todavía no nos hemos amado... qué le vamos a hacer.

febrero 04, 2009

deseos en reposo

Mi cerebro necesita una especie de refresh... o más bien, yo necesito un refresh absoluto; pero como esto último resulta más complicado, lo dejaremos en el de mi cabecita. Esto no necesariamente significa echar la flojera mental, más bien es una especie de ejercicio recreativo de la memoria -dicen los científicos que es el mejor antídoto para prevenir la irrupción del Alzheimer prematuro-, complementado con el goce de escribir sobre cosas que disfruto mucho, pero que sé no son placeres compartidos por todo mundo.



Por ejemplo, escribir sobre libros o viajes. Ahora estoy leyendo un libro llamado Praga en tiempos de Kafka [Patrizia Runfola, Bruguera 2006], lo que me permite ejercer al mismo tiempo dos placeres: leer y viajar. Y es que a través de sus letras la escritora italiana, una apasionada amante de Praga y de Kafka, logra que uno viaje en el tiempo y en el espacio, en un melancólico recorrido por esas callejuelas bellas y misteriosas; que se siente en esos cafés hoy desaparecidos y sea partícipe de las tertulias donde se reunían literatos, músicos y artistas; o logre imaginarse en esos recónditos lugares de la Ciudad Vieja o el barrio de techos rojos de la Malá Strana y sienta el fluir del río Moldava mientras atraviesa el Puente de Carlos. Eso y más logra Runfola, pero no como en un viaje turístico, desde luego; lo suyo es un viaje al tiempo ido, a la época en que floreció el mundo literario, poético y musical en la capital de Bohemia; un tiempo en el que pese a naturales diferencias, convivieron y departieron alemanes, checos y judíos. Y aunque el fantasma de Kafka transita a lo largo de la obra, creo que su verdadero hilo conductor es la melancolía y la añoranza por ese tiempo luminoso y enriquecedor de principios del siglo pasado. Es eso lo que hace maravilloso este recorrido por el mundo y los tiempos del autor de La Metamorfosis: que uno viaje con la mente y logre detenerse en instantes e imágenes irrepetibles, esas que jamás vio ni verá y que no obstante ello, los pueda sentir muy cerca, muy dentro... tal como se es consciente de los deseos adormecidos...

Entre las maravillas que descubrí gracias a la autora, se destacan estos versos que hablan de los deseos adormecidos:

"Sentados junto a la misma lámpara
mirábamos el mismo libro.
Mejilla con mejilla y mano en la mano,
una eternidad profunda nos abraza.
Siento el latido suave de tu corazón,
ninguno de los dos ha hablado en una hora
ni ha mirado al otro a los ojos.
Hemos adormecido los deseos."


[Stille Gluck -Felicidad tranquila- del compositor
y poeta checo Hugo Salus]

Así como esta, para mí, desconocida y amorosa remembranza de Praga, escrita en 1912 por Guillaume Apollinarire [a quien los escritores y artistas de la llamada vanguardia checa se lamentaban haber descubierto un poco tardíamente]:

"Estás en el jardín de un hotel de los alrededores de Praga
Estás feliz sobre la mesa hay una rosa
Y observas en lugar de escribir tu cuento en prosa
La cetonia que duerme en el corazón de la rosa
Lleno de espanto te ves dibujando en las ágatas de San Vito
Te morías de tristeza el día que ahí te viste
Te pareces a Lázaro enloquecido por la luz del día

Las manecillas del reloj del barrio judío van al revés
Y también tu en la vida retrocedes lentamente

Cuando subes a Hradchin y por las noches

Escuchas cantar en las taberna canciones checas"

Y melancolía, desde el prólogo

"Kafka ha sido y aún lo es, el mensajero por excelencia –por paradójico que parezca- de esa riqueza sin fondo, esta intensidad inaudita, esa multitud de talentos en lenguas y perspectivas divergentes, pero siempre animados por esa relación íntima y conmovedora con esta Praga donde cada piedra, por ínfima que sea, habla de un pasado soberbio, trágico e inquietante y de un porvenir en el que se han visto frustradas las esperanzas, aún las más pequeñas, pese a la inmensa fuerza creadora de la que en aquel entonces fue la fuente inestimable de vida"

Gerard-Georges Lamire, en el prólogo


Y yo aquí, yo seguiré adormeciendo mis deseos viajeros... mientras escucho las notas con las que Bedrich Smetana homenajeó a su Patria, en este caso al Río Moldava:




Imagen: Praga, la entrada a La ciudad vieja desde el Puente de Carlos IV


Aqui una reseña profesional: Praga en tiempos de Kafka: Runfola